noviembre 16, 2020
Carlos Torres, presidente de BBVA, y Josep Oliu, presidente de Sabadell.
Carlos Torres, presidente de BBVA, y Josep Oliu, presidente de Sabadell.

Carlos Torres seguirá al frente de BBVA en caso de consumarse la fusión con Sabadell, según fuentes del mercado. La diferencia de tamaño entre las dos entidades, la de edad de sus respectivos presidentes y el hecho de que la operación se configure como una absorción o compra de Sabadell por parte de BBVA hacen que sea la entidad vasca la que vaya a llevar la batuta del banco resultante en caso de prosperar la fusión.

En el reciente acuerdo de fusión de CaixaBank y Bankia se pactó que el presidente de la entidad absorbida, José Ignacio Goirigolxarri, de Bankia, fuera el presidente del banco fusionado, aunque reservando el papel de primer ejecutivo al consejero delegado de CaixaBank, Carlos Gortázar. Ese reparto de papeles era posible no solo por la buena sintonía personal de los dos directivos, sino también por el papel predominante de la Fundación La Caixa en el accionariado, que de alguna forma le garantiza el control del banco fusionado. A eso se unía que CaixaBank ya tenía un presidente no ejecutivo, Jordi Gual, que La Caixa no tenía especial interés en mantener en su cargo.

En el caso de BBVA, sin un accionista de referencia y con un reparto diferente del poder, no se da una situación similar. Además, la diferencia de edad entre Josep Oliu, presidente de Sabadell, de 71 años, y la de Carlos Torres, presidente de BBVA, de 54 años, es muy marcada. Y la diferencia de tamaño y de valor de mercado entre las dos entidades es mucho más marcada, con una relación de 10 a 1: BBVA vale en Bolsa unos 24.000 millones y Sabadell alrededor de 2.400 millones.

La clave: la negociación por el precio

Sea cual sea la fórmula para la fusión (previsiblemente una absorción con canje de acciones o, alternativamente, un pago en metálico), el accionariado de BBVA apenas cambiará. Algunos analistas consideran que el BBVA podría obtar por el pago en metálico porque tiene dinero procedente de la venta de la filial de Estados Unidos (recibirá 9.700 millones de euros), y porque si evita emitir acciones para el canje del Sabadell, el mejorará el beneficio por acción con rapidez tras la integración.

Por todo ello, las fuentes del mercado consultadas señalan que las negociaciones reservarán a Josep Oliu un puesto honorífico, pero que Carlos Torres se mantendrá como presidente de BBVA. Torres ya tuvo que ceder parte de sus poderes ejecutivos al consejero delegado, Onur Genç, de 46 años, para lograr el visto bueno del Banco Central Europeo (BCE) a su organigrama, pues el supervisor es partidario de que el poder ejecutivo no se concentre en el presidente, y fuentes financieras apuntan a que lo previsible es que el turco siga en su puesto y que Jaume Guardiola, de 63 años, deje la entidad.

El papel del resto de los consejeros ejecutivos y la composición del futuro consejo de administración serán objeto también de la negociación, pero se da por hecho que tendrá una amplia mayoría de independientes. BBVA tiene un consejo de 15 miembros en el que solo Torres y Genç son ejecutivos y hay 10 independientes. En Sabadell, además de Oliu y Guardiola, también son ejecutivos maría José García Beato y David Vegara. Además hay nueve independientes y un consejero dominical, el accionista David Martínez Guzmán.

Fuentes del mercado apuntan que una de las claves para que la operación sea rápida es acordar un precio de consenso. El BBVA tendrá ya muy estudiado al Sabadell por lo que sabré cuánto está dispuesto a pagar. También el Sabadell tendrá marcadas sus líneas rojas de lo que no está dispuesto a ceder. Para empezar habrá que determinar desde qué día se marca el precio inicial de negociación para luego calcular la prima de control que se paga sobre valor de mercado. Lo habitual sería que el precio de cotización del Sabadell fuera del de cierre del viernes pasado y no el del lunes, influido por las operaciones y los rumores de mercado.

Otro factor que puede ser problemático es la valoración de la filial británica del Sabadell, el TSB. Es probable que el BBVA no quiera asumirlo y entonces se deberá buscar un precio de mercado, algo que no es fácil ahora porque no hay muchos compradores para una entidada como TSB.