noviembre 12, 2020
Giovanni Castellucci, en Génova en una imagen de 2018.
Giovanni Castellucci, en Génova en una imagen de 2018.Gregorio Borgia / AP

La Fiscalía italiana ordenó este miércoles la detención de la antigua cúpula de la empresa de infraestructuras Atlantia en relación con el derrumbe del puente Morandi de Génova en agosto de 2018 en el que murieron 43 personas. El ex consejero delegado de la antigua empresa pública Giovanni Castellucci, así como otros dos antiguos responsables, Paolo Berti y Michele Donferri Mitelli, han quedado bajo arresto domiciliario, acusados de “atentado a la seguridad” y de “fraude” en el suministro de un servicio público.

“Las investigaciones de la Fiscalía y de la Guardia di Finanza no han hecho más que poner al descubierto una cierta forma de hacer política empresarial por parte de la entonces alta dirección de Autostrade per l’Italia (Aspi)”, declaró tras las detenciones Francesco Cozzi, fiscal jefe de Génova, al diario la Repubblica. Autostrade per l’Italia es la filial de Atlantia encargada de construir y administrar las autopistas del país.

En la orden de arresto, los jueces aseguran que las conversaciones telefónicas grabadas mostraban que Aspi había sido capaz de pagar altos dividendos basados en los beneficios impulsados por “la reducción sistemática del mantenimiento de la red de autopistas”. En ese sentido, la magistrada Paola Faggioni destaca en la acusación una deliberada «reducción y retraso de los gastos de mantenimiento de la red de autopistas, en detrimento de la salud pública, destinada a maximizar los beneficios derivados de la concesión con el Estado”.

Según las pruebas recopiladas por la Fiscalía en una investigación paralela a la del derrumbe, centrada en la instalación de barreras de sonido en el puente, Aspi no las sustituyó pese a ser conscientes de que corrían el riesgo de derrumbarse con los fuertes vientos, sino que las bajó indebidamente para reducir su superficie. Además, la Fiscalía recoge que los altos cargos de la filial de Atlantia eran plenamente conscientes de la situación en la que se encontraba el puente. “Los cables de Morandi están corroídos”, escribió por WhatsApp Michele Donferri Mitelli, exgerente de mantenimiento de Asti, a Paolo Berti, exgerente de operaciones centrales, mes y medio antes del accidente. La magistrada Paola Faggioni asegura en el escrito que, tras el derrumbe, la conversación fue eliminada para limpiar su rastro.

Autostrade dijo en un comunicado, recogido por Reuters, que las barreras están presentes solo en 60 de un total de 3.000 kilómetros de la red y que habían sido revisadas y ahora eran seguras. La empresa añadió que su junta directiva había aprobado un plan de 170 millones de euros para eliminar todas las barreras en los próximos meses.