noviembre 11, 2020
Proceso de montaje de un robot de cocina Thermomix en la fábrica de la empresa Vorwerk en Wuppertal, Alemania.
Proceso de montaje de un robot de cocina Thermomix en la fábrica de la empresa Vorwerk en Wuppertal, Alemania.Ximena Garrigues y Sergio Moya

El juicio sobre la Thermomix ha quedado este miércoles visto para sentencia. Dos jornadas con una relevante discusión técnica, referencias literales de las patentes y discusiones sobre supuestos avances tecnológicos marcarán el enfrentamiento entre Vorwerk, fabricante de la conocida marca de robots de cocina, y la cadena de supermercados Lidl en España, acusada de reproducir con su marca blanca Silvercrest un modelo similar que comercializa por un precio muy inferior. El titular del Juzgado Mercantil número 5 de Barcelona tiene en sus manos declarar culpable a Lidl por violación de patente o lo que podría derivar en casi todo lo contrario: declarar nula la patente de la Thermomix, tal y como reclama el grupo de distribución en una demanda cruzada.

La sesión de este miércoles se ha centrado en la demanda por infracción presentada por Vorwerk y la presentación de las conclusiones por parte de los abogados de ambas compañías. El fabricante alemán de electrodomésticos —también está especializado en aspiradores— ha sostenido en la vista que en el modelo Monsieur Cuisine Connect de Lidl “están todas las características y de forma literal” que figuran en su patente. Una acusación que ha sido contrarrestada por la defensa de Lidl al sostener que no es así y al llegar a calificar de “ilusorias” las interpretaciones efectuadas durante el juicio por el perito industrial que ha defendido los argumentos de la parte contraria.

Las argumentaciones durante la vista se han centrado en una de las características de Thermomix que Vorwerk defiende como propia, algo que Lidl cuestiona en su interpretación. Se trata de un sistema de seguridad que paraliza el motor de rotación de las cuchillas cuando el usuario del robot retira la tapa del vaso de cocina de la máquina. Lidl defiende que esa opción no está presente en su aparato, ya que las cuchillas sí podrían continuar rotando una vez retirada la tapa a causa de la inercia que llevan del funcionamiento previo, pese a que el perito y la defensa de Vorwerk han intentado mostrar que ese peligro es inexistente pese a que la retirada tapa se haga de forma muy rápida.

La importancia de las palabras

Vorwerk ha defendido durante los dos días del juicio que algunas de las funciones asumidas por su patente figuran de forma implícita en la explicación de la patente mientras que Lidl ha subrayado que en una patente “las palabras cobran una importancia decisiva” en la descripción de piezas y funciones. La compañía de supermercados también ha utilizado diferentes patentes de robots de otras marcas (Matsushita, Philips y Braun) para intentar cuestionar que la de Vorwerk suponga un avance en inventiva, argumento que utiliza para solicitar su suspensión. En ese sentido, la cadena de supermercados de descuento considera que la Oficina Europea de Patentes no ha analizado la patente de Vorwerk enfrentada a la última de Braun, por lo que ha reiterado que el juez será el primero que lo haga para determinar su relevancia o no y su posible anulación.

Si el juez determina que es Vorwerk quien tiene razón deberá decidir también si Lidl ha de pagar al fabricante el 10% del importe bruto de sus ventas que ha sido demandado. El fabricante de Thermomix ha determinado esa indemnización teniendo en cuenta un 5% en función del pago por cesión de licencia contemplado en Estados Unidos más un 5% al considerar que esa cesión sería “forzosa”. Lidl también se opone a esos cálculos, al considerar que el 5% debería rebajarse a un 4% y que en un litigio paralelo que se está celebrando en Francia Vorwerk solo ha demandado a Lidl un 5% inicial de indemnización.