noviembre 16, 2020

Amazon siempre gana. Lo hizo durante el primer confinamiento de primavera y lo está volviendo a hacer en el segundo que vive Francia en menos de ocho meses y que, en vísperas de las navidades, está golpeando de forma especialmente dura a los comercios. Más de un centenar de políticos, sindicatos, ONG y pequeños comerciantes franceses advierten este lunes en una tribuna de que la plataforma digital estadounidense “amenaza la supervivencia de todo el sector comercial” del país y reclaman que se ponga freno a la situación, empezando por aplicar un “impuesto excepcional” a las ventas de Amazon, así como dificultar la celebración del Black Friday.

“Para afrontar la emergencia, resulta indispensable una tasa excepcional sobre el volumen de negocios de Amazon y de otros beneficiarios de la crisis”, afirman los 120 signatarios, entre ellos los responsables de Greenpeace, Attac o de los sindicatos CGT y FSU, pero también líderes políticos como el de Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, el del Partido Comunista de Francia, Fabien Roussel, el secretario nacional de los Ecologistas, Julien Bayou, o el alcalde, también ecologista, de Grenoble, Eric Piolle. Dicha tasa, sostienen los firmantes, “permitiría financiar en lo inmediato las medidas de preservación de empleo y los fondos de solidaridad para los comercios de proximidad”.

En la tribuna se lamenta la “alfombra roja” que afirman el presidente francés, Emmanuel Macron, ha desplegado para Amazon con su decisión de decretar el cierre de comercios durante al menos un mes. Francia entró en su segundo confinamiento el 30 de octubre y, al menos hasta el 1 de diciembre, el Gobierno ha dejado claro que no permitirá la reapertura de comercios no esenciales, pese a las crecientes protestas y presiones del sector. Las grandes superficies que permanecen abiertas mantuvieron en un principio la venta de productos no esenciales —la Fnac libros, varios supermercados ropa o juguetes, por ejemplo— hasta que la protesta de los pequeños comerciantes hizo que se decretara el cierre de esas secciones. Una decisión que a su vez elevó las quejas de todos, grandes y pequeños comerciantes, que advirtieron de que el cierre generalizado solo llevaría a los consumidores a dirigirse hacia plataformas como Amazon, cuyo dueño, Jeff Bezos, ha aumentado este año su fortuna a más de 200.000 millones de dólares, recuerda la tribuna.

Mientras la plataforma se enriquece, sus trabajadores no han mejorado sus derechos —»sus reivindicaciones salariales son barridas de un manotazo, las demandas de primas excepcionales por el aumento de la actividad son denegadas», lamenta la tribuna— y el modelo Amazon contribuye a un mayor consumo, precarización del trabajo y contaminación del planeta, denuncian los signatarios, que piden que la crisis del coronavirus permita “replantear en profundidad nuestros modos de consumo y vida social, no lanzarnos a un mundo de superconsumo depredador”.

“La revuelta que aumenta en todas partes en Francia debe ampliarse, porque el mundo soñado por Amazon está en contradicción total con la profunda aspiración a una vida decente en un planeta sostenible”, sostienen los firmantes, que anuncian el lanzamiento de una “movilización de aquí al 27 de noviembre”, fecha del tradicional Black Friday, “para mostrar la urgencia de detener la expansión del gigante del comercio digital antes de que sea demasiado tarde”. Asimismo, reclaman que se haga caso a la propuesta de una moratoria en la construcción de nuevos depósitos del gigante de Seattle que propuso la Convención Ciudadana sobre el Clima organizada por el propio Macron.

Durante un debate parlamentario a comienzos de mes, el secretario de Estado para lo digital, Cédric O, rechazó lo que llamó “la psicosis francesa respecto a Amazon”. Según indicó, el comercio electrónico constituye en Francia el 10% del comercio total y Amazon supone el 20% de ese comercio electrónico. “No hay un país europeo donde Amazon esté más abajo que en Francia. Cuando los franceses aumentan sus compras digitales, el 60% va a los bolsillos de los emprendedores franceses”, sostuvo y defendió la necesidad no de combatir a esas grandes plataformas —pese a que Francia es uno de los líderes en la lucha por imponer la denominada Tasa Google a los gigantes digitales— sino “digitalizar los pequeños comercios”, de los que solo el 30% está digitalizado en Francia, frente al 72% en Alemania, recordó.