noviembre 8, 2020

Las Bolsas llevaban días cotizando este escenario, pero la oficialización llegó el sábado, con los parqués cerrados: Donald Trump será reemplazado por el demócrata Joe Biden el próximo 20 de enero en el timón de mando de la primera potencia mundial. Tras vivir una de sus mejores semanas en meses, los principales mercados estadounidenses y europeos pican este lunes al alza, después de que sus pares en Asia y Oceanía ya hicieran lo propio con unas horas de adelanto. Los tres índices de Wall Street —S&P500, Dow Jones y Nasdaq— se encaminaban hacia una sesión de subidas de entre el 1% y el 2%, especialmente relevantes en el caso de los valores tecnológicos. En la misma línea, los parqués de París, Fráncfort y Londres apuntaban a alzas superiores al 1%, el dólar —que suele ejercer como refugio cuando llegan curvas— se debilitaba ligeramente y el petróleo tomaba impulso gracias a la clarificación del panorama político estadounidense: si algo quieren evitar a toda costa los inversores de todo pelaje es navegar en un mar de dudas.

En la campaña electoral estadounidense de 1992, la ya icónica frase “es la economía, estúpido” le valió la presidencia de Estados Unidos a un joven Bill Clinton. Casi tres décadas después, bien se podría decir que “es la pandemia, estúpido” es la frase de la contienda electoral recién concluida. La crisis sanitaria lo ha cambiado todo, también el rumbo de las elecciones. Y seguirá haciéndolo en los próximos tiempos: si el último presidente demócrata, Barack Obama, aterrizó en la Casa Blanca en plena crisis financiera, Biden llega al Despacho Oval con la primera encomienda de reencauzar la crisis sanitaria. Su capacidad —o no— para hacerlo marcará su mandato, y de cómo salga el gigante norteamericano del agujero epidemiológico depende también como saldrá el mundo de los negocios; como decía hace unos días el jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Ángel Gurría, el dilema entre salud y economía es “falso”: hasta que no se regrese a la normalidad epidemiológica no habrá regreso posible al crecimiento.

Así se ve, también, en los parqués. “La cosa no va tanto de quién estará en la Casa Blanca sino del covid”, apunta en declaraciones a Bloomberg Chris Gaffney, del TIAA Bank. “Ese es el mayor factor que los inversores tienen en la cabeza y el que va a determinar los retornos bursátiles en el corto plazo”. Sin embargo, hasta que llegue la vacuna o el remedio médico efectivo, los mercados se siguen a golpe de estímulos. Y, con la llegada de Biden a la Casa Blanca, los parqués observan con especial interés la capacidad del ya presidente electo de sacar adelante un gran plan de choque presupuestario para reanimar la mayor economía mundial: el nuevo paquete fiscal para hacer frente a los estragos de la pandemia, especulan, será mayor que con un republicano en la presidencia. Pero, a la vez, con los conservadores manteniendo —muy probablemente— la mayoría en el Senado, este puede acabar siendo diluido tras su paso por la Cámara.

“Va a tener que luchar para sacar adelante los tres billones de dólares que quieren los demócratas, pero un paquete [quizá menor] es probable”, completa Nigel Green, de deVere Group. “Esto animará a los mercados y permitirá a los inversores pensar en una recuperación económica más amplia: la estadounidense es la mayor economía mundial y un crecimiento sostenible, de largo plazo, tendrá efectos positivos para la economía mundial en su conjunto”. A la vez, los inversores especulan con que, con el Senado en manos republicanas, los planes de subidas de impuestos o de mayor regulación sobre los gigantes tecnológicos serán más difíciles de sacar adelante.

Donde la confirmación oficial de que el próximo comandante en jefe de EE UU será demócrata sí deja el camino expedito para los activos de riesgo en los países emergentes, los que más sufren cuando la incertidumbre impone su ley. En buena medida, porque se da por descontado que su tono será infinitamente más conciliador con países como China o México —cuyas monedas ya se están revalorizando frente al billete verde— que el de su predecesor. “Esperamos menos estrés en términos de guerras comerciales”, reconoce Talal Samhouri, de la gestora de fondos Amwal basada en Doha (Qatar), en declaraciones a Bloomberg. Frente a la volatilidad extrema de la era Trump, en la que los inversores se acostumbraron a tener que mover ficha a golpe de tuit, la predictibilidad del nuevo mandatario estadounidense es su mejor carta de presentación en los mercados. A la luz de los cuatro últimos años, no es poca cosa.