El año 2019 ha sido intenso en nombramientos en las cúpulas de las mayores compañías españolas. De entre las 35 que cotizan en el selectivo Ibex, 3 han designado nuevos consejeros delegados: Roberto García Merino en Red Eléctrica, Carlos Crespo en Inditex e Ignacio Madridejos en Ferrovial. Y apenas comenzado 2020, IAG ha anunciado que cambiará a su primer ejecutivo por el español Luis Gallego. Ello a pesar de que la permanencia en el cargo de los españoles es superior a la del resto de países analizados en el informe Route To The Top 2019 elaborado por la firma de selección de directivos Heidrick & Struggles.

El papel del primer ejecutivo de las grandes cotizadas está cambiando porque el mundo está cambiando. Sus funciones se amplían, ya no solo se le exige saber gestionar la cuenta de resultados, sino que necesita experiencia en transformación de negocios, saber manejar nuevos canales, comunicarse con el consumidor; tener conocimientos regulatorios, ambientales, de gobernanza y en redes sociales, explica Pilar Santiago, socia directora del cazatalentos en España. Y no solo eso: se buscan líderes inspiradores, resilientes para acometer la transformación digital y generar confianza entre la plantilla, así como en el resto de grupos de interés. En definitiva, el rol del consejero delegado se parece cada vez más al de un director de orquesta.

Por eso su perfil se rejuvenece, es más importante su bagaje internacional y la gestión de la diversidad. El 21% de los 906 primeros ejecutivos de las mayores empresas que fluctúan en las Bolsas de Estados Unidos, China, Australia, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, y así hasta 16 países, contaban con menos de 45 años cuando se produjo su nombramiento, un porcentaje que en España llega hasta el 25%, según se desprende del informe. Es una tendencia reciente que provoca que actualmente solo nueve primeros espadas del Ibex 35 cuenten con más de 60 años y únicamente tres hayan rebasado la edad de jubilación (Ignacio Sánchez Galán, de Iberdrola; Lakshmi Mittal, de ArcelorMittal y Paolo Vasile, de Mediaset). Eso sí, ninguno supera los 70 años, como ocurre en EE UU —el país con ejecutivos más longevos—, Australia, Francia y Alemania. En cambio, 17 tienen menos de 55 años.

El 21% de los primeros ejecutivos mundiales asciende antes de los 45 años. En España, el 25%

Juventud y resistencia en el cargo son, como en 2018, las notas destacadas de los consejeros delegados españoles frente a sus homólogos internacionales. Dos de ellos, Gabriel Escarrer, de Meliá, y Paolo Vasile, de Mediaset llevan 20 años en el puesto, si bien 17 de los máximos responsables del Ibex fueron designados hace cinco años o menos. Y 29 de los 35 desde que se produjera la Gran Recesión, a partir de 2009.

Lejos quedan los consejeros delegados hiperjerárquicos y distantes de hace 30 años, actualmente hacen falta líderes motivadores y muy potentes en comunicación para abordar la transformación digital y dar respuesta a las nuevas formas de trabajo. “Hoy son abiertos de mente y con suficiente confianza para mostrar vulnerabilidad”, indica el cazatalentos. La empatía y la capacidad de generar confianza se han convertido en factores clave para capitanear las organizaciones en un entorno incierto y cambiante como el actual.

Bien lo sabe Gabriel Escarrer, consejero delegado “único” de Meliá International desde 2009. A sus 48 años, asegura que la juventud le ha permitido capitanear procesos de transformación cultural muy ambiciosos en una compañía hotelera donde la media de edad es de 33 años. La digitalización hubiera sido mucho más costosa si Escarrer no hubiera interactuado antes con la tecnología, como ocurriría con sus predecesores. En su opinión, los nuevos consejeros delegados ponen el foco en las personas y abanderan el liderazgo inspirador. “Hay que suplir la carencia de liderazgo político. Las nuevas generaciones están demandando a las empresas liderazgo innovador”, sostiene.

“Los ejecutivos tenemos que hablar de valores, de intangibles, y enfocarnos en las personas, la diversidad y la internacionalización, además de hacer empresas más responsables”, opina. La cuarta revolución industrial, agrega Escarrer, precisa directivos flexibles, en formación permanente (cerca del 10% de su tiempo lo dedica a actualizarse), humildes y próximos. Capaces de comunicarse rápidamente con sus empleados y de mostrar cierto grado de vulnerabilidad, dice.

48 mujeres

Pese a la creciente importancia de la diversidad en las organizaciones, en el caso de la de género aún queda mucho camino por recorrer. Dejarla de lado supone un riesgo para la reputación de las empresas, advierte Heidrick & Struggles. En los 16 países analizados, el 4% de los nombramientos de 2019 han sido femeninos, con lo que la media de mujeres entre los 906 consejeros delegados estudiados solo roza el 5%. Ha aumentado un punto desde el año anterior, si bien por primera vez todos los Estados tienen organizaciones comandadas por ejecutivas. En total, 48 mujeres dirigen otras tantas empresas cotizadas: 10 son francesas, 8 estadounidenses, 7 británicas, 6 australianas y 4 noruegas, los mejor representados. Nueve países cuentan con una sola consejera delegada. Entre ellos, España, con María Dolores Dancausa al frente de Bankinter. Ello a pesar de que las primeras ejecutivas son más jóvenes que los hombres (el 29% tienen menos de 50 años, frente al 15% masculino) y tienen mayor nivel de formación (el 71% tienen estudios avanzados en comparación con el 58% de ellos).

En las cúpulas de las organizaciones también crece el número de extranjeros (en España son seis) y disminuyen los fundadores de compañías (solo dos, los de ArcelorMittal y MásMóvil) respecto a hace 15 años. Y es que los tiempos modernos reclaman otra clase de líderes.

Así son los líderes chinos

Es la primera vez que Heidrick & Struggles analiza las cúpulas empresariales chinas, donde ejerce el consejero delegado más joven de los 16 países, con 31 años (Wang Xiaosong, de Seazen Holdings). Aunque la edad al llegar al cargo es inferior a los 50 años en el 41% de los casos, frente al 45% mundial. Solo el 1% de los líderes de las empresas cotizadas del gigante asiático es mujer, el porcentaje más bajo de todos. Igual ocurre con los extranjeros al frente de organizaciones chinas, son otro 1%, como los locales con experiencia internacional. Su permanencia en el cargo es inferior a la media. El 47% está menos de cinco años, en contraste con el 23% global. Y su experiencia previa en comités de dirección también es menor.