noviembre 7, 2020

De un tiempo a esta parte, las petroleras de todo el mundo se dieron cuenta de que no solo de crudo y gas podían vivir y decidieron diversificar a una actividad más verde, por la que además apostaban las Administraciones. Las compañías españolas del sector no iban a ser menos. Así que tanto Repsol como Cepsa se pusieron a ello (BP España depende de la matriz londinense). Y el devenir de las dos compañías abrió una variante por la que se adentran ahora en la transición ecológica, adaptando sus ocho refinerías (cinco de Repsol, dos de Cepsa y una de BP) para producir ecocombustibles a partir del hidrógeno, la biomasa o la basura.

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