noviembre 10, 2020

El mensaje es claro y va vinculado a una advertencia sobre el futuro: hubo “demasiados errores” en los pagos a cargo del Presupuesto comunitario en el ejercicio de 2019 y habrá que gestionar bien los fondos de la UE destinados a paliar los efectos causados por la crisis del coronavirus. Así lo destaca el informe anual del Tribunal de Cuentas Europeo, publicado este martes. En él, los auditores aprueban las cuentas comunitarias, pero alertan de errores en los pagos, principalmente en la categoría clasificada como “gasto de alto riesgo”, por lo que emiten una “opinión desfavorable” sobre esta partida.

El informe señala que el nivel general de irregularidades en el gasto de la UE se ha mantenido relativamente estable ―2,7% en 2019 frente al 2,6% en 2018―, pero a la vez subrayan que el Presupuesto de la UE presenta un gasto de alto riesgo en 2019 que supone más de la mitad del gasto auditado (53%). Esta situación afecta principalmente a los pagos basados en reembolsos, como aquellos dirigidos a la cohesión y desarrollo rural ―en los cuales el gasto de la UE está gestionado por los Estados miembros―, y frecuentemente se rige por normas y criterios de subvención complejos. En esta categoría, indica la institución, el error material se sitúa en un porcentaje estimado del 4,9% (4,5% en 2018).

El Tribunal de Cuentas Europeo es el auditor externo de la Unión Europea. Emite informes y dictámenes para que los responsables de aplicar las políticas y los programas comunitarios ―la Comisión, otros organismos de la UE, y los mismos Estados miembros― rindan cuentas.

Opinión desfavorable

“Nuestra opinión desfavorable sobre el gasto de la UE relativo al ejercicio 2019 constituye un recordatorio de la necesidad de contar con normas claras y sencillas para todas las finanzas de la UE, y con controles eficaces para saber cómo se gasta el dinero y si se logran los resultados previstos”, ha declarado Klaus-Heiner Lehne, presidente del Tribunal de Cuentas Europeo. “Esto es especialmente importante con respecto al fondo de recuperación previsto para combatir los efectos de la pandemia de la covid-19. En estos momentos de crisis, la Comisión Europea y los Estados miembros tienen una enorme responsabilidad en la gestión correcta y eficaz de las finanzas de la UE”, ha añadido.

El informe avisa de que los socios comunitarios han seguido absorbiendo los fondos estructurales y de inversión europeos a un ritmo más lento del previsto. Hasta el final de 2019, el penúltimo de los siete años que abarca el actual Presupuesto 2014-2020, solo se había desembolsado el 40% (184.000 millones de euros), y algunos Estados miembros habían empleado menos de un tercio. A raíz de este hecho crecieron los compromisos pendientes de liquidación, que alcanzaron los 298.000 millones de euros al final de 2019.

El año pasado, el gasto total de la UE rebasó los 159.000 millones de euros, correspondiente al 2,1% del gasto público de los Estados miembros. Cerca de dos tercios del Presupuesto se gastan en régimen de gestión compartida: según este esquema, los socios comunitarios distribuyen los fondos, seleccionan los proyectos y gestionan el gasto de la UE. Los auditores fiscalizan anualmente los ingresos y los gastos de la UE y examinan si las cuentas son fiables.

Si los auditores emiten una valoración “desfavorable”, como acaban de hacer en relación con los gastos del ejercicio de 2019, significa que existen problemas generalizados. En concreto, el Tribunal de Cuentas Europeo mide el nivel de error estimado con respecto a un umbral del 2%, por encima del cual los ingresos y los gastos irregulares se consideran significativos, aunque esto no indique que haya fraude, ineficacia o despilfarro. Es una estimación de los fondos que no tendrían que haberse abonado porque no se utilizaron de manera plenamente conforme a las normas nacionales y de la UE.