Uno de los puntos fuertes de las next-gen, es decir, de PS5 y de Xbox Series es, o al menos debería ser, el soporte nativo de títulos en resolución 4K. Tal y como ya te contamos hace unos días, y pudimos confirmar con la presentación de la nueva generación de las gráficas de AMD, las prestaciones de la GPU de la PS5 obviamente mejoran las de la generación anterior (al igual que el resto de sus especificaciones), pero está por debajo de lo que cabe esperar de la nueva generación, hasta el punto de que, con la información de la que ya disponemos, podemos clasificar el adaptador gráfico de la nueva PlayStation como de gama media-baja.

Antes aún de disponer de datos concretos sobre la nueva generación de AMD, y gracias al análisis técnico de Demon´s Souls Remake, ya pudimos hacer una primera valoración que, aunque en su momento podía parecer muy osada, y que además recibió una respuesta bastante airada por parte de una fracción (sin duda pequeña, pero bastante ruidosa) de la comunidad de usuarios de PS5. Esa valoración que en su día levantó tanto los ánimos, y cito literalmente el título del texto, era PS5 no es una consola 4K y 60 FPS, Demon´s Souls Remake lo confirma.

Claro, en aquel momento era, como ya he comentado, una afirmación atrevida, y que no encajaba en las expectativas de muchos futuros compradores. Sin embargo, no se trataba de una opinión, sino de una reflexión basada en los datos, y hoy podemos confirmar tras saber, por una información de DualShockers, que cuando la versión de Assassin’s Creed Valhalla llegué a PS5, no lo hará con 4K nativo. En su lugar tendrá que recurrir al reescalado para alcanzar los 60 frames por segundo.

Creo importante mencionar que, además, no estamos hablando de un título desarrollado para PS5, del que cabría esperar que fuera bastante exigente en lo referido a rendimiento. No, hablamos de un título de PS4 que saltará a la nueva generación con algunas mejoras, como el modo gráfico, pero que en general debería dar «poco trabajo» a la nueva generación de Sony. ¿Qué quiero decir con esto? Sencillo, que si PS5 no es capaz de ofrecer 4K nativo a 60 frames por segundo en un título de la generación actual… ¿qué pasará con los que están diseñados exigirle más a la consola?

Muy lejos quedan ya las especulaciones (sin mucha base, todo hay que decirlo) de que PS5 podría incluso llegar a ofrecer resolución 8K, una teoría que, durante un tiempo, estuvo circulando por la comunidad. Claro, como ya te contamos cuando avisamos de que PS5 no sería 4K nativa, puede tener mucho que ver con que PS4 Pro ya se vendió como 4K, sin mencionar el importante detalle de que, sí, efectivamente, su salida gráfica es 4K, pero mediante reescalado, resolución dinámica, bajar los frames por segundo de 60 a 30, reducir ajustes de calidad de imagen…

No termino de tener claro en qué estaba pensando Sony cuando decidió las especificaciones técnicas de la PS5. Es evidente que no contaban con mucho margen para conseguir el máximo rendimiento posible sin un incremento notable en el precio, algo que habría disuadido a parte de sus potenciales compradores. Sin embargo, y aún sin saber los márgenes con los que trabaja Sony, sacrificar la posibilidad de ofrecer 4K nativo en la PS5 me parece, a día de hoy, un error enorme y, sobre todo, una mala jugada a sus seguidores, que sin duda esperan que su next gen sea capaz de ofrecer el rendimiento gráfico que todo el mundo pensaba que tendría.