noviembre 9, 2020

Euforia en las Bolsas tras la presentación de los avances de la vacuna de la farmacéutica estadounidense Pfizer. El Ibex 35 se dispara un 9%, en línea con el resto de parqués europeos. Al otro lado del Atlántico, los futuros también apuntan a fuertes subidas: ante la expectativa de la vacuna, el apetito por los activos de riesgo es máximo. La sesión ya había comenzado con subidas gracias a la clarificación del panorama político en Estados Unidos, pero el progreso en la vacuna ha sido el detonante definitivo: la incertidumbre sobre el nombre del nuevo presidente estadounidense pesaba, pero lo que más importa a los inversores en estos momentos es cuándo se alcanzará un remedio efectivo contra la covid-19. Y el de Pfizer es más que prometedor: su eficacia ronda el 90%.

Dentro de los índices, los valores turísticos, por mucho los más expuestos a los estragos de la pandemia sobre la economía, son los que más suben. En España, la firma de gestión de reservas Amadeus encabeza la tabla con un repunte de hasta el 30%, el grupo de aerolíneas IAG escala un 25% y la hotelera Meliá se anota un 20%. Con sus negocios severamente tocados hoy y sus cotizaciones deprimidas desde la irrupción de la covid-19 a principios de año, serían los mayores beneficiados de un acelerado regreso de la normalidad.

Hasta que Pfizer ha develado las buenas nuevas, la jornada transcurría con subidas moderadas en las principales plazas del Viejo Continente, de entre el 1% y el 2%. Pero, con cifras de contagios de seis dígitos solo en la primera potencia mundial y en mitad de la mayor recesión en casi un siglo, la incertidumbre política pasa inmediatamente a un segundo plano ante lo sanitario. “La cosa no va tanto de quién estará en la Casa Blanca sino de la covid”, decía en declaraciones a Bloomberg Chris Gaffney, del TIAA Bank, antes de que Pfizer desatase la euforia. “Ese es el mayor factor que los inversores tienen en la cabeza y el que va a determinar los retornos bursátiles en el corto plazo”. Más allá de la de la firma estadounidense, hay una decena de proyectos de vacuna en la última fase de experimentación.

Las elecciones y los estímulos como telón de fondo

Más allá de la vacuna, con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, los parqués observan con especial interés la capacidad del ya presidente electo de sacar adelante un gran plan de choque presupuestario para reanimar la mayor economía mundial: el nuevo paquete fiscal para hacer frente a los estragos de la pandemia, especulan, será mayor que con un republicano en la presidencia. “Va a tener que luchar para sacar adelante los tres billones de dólares que quieren los demócratas, pero un paquete [quizá menor] es probable”, subraya Nigel Green, de deVere Group, en referencia a un Senado que —todo apunta— seguirá en manos de los republicanos. “Esto animará a los mercados y permitirá a los inversores pensar en una recuperación económica más amplia: la estadounidense es la mayor economía mundial y un crecimiento sostenible, de largo plazo, tendrá efectos positivos para la economía mundial en su conjunto”.

A la vez, los inversores especulan con que, con el Senado en manos republicanas, los planes demócratas de subidas de impuestos o de mayor regulación sobre los gigantes tecnológicos serán más difíciles de sacar adelante o, al menos, quedarán diluidos. “El resultado [electoral] es ideal desde el punto de vista de los mercados”, desliza Michael McCarthy, analista de CMC Markets, en declaraciones a Reuters. “Ninguno de los dos partidos tiene el control de las dos Cámaras del Congreso, así que tanto las guerras comerciales como los aumentos impositivos quedan fuera de la agenda”. En las próximas semanas, los inversores también estarán muy pendientes del desfile de nombres para los futuros cargos económicos clave de la nueva Administración —los secretarios del Tesoro y Comercio; el jefe del Consejo de Asesores Económicos del presidente—.

Donde la confirmación oficial de que el próximo comandante en jefe de EE UU será demócrata sí deja el camino expedito para los activos de riesgo en los países emergentes, los que más sufren cuando la incertidumbre impone su ley. En buena medida, porque se da por descontado que su tono será infinitamente más conciliador con países como China o México —cuyas monedas ya se están revalorizando frente al billete verde— que el de su predecesor. “La victoria de Biden ha despejado la incertidumbre política, y eso ha llevado a un aumento de las posiciones de riesgo y a un debilitamiento del dólar”, valora Ko Haruki, de CIBC, en declaraciones a Bloomberg. “Esperamos menos estrés en términos de guerras comerciales”, completa desde Doha (Qatar), Talal Samhouri, de la gestora de fondos Amwal.

Frente a la volatilidad extrema de la era Trump, en la que los inversores se acostumbraron a tener que mover ficha a golpe de tuit, la predictibilidad del nuevo mandatario estadounidense es su mejor carta de presentación en los mercados. A la luz de los cuatro últimos años, no es poca cosa. Pero el avance en la vacuna de Pfizer deja atrás todo lo demás: si hay remedio contra la vacuna, las Bolsas tienen el camino despejado.