Un temporero recoge aceitunas en una finca del Aljarafe sevillano.
Un temporero recoge aceitunas en una finca del Aljarafe sevillano.PACO PUENTES / EL PAÍS

El sector primario y la industria alimentaria han navegado la crisis de la covid-19 mejor que otros sectores, tanto en lo que se refiere a la actividad como en empleo. En el trimestre del confinamiento, ante el aumento del consumo de bienes de primera necesidad y la paralización de otras actividades, el sector primario creció y ganó peso en la economía española, mientras que la industria alimentaria se encogió menos que la de otros sectores. Igualmente, el empleo sufrió menos, con menos pérdida de afiliados y menos trabajadores en ERTE.

Estas son las principales conclusiones de un informe realizado por CaixaBank Research sobre el sector agroalimentario durante los meses transcurridos desde la declaración del primer estado de alarma, a mitad de marzo. “En un contexto de una caída de la actividad excepcional, el sector agroalimentario ha mostrado una evolución muy favorable, incluso contracíclica”, apunta el estudio, dirigido por Judit Montoriol y elaborado con datos del INE y de la contabilidad nacional.

Así, según el informe, el valor añadido bruto del sector primario (producción agrícola, ganadera y pesquera) en términos de volumen creció un 6,3% en el segundo trimestre, el del confinamiento, respecto al mismo periodo de 2019, tras un arreón del 3,6% respecto al primer trimestre del año. En ese periodo, en el que “el consumo de bienes de primera necesidad repuntó considerablemente”, el sector primario ganó peso pasando del 2,7% al 3,8% del PIB.

En lo que respecta a la industria que transforma las materias primas del campo, también sobrevoló los meses más duros de la pandemia con mejor tono que el resto del tejido industrial. Mientras la industria manufacturera en general se dejó un 26,7% entre abril y junio, la alimentaria cayó un 9,4%. Y los datos de consumo eléctrico demuestran que el sector alimentario apenas redujo un 1% el consumo en el segundo trimestre, por una media del 16,3% en la industria. “El cierre del canal hostelero o medidas restrictivas que impidieron trabajar al 100% a algunas empresas” explican la caída, según Montoriol.

Igualmente, el menor descenso de la actividad se reflejó en el empleo. Por sectores, el primario redujo su número de afiliados a la Seguridad Social un 1,9% en el segundo trimestre, frente a un descenso del 4,4% en el conjunto de la economía. En la industria alimentaria, el empleo cayó un 2,4%, frente al 3,7% del conjunto de la industria manufacturera. El informe destaca también que solo un 0,5% de los trabajadores del sector primario se vieron afectados por ERTE, mientras que en el conjunto de la economía hasta un 20,8% de los trabajadores se vio inmerso en uno de estos expedientes en lo peor de la pandemia.

En la industria alimentaria, fueron un 11,8% los afectados por ERTE, por un 18,3% del conjunto de la industria manufacturera. Durante el verano, ambas patas de la agroindustria han recuperado empleo y en septiembre, registran descensos de afiliación del 0,1% en el sector primario y del 1,3% en la industria alimentaria.