La Unión Europea, y en especial Alemania, llegan con munición a la segunda oleada de la pandemia. Los gobiernos echaron mano durante la primera fase, desde marzo hasta junio, de 346.000 millones de euros para ayudas a empresas, apenas del 12% de todos los fondos que han reservado para proteger su sistema productivo. España fue el país que más esfuerzo hizo durante ese periodo al destinar a ayudas —fundamentalmente avales— el 5,3% de su PIB, por delante de Francia (4,7%), Alemania (2,8%) e Italia (1,6%).

Los ministros de Finanzas de la zona euro se reunirán la semana que viene con un panorama bastante sombrío a la vista. “Hace poco pensábamos que estábamos en fase de gestionar la salida de la crisis y ahora vemos que hay que afrontar otra época de dificultades”, sostienen fuentes diplomáticas. El Eurogrupo tratará de lanzar el mensaje de que ya cuenta con las herramientas necesarias para afrontar esta segunda oleada de confinamientos. “Deberíamos dejar claro también que estamos dispuestos a adoptar medidas necesarias si es necesario”, sostienen fuentes del Ministerio de Economía español.

Las ayudas europeas pueden tardar aún meses en llegar. Por lo menos, hasta otoño de 2021. Por ello, el presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, invita a los países a seguir tendiendo una malla de seguridad a sus empresas. La duda estaba en hasta dónde habían llegado hasta ahora, y cuánto músculo podrán sacar, en especial aquellos cuya rebasa ya el 100% de su Producto Interior Bruto (PIB), como Grecia, Italia, Portugal o España.

Los datos de la Comisión Europea indican que, durante la primera oleada de contagios, los países destinaron a ayudas de Estado 346.000 millones de euros, apenas el 12% de los 2,96 billones de euros que Bruselas ha autorizado a los Veintisiete y el Reino Unido para apoyar sus economías. La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Margrethe Vestager, destacó “la brecha” que hay entre las cantidades autorizadas y las desembolsadas. “Puede haber muchas razones. Las compañías pueden haber pedido menos de lo esperado, o la ejecución de esos planes puede haber sido más lenta”, apuntó Vestager durante una conferencia en un think tank de Berlín. Otra de las posibilidades que barajó Vestager es que las empresas hayan optado por medidas más generales, como las ayudas para dejar en suspenso puestos de trabajo para evitar despidos, como los ERTE.

Alemania es el país que más medidas de apoyo a las empresas ha puesto sobre la mesa. En concreto, el 52,7% de las ayudas de Estado aprobadas por la Comisión proceden de Berlín; el 15,2%, de Italia; el 14,1%, de Francia, y solo el 5% de España. Sin embargo, la Comisión preguntó a los países cuánto dinero habían desembolsado de ese monto hasta junio. Contestaron 24 de los 27 países. Y la clasificación que dibujan esas respuestas es distinta. Por ahora.

Francia concedió 144.000 millones de euros a ayudas a empresas, el 33% del total. Le siguen Alemania, con 96.000 millones (el 28%); España, con 69.000 millones (el 20%), e Italia, con 27.680 millones (el 8%). “Los datos preliminares indican que las diferencias reales entre la ayuda gastada por los mayores países pueden no ser tan grandes como ellos anunciaron inicialmente”, señaló Vestager, quien resaltó que esos cuatro socios concentran el 90% de todas las ayudas de Estado de la UE.

Subvenciones frente avales

Los datos también son diferentes si las ayudas destinadas se ponen en relación con el PIB de cada país. En ese caso, España ha hecho el mayor esfuerzo. Las medidas lanzadas por el gobierno equivalen al 5,3% del PIB, por delante de Francia (4,7%), Alemania (2,8%) e Italia (1,6%). Ahora bien, Vestager recordó que no todos los países han optado por el mismo tipo de ayudas para sus empresas. Francia, España, Suecia, Portugal o Rumania se han decantado sobre todo por los avales y garantías para movilizar financiación bancaria. En cambio, Alemania, Italia, Grecia, Irlanda o Portugal han optado por subvenciones y, según dijo Vestager, “otro tipo de medidas no reembolsables, que tienen efectos potenciales de más larga duración sobre la competencia”.

Bruselas también considera que esas diferencias entre países podría deberse a que la regulación sobre la recapitalización de empresas se produjo en mayo. “Hemos dejado atrás los primeros kilómetros pero hay un maratón por delante”, dijo Vestager, quien abogó por controlar la concesión de esas ayudas para evitar una “recuperación asimétrica” que agrande las divergencias dentro de la zona euro.