noviembre 7, 2020

A pesar de una cierta pérdida de glamour, influencia y capacidad de liderazgo mundial, la sociedad norteamericana sigue siendo una fuente prolífica de innovación cultural, social y política. Tiene, por tanto, mucho interés observar sus tensiones, tendencias y propuestas de cambio. Hoy Estados Unidos es una sociedad rota por múltiples costuras. Necesita con urgencia elaborar un nuevo contrato social que sirva como pegamento para cerrar esas fracturas. Un contrato social entendido como un compromiso entre aquellos a los que les va bien con el sistema y aquellos otros que corren el riesgo de quedarse atrás, tirados en las cunetas de la falta buenos empleos, ingresos y oportunidades. Un contrato social que establezca lo que se deben unos a los otros y logre construir un proyecto común de país, y que permita a todas las personas desarrollar sus capacidades, su dinamismo económico y su creatividad para lograr llegar a ser lo que tienen derecho a querer ser.

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