La Unión Europea tiene luz verde de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para imponer un golpe arancelario a Estados Unidos por importe de 4.000 millones de dólares (unos 3.400 millones de euros) por las ayudas ilegales concedidas al fabricante aeronáutico Boeing. El organismo con sede en Ginebra cierra así un contencioso cruzado de más de tres lustros, después de que el año pasado ya autorizara a Washington a aplicar sanciones a los productos europeos por 7.500 millones de dólares (6.900 millones de euros) por las ayudas a Airbus. Bruselas ha intentado, por ahora sin éxito, un acuerdo para una salida amistosa al conflicto en el que ambas partes renunciaran a gravar más sus productos.

La UE había llevado la concesión de supuestas ayudas ilegales para la construcción del modelo 777X a la OMC. El organismo de arbitraje le dio la razón y le autorizó a aplicar aranceles para compensar el daño, pero todavía faltaba decidir el monto al que podían ascender esas sanciones. Al despejar este frente, la UE puede matar dos pájaros de un tiro: cobrarse ese agravio y responder al arsenal de aranceles que la Administración de Donald Trump anunció hace un año a productos europeos por las ayudas que Alemania, Francia, Reino Unido y España concedieron también de forma ilegal a Airbus.

La Comisión Europea ha intentado desde entonces, en vano, propiciar una desescalada. Las buenas relaciones que el expresidente Jean-Claude Juncker mantenía con Donald Trump no fueron suficientes para hacer cambiar de opinión a Washington. Y tampoco lo ha conseguido el nuevo gabinete de Ursula von der Leyen. El representante comercial de EE UU, Robert Lighthizer, confirmó este verano los aranceles impuestos a pesar de las llamadas de Bruselas a aparcar las sanciones cruzadas y acordar un nuevo sistema global de subsidios. Máxime cuando ambos lados del Atlántico atraviesan la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial.

Si bien la UE tendió la mano a EE UU, también fue preparando posibles represalias. La UE había pedido a la OMC poder gravar productos estadounidenses por 12.000 millones de dólares. De hecho, después de que el organismo de resolución de disputas le diera razón preparó una lista con productos de importación que suman 20.000 millones de euros. Entre ellos hay bienes agrícolas e industriales, vinos, bebidas alcohólicas (ron, vodka), videoconsolas, juegos electrónicos y vehículos (helicópteros y otro tipo de aeronaves).

Los recelos hacia Pekín, que sigue resistiéndose a abrir su economía, y las fricciones con el Reino Unido han hecho de la recomposición de las relaciones transatlánticas una prioridad para Bruselas. El nuevo responsable de Comercio, el vicepresidente Valdis Dombrovskis, ha reaccionado de inmediato a la decisión, en la que ha visto una oportunidad: “Volveremos a colaborar inmediatamente con Estados Unidos de una manera positiva y constructiva para ver a dónde vamos a partir de aquí”. A pesar del tono conciliador y abierto a abrir una senda de negociación, Dombrovskis también ha advertido: “En ausencia de un resultado negociado, nos veremos obligados a defender nuestros intereses y responder de manera proporcionada”.

La UE sigue con atención el resultado de los comicios presidenciales del próximo mes de noviembre, que podría acelerar unos nuevos tiempos en las relaciones entre ambas orillas del Atlántico.

Reacción de Airbus

Tras conocer la decisión de la OMC, Airbus mostró su “pleno apoyo” a la Comisión de la UE “a la hora de tomar las medidas necesarias para crear un campo de juego equitativo y buscar un acuerdo que debió llegar desde hace mucho tiempo”, según señaló en un comunicado.

“Airbus no inició esta disputa en la OMC y no deseamos continuar con el daño a los clientes y proveedores de la industria de la aviación y a todos los demás sectores afectados”, ha señalado el consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury.

Airbus anunció a finales del pasado mes de julio que había llegado a un acuerdo con los gobiernos de Francia y España para aceptar tipos de interés más altos en los préstamos reembolsables que les han concedido ambos Estados para los programas de lanzamiento del avión A350. El fabricante atendía así una de las peticiones de EE UU por el presunto trato de favor de varios gobiernos europeos al consorcio aeronáutico, lo que ha llevado al litigio en la OMC. que dura más de 16 años, y que ha derivado en la imposición de aranceles a todo tipo de productos agrícolas e industriales que nada tienen que ver con la aviación.

«Como ya hemos demostrado, seguimos preparados y listos para apoyar un proceso de negociación que conduzca a una solución justa. La OMC ha hablado ahora, la UE puede implementar sus contramedidas. Es hora de encontrar una solución ahora para que se puedan eliminar los aranceles en ambos lados del Atlántico «, ha indicado este martes Faury.