noviembre 10, 2020
Una planta solar en Algodones (Nuevo México, EE UU).
Una planta solar en Algodones (Nuevo México, EE UU).Steven Clevenger / GETTY

Aupadas en una auténtica revolución técnica que ha disparado su eficiencia y recortado drásticamente sus costes de producción, las energías renovables siguen ganando cuota de mercado a marchas forzadas. Estas serán en 2025 la principal fuente de energía en el mundo, poniendo punto final a cinco décadas de supremacía del carbón, según las últimas proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Para entonces, el organismo espera que estas tecnologías (solar, eólica, hidroeléctrica, biomasa…) aporten uno de cada tres kilovatios consumidos globalmente, y que su capacidad duplique el tamaño actual de todo el mercado eléctrico chino. En el próximo lustro, el organismo dependiente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) calcula que el crecimiento de las renovables ronde el 40%, aupadas en buena medida por el sol y el viento.

Ajenas a la sacudida de la pandemia, las energías verdes continúan su camino: en este 2020 atravesado por el coronavirus, que tantos estragos ha causado sobre la economía, el 90% del aumento de capacidad eléctrica se corresponderá con este tipo de fuentes, que en 2021 prolongarán su aumento exponencial al ritmo más rápido de los cinco últimos años. “A pesar de la covid-19, el apetito inversor por las renovables sigue siendo fuerte, especialmente en aquellos países que cuentan con políticas de apoyo y una remuneración transparencia y predecible”, apuntan los técnicos de la AIE en su último monográfico sobre la situación de las renovables. La solar, dicen, sigue rompiendo récords año tras año, “impulsada por el aumento de su competitividad”, y su desarrollo continuará después de 2022 “a un ritmo incluso más rápido” gracias a “las nuevas políticas en Estados Unidos y China y su desarrollo en tejados [de viviendas y oficinas]”. Según las cifras incluidas por la propia Agencia en su último informe anual, la fotovoltaica ya es la energía más barata de la historia.

Igualmente relevante será el impulso de la eólica, que se expandirá hasta un 80% de aquí a 2025 en buena medida por el impulso de tres mercados: el europeo, el chino y el estadunidense. En el caso de la eólica marina —los molinos de viento instalados sobre pilares costa afuera—, “más que se duplicará” en ese periodo gracias a la rápida caída de los costes y su desarrollo acelerado en Asia y EE UU. Que el gigante norteamericano figure en todas las quinielas de crecimiento de las renovables de la AIE no es casualidad: con la llegada a la presidencia del demócrata Joe Biden, defensor convencido de las energías limpias en detrimento del carbón y del petróleo, su crecimiento allí se antoja clave en los próximos años.

“Las renovables están desafiando las dificultades causadas por la pandemia, mostrando un crecimiento robusto mientras otros combustibles sufren”, remarca el director ejecutivo del organismo con sede en París, Fatih Birol. “Su resistencia y perspectivas positivas para el sector quedan claramente reflejadas en el continuo y firme apetito de los inversores, y el futuro luce aún más luminoso con nuevas adiciones de capacidad en curso que llevarán a nuevos récords este año y el próximo”.