noviembre 3, 2020

El Gobierno aprobó ayer el rescate de Air Europa con la inyección de 475 millones de euros. Pero somete las ayudas a unas condiciones que complican la proyectada compra de la aerolínea por Iberia. El Estado se reserva la potestad de autorizar operaciones estratégicas y despidos, nombra dos consejeros y podrá “consensuar” el consejero delegado. Estas limitaciones no han sentado bien al grupo IAG, matriz de Iberia, que quiere tener manos libres para gestionar una compañía por la que ya no está dispuesta a pagar ni la mitad de los 1.000 millones pactados hace un año. El problema es que tampoco la aerolínea de la familia Hidalgo tiene capacidad financiera para devolver por sí sola las ayudas en seis años, como le obliga el fondo que gestiona Hacienda.

“No compramos lo mismo que hace un año. Hay que volver a mirarlo todo, desde las condiciones de devolución de la deuda hasta las restricciones a la capacidad de toma de decisiones estratégicas que imponga el Ejecutivo”, decía el pasado viernes en la presentación de resultados del grupo, Luis Gallego, el consejero delegado de IAG, el holding al que pertenece Iberia, British Airways, Air Lingus, Vueling y Level.

Gallego, entonces presidente de Iberia, fue quien cerró en noviembre de 2019 la compra de Air Europa por 1.000 millones de euros, en un acuerdo que se ha convertido en papel mojado tras el tsunami que está viviendo el sector aéreo por la pandemia del coronavirus, que castiga a las compañías con las mayores pérdidas de su historia.

Y aunque Iberia e IAG guardan silencio oficial, lo cierto es que en el grupo hispanobritánico no han sentado nada bien las condiciones impuestas por el Gobierno para salir al rescate de Air Europa. Fuentes del sector apuntan que las limitaciones “complican sobremanera la ya de por sí comprometida operación de compra de una aerolínea en quiebra en el momento más delicado para la historia de la aviación comercial, en el que los rebrotes de la pandemia y las nuevas restricciones de movilidad impuestas por los Estados más importantes de la UE están echando por tierra las perspectivas de recuperación, incluso las más pesimistas”.

Iberia espera ahora conocer de primera mano las condiciones concretas de la ayuda, puesto que hasta el momento solo se saben por las declaraciones de la ministra de Hacienda y portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, a preguntas de los periodistas al término del Consejo de Ministros que aprobó la medida.

La nota oficial del Ministerio de Hacienda se limitaba a informar de la aprobación de unas ayudas públicas de 475 millones con cargo al fondo de solvencia destinado a dar apoyo a compañías estratégicas que se han visto impactadas por la pandemia de la covid-19. Unos fondos articulados a través de un préstamo participativo de 240 millones de euros y otro ordinario de 235 millones, que deberán ser devueltos en el plazo máximo de seis años.

Air Europa ya obtuvo el pasado mayo, en pleno confinamiento, un préstamo de 140 millones de euros avalado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Por tanto, su deuda con el Estado tras el rescate alcanzará los 615 millones de euros, un pasivo que deberá asumir Iberia en caso de concretar la compra. La aerolínea deberá pagar a la compañía que dirige Javier Hidalgo una indemnización de 40 millones de euros si desiste de la compra, “una cantidad que se antoja asumible en comparación con los riesgos de asumir la adquisición de una compañía endeudada y tutelada por el Estado”, señalan fuentes de la negociación.

Aunque el Ministerio de Hacienda no ha hecho público el plan de viabilidad presentado por la empresa para conseguir los fondos, todos los analistas coinciden en la imposibilidad de Air Europa de afrontar en solitario la devolución de las ayudas en seis años.

¿Compañía nacionalizada?

La aerolínea propiedad de la familia Hidalgo, que forma parte del grupo Globalia, obtuvo en 2018, su mejor ejercicio, un beneficio neto de 50 millones de euros. En el actual, prevé pérdidas cercanas a los 600 millones debido a la segunda ola de la pandemia y a la generalización de nuevas restricciones a la movilidad. Su flota está funcionando a menos del 30% de capacidad y consume 30 millones de euros de liquidez al mes por los costes fijos. Si la aerolínea no es capaz de devolver los préstamos el Estado puede convertirse en accionista mayoritario de Air Europa, como ya ocurrido con los rescates de Air France-KLM, Lufthansa o Alitalia, entre otras, que han recibido ayudas millonarias de sus respectivos Estados que han entrado en el capital de las compañías

Tampoco ayudan las perspectivas para el sector, que se tornan cada vez más funestas. Según las previsiones de IATA (las siglas en inglés de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo), el tráfico aéreo no se recuperará hasta 2023 ó 2024.

La operación de compra por Iberia se complica además por el lado laboral, ya que el Estado se reserva el derecho a decidir sobre cualquier expediente de regulación de empleo. Y una de las consecuencias inevitables de la fusión, en caso de producirse, sería una reducción de plantilla, tanto por el solapamiento de las rutas que cubren ambas compañías como, sobre todo, por la crisis derivada del coronavirus.

De hecho, ambas aerolíneas han anunciado un recorte de sus flotas para el próximo año y están inmersas en procesos de ajuste laboral, con gran parte de su plantilla en situación de ERTE que, en el caso de la aerolínea de Globalia, está recurrido ante la Audiencia Nacional.

“Nadie entendería que Iberia redujera su plantilla mientras mantiene intacta la de Air Europa. Pero también va a ser difícil justificar los despidos en una compañía rescatada con dinero público”, aseguran fuentes del sector.

Las ayudas deben pasar ahora también el filtro de Bruselas al superar la cantidad de 250 millones de euros. Un asunto no baladí porque Ryanair ya ha anunciado que pedirá la prohibición de esta inyección por considerarla una ayuda “ilegal” y “discriminatoria”, y vería una “locura” que la aerolínea de Globalia “reciba más de 400 millones teniendo en cuenta sus dimensiones”, y que “será comprada por un grupo británico por lo que los ciudadanos españoles no verán retorno del dinero público”, según aseguró Dara Brady, directora de marketing de la aerolínea .