Paneles de cotización en la Bolsa de Fráncfort
Paneles de cotización en la Bolsa de Fráncfort / Europa Press

La Asociación para los Mercados de Capitales en Europa (Afme, según sus siglas en inglés) ha publicado la tercera edición del informe en el que analiza los avances se están produciendo para lograr el objetivo de la Comisión Europea de crear una Unión de Mercados de Capitales (CMU) en el continente. En el trabajo de este año, los autores constatan que la covid-19 ha frenado, en líneas generales, el avance de la integración hacia una unión financiera real en la UE. Sin embargo, hay algunos parámetros que sí han mejorado tras el estallido de la pandemia. Uno de ellos es la diversificación de las fuentes de financiación de las compañías.

En el primer semestre de 2020, las empresas europeas (incluyendo a las británicas) emitieron acciones, bonos y otros activos por valor de 380.000 millones de euros, según datos de Afme. Esta cantidad supone un crecimiento anualizado del 44% con respecto al año anterior. Como los préstamos bancarios crecieron solo a un ritmo del 14%, se produjo en este periodo un reequilibrio en las fuentes de financiación corporativa. De este modo, los instrumentos de mercados de capitales pasaron a representar el 14,5% de la financiación total, frente al 11% de un año antes. En este crecimiento los expertos destacan el papel significativo que ha jugado el Banco Central Europeo. Entre marzo y mayo, el organismo que preside Christine Lagarde el 19,5% de los bonos corporativos que se emitieron por valor de 39.000 millones.

En cambio, en el caso de las pequeñas y medianas empresas (pymes) europeas, el primer semestre del año reforzó el papel de los bancos con principal fuente de financiación. En concreto, las entidades bancarias concedieron préstamos por valor de 573.000 millones en este periodo, mientras que la alternativa del capital riesgo o el Venture capital apenas aportaron 14.100 millones.

La covid-19 no ha supuesto una distorsión significativa en los flujos de financiación intraeuropea, es decir, la emisión de una compañía en su país de origen ha recibido flujos de inversión sin interrupciones desde otros países miembros. En cambio, el informe de Afme sí detecta una “impacto significativo” en las relaciones con otros mercados mundiales.

Otro aspecto que destaca el trabajo de Afme es que el peso relativo de los bonos verdes, es decir, aquellos que se emiten para financiar proyectos relacionados con la sostenibilidad mediomabiental, retrocedió durante el semestre, pasando de representar el 5,6% en 2019 al 4,3% en 2020. Esta caída se debe a que la emisión de otro tipos de bonos registró cifras récord entre enero y junio.

El estudio establece una ranking por países en función de siete parámetros que miden en grado de desarrollo de los mercados de capitales locales. España, que es la cuarta economía de la zona euro, no está sin embargo, en los puestos de cabeza en esta materia. En concreto, la cierre del primer semestre ocupa el puesto 10 de 28, mejorando desde la posición 13 de 2019, pero aún por debajo del noveno puesto que tenía en el ejercicio 2019. Por ejemplo, en cuanto al índice de mercados de capitales, que mide la facilidad de las compañías para acceder a fuentes de financiación alternativas a la bancaria, España ocupa el puesto 12; más retrasado aún está nuestro país (puesto 18) en cuanto a la creación de un ecosistema favorable para las fintechs. También tiene mucho camino de mejora (puesto 17) en todo lo relacionado con facilitar a las startups o a las pymes el salto a los mercados de capitales.