Pista de esquí en Baqueira Beret (Lleida).
Pista de esquí en Baqueira Beret (Lleida). Gorka Martínez

Atrapadas por una avalancha de incertidumbres, las estaciones de esquí españolas siguen sin saber cuándo podrán desprecintar sus instalaciones. La incógnita no la fijan esta vez los caprichos de la meteorología ni las predicciones sobre en qué momento hará acto de presencia la nieve. Son las prohibiciones a la movilidad para contener la covid las que obligan a retrasar la puesta en marcha de remontadores y pistas.

De entrada, ya se han frustrado las expectativas para el puente de la Constitución, tradicional punto de partida de la temporada. El calendario brindaba la posibilidad este año de encadenar cuatro jornadas de fiesta, ya que el día 8 cae en martes. Pero las restricciones que impone el virus han dado al traste con las perspectivas de negocio, sin ni siquiera poder culpar a la falta de frío y nieve.

Acertar cuándo será posible poner a rodar las pisanieves es un pronóstico complicado. Más aún después del contundente anuncio que hizo este jueves la canciller alemana, Angela Merkel: “Trataremos de conseguir que se apruebe a nivel de la Unión Europea el cierre del esquí”. Merkel admite que va a presionar para que las estaciones europeas permanezcan clausuradas al menos hasta enero para evitar los “viajes turísticos” por Navidad. Italia y Francia aceptan el cerrojazo, pero Austria se opone.

En España, donde las estaciones de esquí venden cada temporada más de 5,5 millones de forfaits o pases, las dudas sobre el arranque de la temporada invernal ponen en riesgo un negocio con un impacto mayúsculo para la economía de muchas regiones de montaña. La treintena de estaciones operativas invirtieron el año pasado 40 millones de euros en mejora de sus instalaciones.

Sobre el cierre de estaciones, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, reclamó este viernes “tener las actividades abiertas con seguridad”. “Es un debate que acaba de llegar al Consejo Europeo. Creemos que con los protocolos de seguridad y con la medida que hemos tomado de exigir PCR a todos los viajeros internacionales hemos garantizado que España es un destino seguro”, abundó. El ministro de Sanidad Salvador Illa anunció que la próxima semana se va a reunir con las comunidades autónomas que cuentan con estaciones de esquí para tratar de llegar a un “acuerdo conjunto” de cara a la apertura de la temporada y las medidas que hace falta tomar para minimizar el riesgo de contagios.

En Cataluña, la Generalitat, propietaria de cinco estaciones a través de la compañía Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), ya ha avanzado que no va acelerar la desescalada para que el sector de la nieve y el gremio turístico puedan sacar provecho de ello.

Baqueira Beret ha anunciado que iniciará la temporada el próximo 11 de diciembre, adaptándose desde entonces a las “regulaciones” y “capacidad operativa” de cada momento en función de la evolución de la pandemia.

Al avanzar que tiene una fecha marcada en rojo en el calendario, el establecimiento del Valle de Aran se convierte en una excepción a la norma general. La mayoría de estaciones opta por no fijar un horizonte temporal concreto. “Abriremos tan pronto como podamos, solo dependemos del tiempo”, indica Ramon Boter, portavoz de la estación de Masella, que no quiere esperar a que se relajen las restricciones en Cataluña. “Nos interesa abrir para hacer el rodaje con los protocolos covid”, indica Boter.

En Andalucía, la estación de Sierra Nevada ha cancelado la apertura que había anunciado para este sábado. Cetursa, la empresa que gestiona la estación, ha tomado esta decisión como consecuencia de las medidas restrictivas vigentes en Andalucía, que se prorrogarán al menos hasta el próximo 10 de diciembre. Ninguna de las estaciones del Pirineo aragonés se atreve a avanzar cuándo podrán dar por inaugurada la temporada.