Microsoft Productivity Score es una herramienta incluida en la suite Microsoft 365, que «puntúa» hasta cien categorías de productividad en empresas, comunicación, reuniones, colaboración de contenido, trabajo en equipo, movilidad, así como el mismo estado de la suite ofimática, la conectividad de red o el análisis de dispositivos de punto final.

En este entorno intensificado de trabajo desde casa, algunas empresas buscan técnicas y herramientas de optimización para evitar las posibles distracciones de los empleados, conocer el uso de la tecnología y mejorar la productividad. El Productivity Score de Microsoft parecía una herramienta adecuada para ello. Recientemente, Microsoft ha presentado una nueva función para esta aplicación, una patente para puntuar las aburridas reuniones de empresa utilizando datos como el lenguaje corporal, expresiones faciales, temperatura ambiente, hora del día o número de asistentes.

El sistema utiliza cámaras, sensores y herramientas de software conectadas a la suite Microsoft 365 para determinar, por ejemplo, cuánto contribuye un participante a una reunión en comparación con la realización de otras tareas como enviar mensajes de texto, consultar el correo electrónico o navegar por Internet. El sistema se podría aplicar a reuniones presenciales y virtuales.

Microsoft Productivity Score

Microsoft Productivity Score: ¿Vigilancia en el trabajo?

Si la herramienta general ya era controvertida, el descubrimiento de esa patente ha aumentado el nivel de las críticas. Grupos defensores de la privacidad aseguran que el software es una «herramienta de vigilancia del lugar de trabajo en toda regla», como ha descrito Wolfie Christl del instituto independiente de investigación digital Cracked Labs en Viena. 

Heinemeier Hansson, el cofundador de la suite de productividad de oficina Basecamp ha ido más lejos: «La palabra distópico no es lo suficientemente fuerte para describir el nuevo infierno que Microsoft acaba de abrir… Justo cuando se estaba construyendo la reputación de una empresa nueva y mejor, la han detonado con el esquema de vigilancia en el lugar de trabajo más invasivo que se haya conocido hasta ahora».

Y no van desencaminados teniendo en cuenta el funcionamiento original de esta herramienta. La tonelada de datos de triangulación que pueden obtenerse sobre el comportamiento de los empleados, hasta ahora explícitos con nombre y apellidos, cruzan los umbrales del derecho a la privacidad.

Jared Spataro, vicepresidente corporativo de Microsoft 365, ha tenido que salir a responder las críticas, ha aclarado el objetivo de la herramienta (al menos como la entiende el gigante del software) y ha anunciado dos cambios importantes en su uso que deberían relajar las críticas:

  • Productivity Score eliminará los nombres de usuario en la recogida de datos como hasta ahora que estaban expuestos de manera predeterminada. A partir de estos cambios solo se agregarán los datos de manera general y se puntuará a nivel de la organización.
  • Microsoft modificará la interfaz de usuario para que quede más claro que la puntuación de productividad es una medida de la adopción organizativa de la tecnología, y no el comportamiento individual del usuario.

Microsoft Productivity Score

«Durante los últimos días, nos hemos dado cuenta de que existía cierta confusión sobre las capacidades del producto», defiende el ejecutivo. «Productivity Score genera una puntuación para la organización y nunca se diseñó para puntuar a usuarios individuales. Lo aclararemos en la interfaz de usuario y mejoraremos nuestras divulgaciones de privacidad en el producto para asegurarnos de que los administradores de TI sepan exactamente lo que hacemos y lo que no rastreamos».

Spataro también destaca que el estado de la aplicación Microsoft 365, la conectividad de red y el análisis de puntos finales no han incluido nunca el nombre de usuario y asegura que «nadie en la organización podrá usar Productivity Score para acceder a datos sobre cómo un usuario individual usa aplicaciones y servicios en Microsoft 365».

Sean bienvenidas las aclaraciones y los cambios, aunque no sabemos si terminarán de contentar las críticas de «rastreo de actividad invasiva y vigilancia en el lugar de trabajo».