Un prototipo de coche autónomo de Uber (vigilado por un conductor) circula por las calles de Washington en enero de este año.
Un prototipo de coche autónomo de Uber (vigilado por un conductor) circula por las calles de Washington en enero de este año.ERIC BARADAT / AFP

La compañía de transporte y movilidad Uber ha llegado vendido su división de coches autónomos a la empresa estadounidense Aurora Innovation, participada por Amazon, según han informado ambas empresas. Aunque ninguna de las dos ha especificado el montante de la operación, medios estadounidenses la cifran en cerca de 4.000 millones de dólares (3.300 millones de euros).

La filial de Uber para los coches sin conductor, denominada Advanced Technologies Group (ATG) pasará a manos de Aurora, una compañía fundada en 2017 que trabaja en el desarrollo de coches, vehículos comerciales y camiones autónomos, con el foco principal puesto en estos últimos. Esperan, de hecho, que su primer vehículo en la calle sea un camión. “Sumando a las personas y la tecnología de ATG al increíble grupo que ya hemos formado en Aurora, alteramos el paisaje del coche autónomo”, destaca Chris Urmson, cofundador y consejero delegado de Aurora, que subraya que los recursos de ATG les harán crecer en el campo tecnológico, pero sobre todo en recursos y en acceso a mercados de todo el mundo. “Sencillamente, Aurora será la compañía mejor posicionada para producir los vehículos autónomos necesarios para hacer el transporte y la logística más segura, más accesible y más barata”, explica Urmson.

No se ha explicado si el trato se abonará en metálico o mediante intercambio de acciones. Sí anuncian que, en paralelo, Uber invertirá 400 millones de dólares (330,2 millones de euros) en efectivo en Aurora. Así, tras el cierre de la operación, Uber será propietaria del 26% del capital social de la empresa de Montana, lo que propiciará que su consejero delegado, Dara Khosrowshahi, pase a formar parte del consejo de administración de Aurora. Si se tienen en cuenta los actuales inversores de ATG y sus empleados, el porcentaje se elevará hasta el 40%.

Pese a la desinversión, ambas empresas tienen previsto firmar un acuerdo de colaboración para trabajar de forma conjunta en el lanzamiento y comercialización de vehículos autónomos. “El equipo y la tecnología de ATG acelerarán (…) la consecución de nuestro primer producto de forma segura, rápida y con mayor alcance. Dado que el camión autónomo será nuestro primer producto, nuestra relación con Uber nos coloca en una posición única para ser un líder en ese sector y en la movilidad de pasajeros”, señala Aurora en el comunicado. Así, Uber no se desvincula del todo del desarrollo de este tipo de vehículos, en los que muchas empresas tecnológicas tienen puestos miles de millones de euros y la esperanza de que se conviertan en un negocio floreciente. “Al aunar fuerzas con Aurora, estaremos en la pole position para cumplir la promesa [del coche autónomo] aún más rápido”, señala Khosrowshahi en la nota.

Lo que sí parece claro es que Uber obtendrá con el trato algo de liquidez en un año muy difícil marcado por la pandemía, que afectó con fuerza a su división de transporte de pasajeros. El mes pasado, Uber informó de que entre enero y septiembre había registrado unas pérdidas de cerca de 4.800 millones de euros, unas pérdidas un 21,7% inferiores a las del mismo periodo del año anterior, pero la cifra de negocio se había reducido un 11,5%, hasta 7.350 millones de euros, lastrada fundamentalmente por el negocio de transporte de pasajeros, Uber Rides, cuya facturación bajó un 39,8%, hasta 3.800 millones de euros.

Fundada en 2017, Aurora está probando sus vehículos autónomos en las calles del Área de la Bahía de San Francisco y las ciudades de Pittsburgh y Dallas. Otras compañías, como Google o Tesla, tienen divisiones para el desarrollo de coches autónomos, aunque algunos accidentes, incluyendo uno que resultó en la muerte de una mujer en Arizona atropellada por un coche de Uber, han ralentizado la carrera.