noviembre 5, 2020
Larry Fink, presidente de BlackRock, en un acto en Nueva York en septiembre de 2018
Larry Fink, presidente de BlackRock, en un acto en Nueva York en septiembre de 2018Shannon Stapleton / Reuters

“Le escribo estas líneas aislado en mi casa, como millones de personas en el mundo”. Así comienza la carta que Larry Fink, presidente y fundador de BlackRock ha escrito a los accionistas de la gestora, la mayor del mundo, con activos por valor de casi siete billones de dólares. Como no podía ser de otra forma, la crisis sanitaria y económica que ha provocado la pandemia de la Covid-19 centra buena parte de su misiva anual. “En mis 44 años de profesión jamás he vivido una cosa igual”, dice Fink, reconocido como la persona más poderosa de la Bolsa mundial. “Los efectos han golpeado a los mercados con una ferocidad que solo se ve durante shocks financieros”.

En su opinión, las consecuencias de la pandemia no solo presionan a las Bolsas y al crecimiento mundial a coto plazo, “sino que han traído una replanteamiento de muchas ideas acerca de la economía global como por ejemplo nuestra obsesión por las cadenas de producción en tiempo real o nuestra confianza absoluta en el transporte aéreo”. Además, Fink señala que la gente en todo el mundo está reconsiderando la forma en la que trabaja, compra, viaja o comparte cosas. “Cuando salgamos de esta crisis, el mundo será diferente. La psicología de los inversores cambiará, pero también la forma de hacer negocios o el consumo. Y seremos mucho más dependientes de nuestras familias para sentirnos seguros”.

Por muy dramática que sea ahora nuestra percepción, Fink asegura en la carta que la economía se recuperará “con rapidez», en parte porque la situación actual adolece de los obstáculos para el rebote que existen en una crisis financiera clásica. “Los bancos centrales han reaccionado rápido para resolver los problemas que puedan surgir en los mercados de crédito, y los gobiernos están actuando de forma agresiva para adoptar estímulos fiscales”. El presidente de BlackRock recuerda que esta forma de actuar está “profundamente influenciada” por las experiencias de la crisis financiera de 2008. “También creo que sus acciones van a ser más efectivas porque no se están enfrentando a los mismos retos estructurales que hace una década”.

Este pensamiento optimista, sin embargo, no quiere decir que Fink no vea riesgos, ni que la Bolsa haya tocado ya su suelo. “Eso es imposible saberlo. Hay todavía muchos retos por delante para aquellas empresas más endeudadas. Si los gobiernos no tienen cuidado a la hora de diseñar sus programas de estímulo, el sufrimiento y el dolor por el parón de la economía recaerá de forma desproporcionada en los hombros de aquellos más vulnerables económicamente”.

El todopoderoso hombre de las finanzas lanza un mensaje de unidad: “Debido a la naturaleza de la crisis y su capacidad para alcanzarnos a todos, solo saldremos reforzados como seres humanos en la medida que enfrentamos a este virus juntos. Para vencer esta crisis, necesitamos una respuesta que traspase las líneas partidistas y las fronteras nacionales”.

En sus últimas cartas, Fink ha insistido en la importancia de tener una visión a largo plazo, tanto en los mercados como en los proyectos empresariales. “Creo que esa actitud es hoy más trascendental que nunca. Las empresas y los inversores con un profundo sentido del largo plazo estarán en una mejor posición para navegar esta crisis y el mundo que vendrá tras ella”. El fundador de la gestora recuerda que el mundo saldrá de esta situación y que la economía se recuperará. “Y para aquellos inversores que sean capaces de mantener su mirada no en el terreno inestable que pisan, sino en el horizonte que se avecina, hay enormes oportunidades en los mercados actuales”.