noviembre 4, 2020
Una de las playas de Astipalea, isla en la que Volkswagen desarrollará su estrategia eléctrica.
Una de las playas de Astipalea, isla en la que Volkswagen desarrollará su estrategia eléctrica.

Astipalea dista mucho de ser la isla griega más popular del Egeo. Destino sobre todo del público local, sus 1.300 habitantes dan la bienvenida cada año a unas 73.000 personas. Su fama, sin embargo, podría dar un salto significativo el próximo año: va a convertirse en el escenario de un gran experimento para crear un espacio energéticamente verde y autosuficiente que bien podría denominarse Isla Volkswagen.

El consorcio germano firmó ayer un acuerdo, retransmitido de forma telemática desde Atenas y Wolfsburgo, para transformar de arriba abajo la movilidad de los 95 kilómetros cuadrados de superficie de la isla, que pasará por la sustitución de todo su parque de vehículos de combustión por otros completamente eléctricos. Asimismo, el Gobierno sustituirá los actuales generadores de diésel que ofrecen electricidad por unos de última generación y basados en energías renovables para asegurar la autosuficiencia: “de la isla para solo la isla”, dicen.

El proyecto es un nuevo paso en la ofensiva eléctrica de Grupo Volkswagen, impulsada por una inversión milmillonaria (los diez millones que prevé gastarse en la isla son casi anecdóticos ante los 33.000 millones previstos para los cinco próximos años) y la necesidad de doblegar su curva de emisiones de dióxido de carbono para asumir los objetivos fijados por las administraciones.

Su marca madre, Volkswagen, está en pleno lanzamiento de su primer vehículo pensado para ser solo eléctrico (ID.3) mientras ultima el lanzamiento del segundo (ID.4) y prepara el desarrollo del resto de la familia ID. Y Astipalea puede ser un buen campo de pruebas para ver un proceso acelerado de transición hacia el vehículo eléctrico, con la inclusión de modelos de vehículos compartidos e incluso la conducción autónoma, también incluida en el memorándum de entendimiento firmado ayer. Su tamaño, con recorridos máximos que difícilmente pueden superar los 40 kilómetros, aparecen como idóneos para evitar los agobios de quedarse sin autonomía.

En esta aventura griega, sin embargo, en su intención de ofrecer una oferta de 360 grados en micromovilidad, Volkswagen incorporará a su oferta las motocicletas eléctricas de Seat (que le sirve la marca Silence, que también podrían cubrir esas distancias con holgura) y bicicletas eléctricas. Furgonetas y autobuses también entrarán en el cambalache que se llevará a cabo en los próximos años. En total, se prevé sustituir los actuales 1.500 vehículos existentes en la isla e incluso reducir ese número a solo unos 1.000 con el lanzamiento de modelos de coche y moto compartidos.

“Estamos convirtiendo ideas futuristas en realidad. Hoy Grecia demuestra que está lista para adoptar inversiones pioneras, innovadoras y emblemáticas”, defendió ayer Konstantinos Fragogiannis, ministro griego de Asuntos Exteriores. Mientras, el presidente de Grupo Volkswagen, Herbert Diess, resaltaba el modelo circular del proyecto, que va desde la movilidad hasta la generación eléctrica para recargar las baterías de los nuevos vehículos que lleguen a la isla en los próximos seis años, cuando tendría que acabar, si no se prolonga, el programa. Volkswagen, por ejemplo, impulsará el montaje de 230 puntos de recarga.

Fragogiannis apuntó que el proyecto no obedece a un interés del Gobierno de comercializar vehículos y negó un posible veto a vehículos eléctricos de otras marcas, siempre y cuando sean impulsados por baterías. El Estado griego, en todo caso, sí incentivará el cambio de vehículos mediante ayudas públicas “de significativo tamaño” (de hasta 1.200 euros) a particulares y compañías de Astipalea para que puedan asumir el desafío de la inversión. Gran parte de los bancos consideran la concesión de créditos con unas condiciones preferentes y Volkswagen, que comercializará los vehículos, también participará en esas promociones con descuentos. Con todo, se les ofrecerá a los habitantes renunciar al vehículo propio y sumarse a programas de coches, motos y bicis eléctricas compartidas para reducir el parque de vehículos en la isla.

La apuesta de Volkswagen es, además del experimento de una movilidad sostenible auspiciada por la Unión Europa, una demostración del Gobierno griego de que es capaz de captar inversiones y, sobre todo, proyectos innovadores. Ya lo demostró el mes pasado con el anuncio de Microsoft de crear un centro de datos en el país para desplegar su tecnología en la nube en Europa. “Creo firmemente en las alianzas. Los Gobiernos no pueden conseguir objetivos por sí solos y el sector privado no es la respuesta a todas las preguntas”, defendió el primer ministro, Kyriakos Mitsotakis.