No haber sido padre me salva de un suplicio del que, desde hace años, me hablan muchas amistades: los grupos de Whatsapp de padres y madres. No me he salvado, sin embargo, de otros dedicados a juegos online, grupos de Facebook, otras comunidades online… echando la vista atrás, y seguro que esto le pasa a mucha gente, no termino de entender cómo, de repente, la lista de grupos de Whatsapp en los que estaba, superaba con mucho el número de contactos con los que hablo de manera habitual.

En mi caso, quizá soy un poco radical, así que opté por salir de la mayoría de los grupos de Whatsapp. Obviamente recibí mensajes en los que se me preguntaba por la razón de ello (aunque eran grupos cuya razón de ser llevaba inactiva ya más de un año), y confieso que la curiosidad me hizo preguntarme por la posible conversación que se generó por mi marcha. Y es que Whatsapp es muy indiscreto, no te deja irte «a la francesa», y avisa a todo el mundo de que ya no estás ahí, de que has abandonado el grupo.

Hasta ahora, y para evitar tamaña exhibición pública, la única alternativa que tenías era silenciar los grupos. ¿El problema?, que hasta ahora el máximo tiempo por el que podías silenciar los grupos era un año, un plazo válido para el grupo de padres y madres, pero que se queda corto para, por ejemplo, el grupo familiar en el que siempre hay un cuñado que cuenta chistes malos y opina de toda la actualidad. Ojalá poder silenciar esos grupos para siempre…

Pero espera, ¡es que esa es la noticia! Según sabemos hoy por un tweet de la cuenta oficial del servicio, que Facebook finalmente ha ampliado el tiempo por el que se pueden silenciar los grupos de Whatsapp, haciendo que esta acción pueda ser perpetua. Sí, ya es posible acabar con esa desagradable sensación de paso del tiempo que provoca el ir silenciando, año tras año, los mismos grupos. ¿La mala noticia? Que se ha eliminado la posibilidad de silenciar los grupos por un año… sí, para quienes disfrutan de la sensación de paso del tiempo silenciando los mismos grupos de Whatsapp año tras año.

No seré tan cínico como para decir que me parece mal o que no le veo sentido, pues es indudable que en determinados contextos esta posibilidad tiene mucho sentido. No creo, sin embargo, que sea lo único que puede hacer Whatsapp en este sentido. Lo primero, claro, sería permitir la salida «silenciosa» de los grupos. Vale que cuando cualquiera de las Kardashian se van de una fiesta todo el mundo se da cuenta, pero el común de los mortales preferimos la discreción.

Y, por otra parte, y esto es más una recomendación personal, un «entre tú y yo», si me lo permites… sal de los grupos. Se puede. Sé que es difícil, pero te aseguro que se puede y, de alguna manera, al hacerlo te sientes liberado, con menos peso en la mochila y, eso sí, en unos meses tropiezas de nuevo en la misma piedra y ya formas parte de otros tantos grupos. Aún así, al final le coges el gusto a lo de salir sin avisar (que es una opción que tampoco nos planteamos habitualmente, la de despedirse cordialmente y salir). Qué raro es el ser humano, la verdad, qué raros somos.

 

Imagen: Christoph Scholz