OpenOffice

OpenOffice, OpenOffice.org, Apache OpenOffice… da igual cómo lo llames, porque es lo mismo: la veterana suite ofimática, toda una pionera como caballo de batalla del software de productividad de código abierto, cumple 20 años. Desgraciadamente, los cumple en balde, porque hace mucho que se trata de un proyecto zombificado que no aporta nada.

Esto último lo digo yo y no es la primera vez: lo recordaba a principios de este año, y es que este año es especialmente significativo tanto para OpenOffice como para LibreOffice: si el primero acaba de cumplir 20 años, el segundo cumplió 10 el pasado septiembre (sí, lo recordaba a principios de año… y se nos pasó publicar algo cuando tocaba).

La historia es bien conocida, así que no la repetiré con detalle. A grandes rasgos, la compañía alemana StarDivision fue la que desarrolló originalmente el software, Sun Microsystems la compró y tras varios cambios liberó el código, Oracle compró a Sun Microsystems, el drama no se hizo esperar, surgió LibreOffice como fork, Oracle terminó donando lo que quedaba de OpenOffice a la Apache Software Foundation…

La cuestión es que hace muchos años que LibreOffice le tomó el relevo a OpenOffice, cuyo desarrollo está prácticamente muerto. Sin embargo, la marca OpenOffice sigue siendo muy potente, más que la propia de LibreOffice, lo cual supone un problema realmente serio: muchos usuarios acaban ahí, utilizando software desfasado que no refleja ni de lejos lo que pueden encontrar en un proyecto vivo como LibreOffice.

Así, desde The Document Foundation (TDF), la organización encargada del desarrollo de LibreOffice, han publicado una carta abierta dirigida a Apache Software Foundation (ASF) pidiéndoles algo tan elemental que causa rubor: que dejen de estorbar y al menos contribuyan a que los pobres desgraciados que descargan OpenOffice sepan que existe una alternativa mejor. Por supuesto, no lo dicen con esas palabras, pero el significado es ese.

OpenOffice

Ni siquiera se atreven a pedirles que abandonen porque, como apuntan, sería algo que choca con el modelo del código abierto; pero las cosas como son: es lo que debería suceder. Por el contrario, recuerdan como en los últimos seis años OpenOffice no ha lanzado ninguna nueva versión, solo parches para OpenOffice 4.1, mientras que LibreOffice ha avanzado con firmeza.

«En 2019, LibreOffice recibió más de 15.000 commits de código, mientras que OpenOffice solo tuvo 595″, señalan. Es llamativo, porque la única actualización que ha tenido el blog oficial de Apache OpenOffice este año ha sido una llamada a la colaboración con lo que sea.

«Aun así, muchos usuarios no saben que LibreOffice existe. La marca OpenOffice sigue siendo muy sólida, a pesar de que el software no ha tenido un lanzamiento significativo durante más de seis años y apenas se está desarrollando o tiene soporte», insisten desde The Document Foundation. «Lo más responsable que podemos hacer en 2020 es ayudar a los nuevos usuarios. Hacerles saber que existe una suite mucho más moderna, actualizada y con soporte profesional, basada en OpenOffice, con muchas funciones adicionales que la gente necesita».

«Apelamos a Apache OpenOffice para que hagan lo correcto. Nuestro objetivo debe ser poner herramientas de productividad poderosas, actualizadas y bien mantenidas en manos de tantas personas como sea posible. ¡Trabajemos juntos en eso!», concluyen. Y tienen razón. Si a ASF le importa el código abierto de verdad, deberían ser consecuentes y recomendar LibreOffice; y si además son responsables, deberían matar ya a OpenOffice.

Esta no es la primera carta abierta que se le hace llegar a ASF, pero ojalá sea la última. Como he dicho en otras ocasiones, OpenOffice se ganó el cielo hace mucho tiempo. Que lo disfrute. Y basta ya de perjudicar a los proyectos que importan en presente.