noviembre 5, 2020
Trabajos de extinción tras la explosión en la empresa Iqoxe de Tarragona, en enero.
Trabajos de extinción tras la explosión en la empresa Iqoxe de Tarragona, en enero.NACHO DOCE / REUTERS

La compañía auditora noruega contratada por la Generalitat para aclarar qué causó en enero la explosión de la planta de Iqoxe en Tarragona ha revelado haber topado con varios escollos para avanzar en la investigación. La empresa revela no haber tenido acceso a testigos de los hechos para poder confeccionar su informe. Además, señala que la prolongación del secreto de sumario impidió a sus técnicos poder inspeccionar la planta hasta que no hubieron pasado más de cuatro meses desde que una violenta deflagración causó la muerte de tres personas.

“Encargamos un informe externo y no teníamos por qué hacerlo, fue un compromiso político para tratar de arrojar luz sobre el tema”, manifestó este martes Manel Torrent, director general de Energía y Seguridad Industrial de la Generalitat, en la comisión del Parlament para estudiar la seguridad de la petroquímica. El informe referido estuvo terminado el pasado mes de julio pero no se hizo público hasta este martes. En él, la empresa noruega recoge que la Generalitat contrató sus servicios en el mes de abril, tres meses después de la explosión, y que sus auditores han tratado de esclarecer los pasos previos a la explosión del reactor.

Sin llegar a concretar una casuística clara de los motivos del suceso, la auditoría externa refiere que la principal hipótesis es una descomposición térmica del óxido de etileno, combinada con la generación de un punto caliente, posiblemente causado por un incendio en la zona del reactor. Por qué se produjo la descomposición del óxido de etileno es un extremo que el informe de DNV no concreta, solo desliza que se pudo producir un fallo en el control de presión del nitrógeno y una posible fuga de la mezcla de nitrógeno y óxido de etileno.

La empresa justifica su falta de concreción en “las restricciones” halladas para realizar su auditoría. “En la medida de lo posible se tendrían que realizar entrevistas personales con los testigos clave”, concreta el informe. Además, echa en falta que Iqoxe “facilite información que aporte una respuesta completa a los interrogantes pendientes”.

La compañía es concluyente cuando apunta la escasez de barreras de seguridad o “salvaguardas” para evitar la mezcla de los compuestos y la generación de puntos calientes en el reactor. También señala insuficiencias en las medidas para prevenir una posible explosión del reactor (como sucedió) y para minimizar los efectos del estallido.