noviembre 5, 2020

La pandemia del coronavirus ha provocado una terrible crisis económico-social en el país, pero al mismo tiempo ha puesto al descubierto la grave situación de nuestra salud pública, desnudando el calamitoso estado de hospitales, el déficit de profesionales de la salud, de equipos adecuados para atender a los enfermos, carencia de medicinas y de los más mínimos elementos de protección para médicos y enfermeros.

Es tan deplorable nuestro sistema de salud que se ha tenido que concentrar a todo el personal a la atención de la pandemia y descuidar otros servicios elementales de salud preventiva, o atención primaria, como la postergación de las campañas de vacunación.

Y los efectos de esta postergación no se han hecho esperar. La muerte de una señora de 69 años que dio positivo a la difteria, sumándose al fallecimiento de una niña hace pocas semanas con el mismo mal que se presenta en el país después de 20 años es uno de ellos. Lo peligroso es que ninguno de los dos casos tiene relación. El Ministerio de Salud ha tenido que declarar alerta epidemiológica ante la confirmación de otros casos de la misma infección.

Es cierto que desde hace décadas los gobiernos de turno poco o nada han hecho por la salud pública, la corrupción se encargó de frenar inversiones porque el dinero se destinó a otros fines ilícitos. Pero tras la pandemia, es obvio que esto no puede quedar así, no solo en la salud, sino también en educación, agua potable, infraestructura, generación de empleo y combatir la delincuencia que se incrementa cada vez más.

Este gobierno está de salida, pero dentro de poco más de ocho meses tendremos un cambio democrático de mando, y será el nuevo presidente con su equipo el encargado de atender los graves problemas del país.

Estamos en plena campaña electoral y desde hace unos días hemos invocado a los peruanos a meditar bien su voto, a no dejarse llevar por caras bonitas o candidaturas mediáticas o del eterno mal menor. Hoy más que nunca se tiene que exigir a quienes buscan ser presidente del Perú propuestas concretas para resolver los graves problemas del país.

Y la Salud es uno de ellos. Los candidatos tienen la obligación de decirle al país cómo y con qué recursos van a construir hospitales, cómo los van a equipar, cómo los abastecerán de medicinas, cómo solucionarán el déficit de profesionales de la salud y otras carencias más. Esa es la tarea pendiente que los peruanos deben exigir a los próximos gobernantes.