Varios pasajeros acceden al andén en la estación Madrid-Puerta de Atocha, el pasado junio.
Varios pasajeros acceden al andén en la estación Madrid-Puerta de Atocha, el pasado junio.Marta Fernández Jara / Europa Press

La pandemia no ha dejado indemne ningún rincón del país. De Tenerife a Cadaqués, de Finisterre a Almería, sus consecuencias sanitarias y económicas llevan más de medio año dejándose notar, y nada hace pensar por ahora que no vayan a seguir haciéndolo otro tanto. En tiempos de turbulencias, todas las comunidades autónomas creen tener motivos suficientes para ver multiplicada la inversión del Estado en sus territorios. Y si se tiene en cuenta el maná de fondos europeos, todas se verán recompensadas de una manera u otra. Obviando ese dinero extraordinario, el reparto de la inversión pública que recogen los Presupuestos para 2021 deja a Cataluña como la comunidad más beneficiada en números absolutos: obtendrá 2.199,3 millones de euros, el 17,8% del total, muy cerca del porcentaje que aporta al PIB español.

El liderazgo de Cataluña tiene un asterisco: su asignación incluye 200 millones de euros extra por una sentencia del Tribunal Supremo que obliga a restituir dinero no invertido en la comunidad. Descontando ese efecto, sería segunda con el 16,5% de la inversión, y Andalucía estaría a la cabeza con 2.146 millones de euros, el 17,7% del total. Le sigue la Comunidad de Madrid, que con 1.250 millones (el 10,3%), se estanca respecto a  2019 y recula con fuerza si se compara con 2018.  En el cuarto escalón aparece la Comunidad Valenciana, que con el 9,6% pierde dos décimas en un año pero gana más de dos puntos sobre las cuentas de Cristóbal Montoro.

Al contemplar la inversión por habitante el cuadro es muy diferente: Cataluña retrocede hasta la novena posición, con 260 euros por persona, ligeramente por encima de la media española (257). En lo alto de esa tabla están Murcia (418), Cantabria (401) y Extremadura (388). Abajo, Baleares (175 euros), Canarias (168), y Navarra (134).

La inversión regionalizable es aquella que se puede asignar claramente a un territorio. Y ahí, el desembolso de 12.125 millones de euros en 2021 (200 millones más con la citada distorsión de Cataluña) será prácticamente idéntico al que el Ejecutivo planeó en sus fallidas cuentas de 2019, mientras que las partidas no regionalizables avanzan con fuerza al pasar de 4.728 millones a 6.332.

El juego de equilibrios del Gobierno ha ido acompañado de arreglos previos. Compromís condicionó su respaldo a las cuentas a que la Comunidad Valenciana recibiera un 10% de las inversiones, la cantidad acorde al peso de su población. Finalmente, se quedará muy cerca de sus expectativas, pero por debajo. El BNG habló de que su voto solo sería positivo si había “incrementos significativos” para Galicia, y aunque su cuota (6,9%) sigue estando por encima de la media española si se mira la  población, sufre un retroceso respecto a los elaborados por Montoro. Andalucía, la comunidad más habitada de España, daba por hecho que el aspecto demográfico sería un criterio muy tenido en cuenta, y así ha sido en su caso, con una mejora casi imperceptible en relación con 2019, pero muy visible sobre los de un año antes, respecto a los que gana 660 millones de euros.

Modelo europeo

Las comunidades tienden a reivindicar el indicador que más les beneficia para arañar fondos: Andalucía habla de población y Cataluña de PIB, aunque ese aspecto ha perdido cierta relevancia en las últimas semanas, al primar la búsqueda de gestos hacia los líderes nacionalistas en prisión.

El virus ha traído un nuevo elemento al mercado persa que es a veces la negociación entre Estados y comunidades autónomas. ¿Deben los territorios más afectados tener una atención especial? Poniendo como ejemplo a la UE, Nueva Canarias y Coalición Canarias creen en el modelo europeo, donde los países más golpeados son los más beneficiados por el plan de reconstrucción. Las Islas tienen uno de los historiales de daños más espeluznantes de la pandemia: depende más que ninguna otra comunidad  del turismo, uno de los sectores arrasados por el patógeno. El peso de Canarias en la inversión estatal no lo refleja: crece respecto al anterior esbozo del Gobierno desde el 2,3 al 3%, con 361 millones de euros, pero es penúltima en gasto por habitante.