noviembre 2, 2020

Ryanair, la mayor aerolínea de bajo coste de Europa, ha registrado unas pérdidas de 197 millones de euros en el primer semestre de su ejercicio fiscal (del 1 de abril al 30 de septiembre), frente al beneficio neto de 1.150 millones de euros registrados en el mismo periodo del ejercicio anterior. Las cifras reflejan un verano negro por las consecuencias del coronavirus.

En las tres últimas décadas, Ryanair solo registró pérdidas en 2009, si bien incluso ese ejercicio obtuvo un pequeño beneficio durante la temporada veraniega.

En el primer semestre, la crisis sanitaria provocó una caída del 78% de sus ingresos respecto al mismo periodo del año fiscal anterior, hasta alcanzar una facturación de 1.180 millones de euros, y después de mantener en tierra el 99% de sus aviones durante cuatro meses durante el periodo más duro de la pandemia de coronavirus. Así, entre abril y finales de septiembre, su tráfico aéreo bajó un 80 %, con tan solo 17 millones de pasajeros transportados.

Pero lo peor está por llegar a juicio de la aerolínea irlandesa que prevé un segundo semestre con “pérdidas récord” y tan solo 38 millones de pasajeros para el conjunto del año, frente a los 149 millones que transportó en el ejercicio anterior, aunque advierte de que los pronósticos pueden empeorar si los “gobiernos de la Unión Europea siguen gestionando mal la política aérea e imponen, sin coordinación, más restricciones o confinamientos” este invierno.

La compañía irlandesa augura una etapa “enormemente difícil”, en la que, además, de la pandemia, deberá lidiar con la volatilidad del Brexit, el coste del combustible, la competencia de nuevas y existentes aerolíneas, las restricciones a la movilidad impuestas por los gobiernos y la reticencia de los clientes para viajar en las circunstancias actuales.

Ayudas estatales

La aerolínea volvió a criticar el “aluvión de ayudas estatales” que los Estados están prestando a sus antiguas compañías nacionales “fracasadas”, como Air France y Lufthansa, una situación que “distorsiona la competitividad” y les permite vender billetes a precios que se sitúan “por debajo del mercado”.

El consejero delegado del grupo, Michael O’Leary, afirmó en un comunicado que prevé que las pérdidas en el segundo semestre sean mayores que en el primero y, aunque no quiso poner una cifra, los analistas lo estiman en 244 millones de euros

A pesar de la crisis, Ryanair celebró la “fortaleza de su balance de cuentas”, pues dispone de unos ahorros en metálico de 4.500 millones de euros a final de septiembre y el valor de su flota de aviones ronda los 7.000 millones de euros.

En este sentido, el director financiero, Neil Sorahan, explicó que la empresa sigue en conversaciones con Boeing para recibir una compensación del fabricante estadounidense por el retraso en la entrega de los nuevos aviones 737 MAX. No obstante, confió en que Ryanair recibirá un pedido de, al menos, 30 aparatos “a tiempo” para el comienzo de la próxima temporada de verano.

Sorahan precisó que Ryanair también está en contacto con el fabricante aeronáutico europeo Airbus, pero confirmó que las conversaciones con el estadounidense Boeing están “más avanzadas”. Hasta entonces, la aerolínea afrontará un calendario reducido por el impacto del coronavirus, después de anunciar el pasado mes que operará el 40% del calendario de vuelos programados para este invierno, frente al 60% del año anterior, al tiempo que cerrará algunas bases.