La economía de la zona euro dibujó una diagonal ascendente en el tercer trimestre del año. Según la oficina estadística Eurostat, los países de la moneda única experimentaron en ese periodo un crecimiento sin precedentes 12,7% trimestral y del 12,1% en el conjunto de la UE. Aun así, Europa no tiene todavía el dibujo completo de la forma que recorrerá esta crisis. La generalización en todo el continente de las restricciones a la vida cotidiana de ciudadanos y empresas ante la segunda oleada de contagios lleva a pensar en una trayectoria en forma de W en lugar de V. Bruselas cree que tiene todas las armas para impulsar de nuevo la economía, pero el grueso de estas sigue sin estar a punto.

Tras sufrir una contracción del Producto Interior Bruto (PIB) del 11,8% en el segundo trimestre, la mayor desde la Segunda Guerra Mundial, las economías europeas rebotaron con fuerza. Incluso por encima las expectativas de los inversores. La economía francesa creció un 18,2%, la de España, un 16,7%; Italia, un 16,1%; Portugal, un 13,2%; Austria, un 11,1%, y Alemania, un 8,2%. En general, los países con mayores caídas vieron también mayores rebotes, aunque dada la magnitud de esos números Eurostat advierte de que las fuentes de las que se nutre son incompletas y necesitará más revisiones.

Esos datos, no obstante, no impresionaron a los mercados. Para empezar, todavía falta un buen tramo para llegar a los niveles anteriores de la crisis. Según Eurostat, el PIB del tercer trimestre es un 4,3% inferior al del mismo periodo de 2019 en los países del euro y de un 3,9% para el conjunto de la UE. Además, las perspectivas que se abren en la zona euro hoy no tienen nada que ver con la situación de verano. Francia ha señalado el camino al resto de socios de la UE ordenando otro confinamiento; Alemania o Italia han endurecido sus restricciones, y Bélgica previsiblemente lo hará este viernes.

La Comisión Europea actualizará la semana que viene sus previsiones para 2020 y 2021. Bruselas hasta ahora asumía que los países podrían mantener más menos bajo control el virus. El nuevo escenario, junto a la posibilidad de un Brexit sin acuerdo, podrían recortar las expectativas de la UE. Un alto funcionario comunitario consideró que las consecuencias de esos confinamientos son ya “inevitables”. En una entrevista a EL PAÍS, el presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, cree que los efectos de esta nueva fase pueden ser “muy graves”, pero cree que la zona euro tiene las herramientas para combatirla.

El Eurogrupo aprobó el pasado mes de abril un paquete de emergencia de hasta 540.000 millones de euros para ayudar a reforzar la sanidad (240.000 millones en préstamos del Mede); proteger empresas (200.000 millones del BEI) y puestos de trabajo (100.000 del fondo SURE). Además, los líderes europeos dieron luz verde a un paquete de recuperación de 800.000 millones de euros. El problema de esos fondos es que por ahora solo han llegado a la economía 17.000 millones para financiar sistemas para salvaguardar temporalmente empleos, como los ERTE y que los gobiernos siguen rechazando acudir al Mede pese al ahorro que supondría para muchos de ellos.

El comisario de Economía, Paolo Gentiloni, ya enfrió esta semana las perspectivas de una rápida recuperación y, ante la segunda oleada de contagios, urgió a la Eurocámara y al Consejo que aceleren los trabajos para aprobar el fondo de reconstrucción europeo. “Europa está experimentando ahora una fuerte segunda fase de la pandemia, con números que van por el mal camino en todo el continente”, sostuvo.