diciembre 2, 2020
Un ciudadano de Banyoles (Girona) toca los nuevos billetes.
Un ciudadano de Banyoles (Girona) toca los nuevos billetes.PERE DURÁN

El menor uso del efectivo es uno de los temas polémicos, con defensores y detractores, que se ha agudizado con la pandemia. Los bancos comerciales empujan a reducir el uso porque la tarjeta tiene menos gastos, mientras que los bancos centrales y las empresas de transporte de efectivo consideran que manejar billetes y monedas es un derecho del que no se puede privar a los ciudadanos.

El hecho es que los consumidores de la zona del euro prefieren cada vez más las tarjetas para los pagos minoristas en persona, “pero el efectivo siguió siendo el instrumento más utilizado a finales de 2019″, según los datos publicados este miércoles por el Banco Central Europeo (BCE). El año pasado los adultos de la zona del euro utilizaron efectivo para el 73% de las operaciones minoristas en el punto de venta y entre personas, lo que supuso el 48% del importe. Este dato indica que las monedas y billetes se usan más cuanto más pequeñas son las compras.

El estudio anterior decía que en 2016 se usó efectivo en el 79% de las ocasiones, moviendo el 54% en términos de importe, asegura el BCE.

El problema de este informes es que se realizó antes de la pandemia. Por eso, para entender el posible impacto del virus en los hábitos de pago de los consumidores, el BCE complementó su estudio de 2019 con una encuesta específica llevada a cabo en julio de 2020. El resultado fue que “cuatro de cada diez participantes indicaron que utilizaban el efectivo con menor frecuencia desde el inicio de la pandemia”.

“El efectivo debe ser aceptado y estar disponible”

El organismo dirigido por Christine Lagarde considera que aunque la mayoría de los encuestados incluidos en esta categoría esperaba seguir con esta práctica después de la pandemia, el impacto a largo plazo en los hábitos de pago es aún incierto. “La libertad de los consumidores para elegir su método de pago es primordial para nosotros. Por ello tratamos de asegurar que el efectivo sea aceptado, y esté disponible, en cualquier lugar de la zona euro, a la vez que promovemos la innovación en materia de pagos digitales, incluso en nuestros trabajos relacionados con la posible emisión de un euro digital”, ha señalado en una nota el miembro del Comité Ejecutivo Fabio Panetta.

Por otro lado, entre 2016 y 2019, el uso de tarjetas para pagos minoristas en persona aumentó en cinco puntos porcentuales, del 19% al 24% (41% en términos de importe). Casi cuatro de cada diez operaciones con tarjeta se efectuaron utilizando tecnología sin contacto en 2019. En sus compras a través de Internet, los adultos de la zona euro pagaron principalmente con tarjeta (49% de las operaciones) y una de cada cuatro operaciones online se realizó mediante soluciones de pago electrónico. Cuatro de cada diez facturas se abonaron mediante adeudo directo y dos de cada diez, mediante transferencia, según los datos del BCE.

Los trabajos de campo para este estudio se realizaron entre mediados de marzo y mediados de diciembre de 2019 a un total de 41.155 encuestados de diecisiete países de la zona euro, y se registraron sus operaciones diariamente en diarios de pagos.