noviembre 5, 2020
Logotipo de la empresa Sacyr.
Logotipo de la empresa Sacyr.REUTERS

Sacyr registró un beneficio neto atribuible de 47 millones de euros en los nueve primeros meses del año, el 61% menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior, tras haber tenido que realizar una provisión de 85 millones de euros para cubrir la cantidad que debe devolver a la Autoridad del Canal de Panamá tras el reciente laudo negativo de la Cámara Internacional de Comercio (ICC).

Sin tener en cuenta esta provisión, la compañía española destaca que el beneficio hubiese crecido hasta un 8%, con todas sus principales magnitudes de su cuenta de resultados en terreno positivo, descartando así cualquier efecto negativo derivado de la crisis del coronavirus. La empresa apunta que la reclamación realizada respecto al canal de Panamá, cuya resolución fue negativa, tan solo supone el 8,8% del total de reclamaciones interpuestas por el consorcio del que forma parte y que seguirá defendiendo sus argumentos en futuras instancias internacionales.

Sacyr señala que afrontará el pago de unos 85 millones de euros que le corresponde por este laudo podrá atenderlo “sin comprometer proyectos actuales ni su plan de crecimiento” a partir de su “sólida situación financiera”. En concreto, el grupo aumentó su liquidez hasta los 300 millones de euros a cierre del trimestre, mientras que su deuda neta alcanzó los 4.788 millones, tras incrementarse en el último año en 473 millones para la financiación de proyectos.

Respecto a su participación del 8% en el capital de Repsol, Sacyr asegura que las bajadas de precio de la petrolera no han tenido ningún impacto en la caja del grupo, aunque sí ha supuesto un ajuste en el valor en libros de Repsol hasta los 6,72 euros por acción. Aun así, defiende tener cubierta su posición mediante derivados financieros y que, con las últimas modificaciones en las estructuras de derivados, el grupo podrá beneficiarse de la revalorización de la acción a partir de 8,5 euros por acción para más de 25 millones de acciones.

En el plano operativo, la cifra de negocios aumentó un 5,6%, hasta los 3.203 millones de euros, mientras que el resultado bruto de explotación (Ebitda) también se impulsó un 7,2%, hasta los 527 millones, un 78% procedente de sus actividades concesionales. Por áreas de negocio, la de ingeniería e infraestructuras ingresó 1.905 millones de euros, el 55% del total; la de concesiones otros 850 millones, un 24% de toda la facturación; y, la de servicios, 745 millones, concentrando el 21% del total.

Precisamente esta semana, el grupo Disa, presidido por Demetrio Carceller, y el grupo canario Satocan han renovado por 10 años el acuerdo de sindicación de acciones por el 14,6% de Sacyr, lo que les mantienen como máximos accionistas al frente del capital de la constructora.

Resultados FCC

Por su parte, FCC obtuvo un resultado neto de 174,5 millones de euros en los primeros nueve meses del año, lo que supone una caída del 25,1% respecto al mismo periodo del año pasado, tras anotarse un impacto negativo de 43,6 millones por diferencias de cambio, aunque logró mantener sus ingresos por encima de los 4.400 millones a pesar de la crisis sanitaria.

Los ingresos alcanzaron los 4.448 millones de euros en este periodo, un 2,8% inferiores, mitigando así el impacto de la covid-19 en la cuenta de resultados de la primera mitad del año, cuando la caída se acercó al 6%.

Mientras que en España consiguió mantener el mayor nivel de actividad en nuevos contratos, que le permitió compensar los intervalos de parada registrados en el segundo trimestre, en el plano internacional, el efecto de cierres de actividad más severos lastró la actividad y desembocó en un menor ritmo de avance en diversos contratos.

El resultado bruto de explotación (Ebitda) aumentó un 2,8%, hasta los 761,5 millones de euros, gracias a la recuperación progresiva de la actividad, en contraste con la paralización que vivió gran parte de la actividad en abril. Además, la compañía controlada por el empresario mexicano Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, registró una mayor contribución de la actividad concesional, así como un aumento del resultado por venta de derechos de emisión excedentarios en el área de cemento, lo que también contribuyó a la evolución positiva del Ebitda.

La deuda financiera del grupo también experimentó una reducción respecto el cierre del año anterior, al excluirse la vinculada a los activos concesionales de infraestructuras, cuya venta acordó al cierre del periodo. De este modo, el saldo de deuda financiera neta cerró en septiembre en 3.084,7 millones de euros, un 13,8% inferior respecto diciembre de 2019.