Hace apenas unas horas AMD se subió al escenario virtual para presentarnos sus GPU de próxima generación, construidas bajo la nueva arquitectura RDNA 2 basada en el proceso de 7 nanómetros. Ahora, Microsoft ha explicado a través de una publicación en su blog oficial cómo sus consolas de juegos de próxima generación, Xbox Series X y Series S, se integrarán con la arquitectura RDNA 2 para aprovechar todas las capacidades anunciadas por AMD y ofrecer «un nivel de potencia, rendimiento y compatibilidad nunca antes vistos en juegos de consola”.

La firma de Redmond asegura que ha estado trabajando con AMD desde las fases iniciales de desarrollo de la Xbox Series X | S, optando por “esperar a la tecnología más avanzada de AMD” antes de finalizar su arquitectura, y obteniendo así algunos beneficios como el DirectX Raytracing acelerado por hardware, Sampler Feedback de Xbox Velocity Architecture, Mesh Shaders o el Variable Rate Shading, entre otros.

Xbox Series X RDNA 2 AMD

Xbox Series X se posiciona por delante de PS5

Tal y como ya adelantaba nuestro compañero Isidro en anteriores publicaciones, las Xbox Series X/S serán las únicas consolas con soporte para todas las tecnologías RDNA 2. Y es que ambas versiones de la PS5 parecen haberse quedado fuera de esta nueva generación de arquitecturas, con lo que parece ser una solución personalizada de la misma RDNA, optimizada por Sony para la mejora específica en su consola.

Por lo tanto, aunque arquitectura de las gráficas de ambas consolas es la misma, existirá una diferencia de hardware entre ellas. No obstante, esto podría implicar que las nuevas consolas japonesas no contasen con algunas de las características principales a nivel de optimización que sí estarán presentes en la arquitectura RDNA 2 nativa, sustituida por su propio hardware dedicado. Algo que, a falta de unos datos oficiales, podría traducirse en algunas limitaciones de rendimiento frente a su competidor.

Y es que Microsoft ha optado por utilizar la arquitectura RDNA 2 al completo manteniendo una gráfica y un procesador prácticamente iguales a los de los ordenadores sobremesa, algo que además de conferirle unas mayores capacidades, se respalda con el propio hecho de la facilidad para desarrollar sus juegos first-party en multiplataforma.

Aun así, eso no implica que la PS5 no traiga un salto generacional, ya que ya se han podido confirmar la presencia del soporte de trazado de rayos, la mejora de las tasas de frecuencia de actualización y la mejora de los tiempos de carga con la inclusión de las memorias SSD.

La nueva generación: una batalla de fondo

Sin embargo, esto no implica ni mucho menos que Microsoft haya logrado ganar la batalla de consolas, ya que como bien es sabido, Sony cuenta con una fuerte comunidad de jugadores a sus espaldas que ha logrado asegurarles estar siempre entre los puestos más altos de ventas.

Aunque todo apunta a que una vez más, el gran punto decisivo de esta generación volverá a ser el catálogo de exclusivos, donde la PS5 aparentemente llevaría la ventaja gracias a grandes franquicias como God of War o Final Fantasy, sólo contrarrestado por la posibilidad de la salida de los títulos de Bethesda; además del precio, factor en el que destacaría la Xbox Series S, la cual el propio Phil Spencer cree será su máximo exponente de ventas.

Dicho esto, no nos queda otra que esperar al próximo mes para ver qué sucede realmente, con unos lanzamientos escalonados para las Xbox Series X y S el 10 de noviembre, y el aterrizaje de las PS5 y PS5 Pro el día 19. ¿Y vosotros, qué consola elegiréis?