La ministra portavoz y de Hacienda, María Jesús Montero.
La ministra portavoz y de Hacienda, María Jesús Montero.EUROPA PRESS/J. Hellín. POOL / Europa Press

La pandemia sigue haciendo rotos en las cuentas públicas. Los ingresos tributarios se hundieron en octubre un 12,4% en comparación con el mismo mes de 2019, y el acumulado desde enero también arroja una caída de doble dígito, del 10,1%, por encima del retroceso del 9,6% registrado en septiembre. Estos datos, publicados este viernes por la Agencia Tributaria, representan un indicador relevante para tomar el pulso de la actividad, ya que el décimo mes del año es el más importante en términos de recaudación: además de las declaraciones mensuales habituales, recoge los ingresos de las declaraciones trimestrales de las pymes y el segundo pago a cuenta del impuesto sobre sociedades, que ha sufrido un fuerte descalabro.

Mientras que la recaudación brindada por el impuesto sobre la renta de las personas físicas se ha estancado hasta octubre (con un crecimiento interanual del 0% y una caída del 0,6% en términos homogéneos), todas las demás grandes figuras han registrado retrocesos tanto en el mes como en términos acumulados, con el impuesto sobre sociedades a la cabeza. El resultado del segundo pago fraccionado de este tributo hace referencia al periodo comprendido entre abril y septiembre, y se contrajo un 35% en términos interanuales.

El comportamiento de las grandes empresas y grupos consolidados es el principal responsable de esta caída, ya que los ingresos brindados por estas compañías relativos al segundo pago fraccionado descendieron un 36% comparado con 2019 ―un 47% en el caso de las multinacionales, reduciéndose de 1.938 millones a 3.430 millones de euros―, debido a una fuerte reducción de los beneficios y a que los grupos más relevantes tributaron por el pago mínimo. En cuanto a las declaraciones de las pymes, la caída ha sido más suave, del 13,9%.

Entre los grandes impuestos, el IVA fue la figura que registró hasta octubre el segundo mayor descalabro, con una caída del 12,6%. El retroceso en los ingresos brindados por este tributo es sin embargo más moderado que en septiembre (-14,5%) y en el periodo de la hibernación económica, cuando llegó a caer cerca de un 30% en términos mensuales. La recaudación por impuestos especiales sufrió una disminución parecida, del 12,3%, aunque inferior al 13% acumulado hasta septiembre: los ingresos por el gravamen sobre hidrocarburos disminuyeron un 6,2%, un 4,1% los relativos al tributo sobre la electricidad y un 7,2% el que grava las labores del tabaco.

El déficit del Estado, por otra parte, ha alcanzado los 57.736 millones de euros hasta octubre (5,22% del PIB frente al 0,47 de 2019), debido a un aumento del 16% de los gastos, que se sitúan en los 206.617 millones como efecto, entre otras cosas, de las transferencias hacia otras Administraciones para hacer frente a la pandemia, y a una caída del 13,5% de los ingresos. “Los ingresos correspondientes al mes de octubre están afectados, de manera similar a lo que viene ocurriendo en meses anteriores, por la situación económica derivada de la crisis sanitaria” provocada por la covid-19, explica el Ministerio de Hacienda en una nota publicada este viernes.

El déficit consolidado sube en 55.739 millones

El desfase entre ingresos y gastos del conjunto de las Administraciones Públicas, excluidos los Ayuntamientos, se situó en el -6,82% del PIB entre enero y septiembre, el cuádruple que en 2019. En términos absolutos, supone un boquete de 75.403 millones de euros, 55.739 millones más que en el mismo periodo de 2019. Hacienda detalla que hasta septiembre los ingresos retrocedieron un 5,3%, 17.461 millones, mientras que el gasto creció un 10,9%, 38.278 millones, buena parte de ello para hacer frente a la emergencia sanitaria.

La pandemia lleva meses tensionando las cuentas públicas. A la fuerte expansión del gasto para hacer frente a la emergencia, desde el aumento de los recursos destinados a la Sanidad a las prestaciones extraordinarias para mantener a flote las rentas como los ERTE o el cese de actividad para los autónomos, se suma la fuerte caída de los ingresos provocada por el parón de la actividad.

La Administración central acumula el mayor desajuste hasta septiembre, con un agujero equivalente al 5,17% del PIB. Le sigue la Seguridad Social, que hasta septiembre acumula un déficit del 1,89% del PIB, efecto de un aumento de los ingresos inferior al alza del gasto. Bajando al detalle, el déficit de la Seguridad Social se ha situado en el 0,69% del PIB, frente al 0,67% de 2019, gracias a la transferencia de 14.003 millones aportada por el Estado el pasado junio. El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), encargado de abonar prestaciones como los ERTE, ha acumulado por su parte un desfase de 13.195 millones hasta septiembre.

Las comunidades han sido el único subsector que ha registrado superávit hasta el noveno mes del año: un saldo positivo en 2.597 millones, equivalente al 0,23% del PIB, frente al déficit del 0,29% de 2019. Este resultado se explica por la mayor financiación que han recibido y las transferencias excepcionales puestas en marcha para hacer frente a la pandemia, entre las que destaca el fondo covid-19 dotado con 16.000 millones.