Los Presupuestos de 2021, recién presentados esta semana, pasarán a la historia como los de la pandemia y los que tratarán de poner fin a las cuentas eternas de Montoro, las de 2018, prorrogadas durante tres años. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, aseguró el pasado miércoles que “son unos Presupuestos esperados, necesarios e imprescindibles”. Un día después, tras votar en el Congreso la ampliación del estado de alarma, recibe a EL PAÍS en una sala contigua a su despacho, decorada con unos frescos que representan a las comunidades autónomas, con las que promete negociar pronto una reforma de la financiación. Montero, que desborda energía, insiste en que la economía se recuperará a tiempo en 2021 para poder cumplir con sus cuentas, marcadas por el maná europeo: unas ayudas de 27.000 millones.

Pregunta. Son sus segundos Presupuestos. Los anteriores, los de 2019, no salieron adelante. ¿Esta vez tiene los apoyos?

Respuesta. Creo que, hasta el final, hasta que se emite el último voto, no se puede garantizar que tendremos todos los apoyos. Lo que sí tenemos es la sensación de que la mayoría de los grupos políticos entiende que estas cuentas son necesarias para el país y que de lo que se trata no es de dar el visto bueno a una forma de Gobierno, ni a una ideología, sino de lo que se trata es de acelerar las palancas de cambio imprescindibles para que nuestro país pueda salir de la situación de crisis cuanto antes y salga reforzado.

P. Pero para sacar adelante estas cuentas tendrán que elegir entre Cs y ERC. Los portavoces de estos partidos aseguran que son incompatibles entre sí.

R. Aspiro a contar con los dos. Voy a trabajar para que todos los partidos que quieren contribuir a la construcción de este país ayuden a que tengamos capacidad de recuperar la economía y puedan apoyar a este proyecto de Presupuestos. Las nuevas cuentas incorporan 27.000 millones de fondos europeos. Jamás vamos a tener una oportunidad como ésta. Y creo que no hay ningún motivo para no apoyar estas cuentas públicas. Todo lo contrario, me cuesta encontrar excusas para que los Presupuestos no salgan adelante.

P. Esta semana el Congreso ha aprobado el nuevo decreto del estado de alarma hasta mayo de 2021. Las comunidades, más medidas de confinamiento. Francia, Italia y Alemania también restringen la movilidad. Las perspectivas económicas se ensombrecen y las previsiones del Gobierno sobre las que se hicieron las cuentas parecen obsoletas. ¿Puede haber dejado en papel mojado estos Presupuestos la segunda ola?

R. Diría que justamente la aprobación del decreto de alarma lo que está haciendo es afianzar la ejecución de estas cuentas públicas. El decreto de alarma es imprescindible para que las comunidades autónomas adopten medidas contundentes para controlar la pandemia.

P. Pero, fía la recaudación a una recuperación sobre la que hay serias dudas.

R. La previsión que hicimos era que entendíamos que la economía iba a tener una caída muy intensa y profunda. Estamos hablando de que la inversión se incrementa en estos Presupuestos en un 35%. Es un gran reto como país no sólo para el Gobierno ejecutarla, sino también para las empresas. Creo que eso va a ser una inyección muy importante y que las cuentas son imprescindibles para que esa recuperación económica se lleve a cabo más allá de cómo se comporte la pandemia.

P. Pero, si la economía crece menos los ingresos no llegan al nivel fijado en las cuentas.

R. Siempre que se hace un proyecto de Presupuestos se hace una previsión y a lo largo del año se corrige o no en función de cómo se está comportando la economía. Insistimos en que si somos capaces de anticiparnos a los brotes, y el control de la pandemia y los ciudadanos también disminuyen en la medida de lo posible los contactos no imprescindibles, creemos que estamos en condiciones de desarrollar el proyecto en esas cuestiones tan importantes como la recaudación.

P. Insisto, con las nuevas medidas de alarma, con las limitaciones, es muy probable que la economía se resienta. Sus previsiones se dictaron antes de la segunda ola de rebrotes.

R. Si nosotros ahora somos capaces a través del decreto alarma de tomar las medidas en los territorios que permitan controlar la situación de la pandemia, las previsiones para 2021 pueden seguir una lógica clara, que es cuanto más cae la economía el año previo el crecimiento del siguiente es superior por un efecto rebote. Esto significa que cuanto antes adoptemos esas medidas, mejor. Y que tenemos que evitar que se produzcan confinamientos más drásticos en el conjunto del país que es lo que realmente perjudica la economía. Para enero ojalá hayamos doblegado la curva y seamos capaces de alcanzar una fase de meseta que haga que la economía se encuentre más estable.

P. Hay dudas sobre si España logrará gastar los 27.000 millones de las ayudas europeas para 2021.

R. El siguiente gran reto es poner todos los activos de todas las administraciones públicas para posibilitar la ejecución de un volumen tan importante de recursos. El Gobierno está trabajando para agilizar todos los procedimientos. Vamos a presentar un decreto ley para esta sección de fondos europeos que nos permita ser capaces de acortar los cuellos de botella, que los plazos no sean tan prolongados, eliminar aquellos informes que no sean estrictamente imprescindibles y hacer un control financiero a posteriori, que permita asegurar los fondos.

P. Dependerá de Hacienda.

R. Sí, nosotros tenemos la capacidad de hacerlo. Y además estaremos en coordinación con las comunidades autónomas en una conferencia sectorial que se va a crear para que entre todos seamos capaces de asegurar el cumplimiento de lo que Europa reglamente en esta materia pues nos permite también ser ágiles en la corrección de los cuellos de botella. Hay que hablar con la Comisión Europea porque creemos que tienen que existir por lo menos dos pagos a lo largo del ejercicio vinculados a determinados hitos. Por ejemplo, a la aprobación de una ley relativa a una de las reformas que se piensan plantear o sacar a consulta pública de un proyecto normativo.

P. ¿Han considerado bajar el IVA de las mascarillas como han hecho otros países?

R. La posición del Ministerio de Hacienda es muy clara: el reglamento europeo impide la bajada del IVA de la mascarilla. Pero estamos observando que hay países que están incumpliendo y que la Comisión Europea no está actuando. Eso no tiene ningún sentido. Hemos solicitado a la Comisión que, ahora que está tramitando una directiva respecto al IVA de las PCR, incorpore esa bajada del precio de las mascarillas. Más allá de eso, el Gobierno fue de los pocos que puso precio máximo la mascarilla. Además, vamos a revisar el precio de la mascarilla para bajarlo, si es posible. Lo estamos hablando con los sectores para que por una vía o por otra sea un material accesible a todo el mundo. Nadie se puede quedar en riesgo de contagio por el hecho de no poder adquirir una. Puedo avanzar que el Gobierno prorrogará el IVA del 0% del material sanitario adquirido por hospitales, administraciones públicas o entidades sociales hasta abril de 2021 y con carácter retroactivo.

P. El Presupuesto contiene una partida de 1.000 millones para las primeras dosis de la vacuna. ¿De dónde se sacará el dinero para cubrir a toda la población?

R. No habría un problema de dinero. Ojalá ese fuera el único problema. Sería para mí una alegría que tuviera que buscar recursos para financiar la vacuna.

P. ¿Cuáles son sus líneas rojas para la negociación del Presupuesto?

R. Mi idea es intentar preservar lo máximo posible el equilibrio de las cuentas públicas. En ese afán voy a intentar trabajar. Pero insisto, hay que ser conscientes de que el proyecto de Presupuestos, para poder tener la mayoría de los apoyos posibles, necesita ser modificado. En este sentido, lo importante es ver que lo que se modifique no afecte a la médula de las políticas que este ejecutivo quiere lanzar.

P. Los socios de Gobierno llevan casi mes y medio negociando los Presupuestos, pero parece que Unidas Podemos ha ganado todas las batallas. ¿Cómo se siente ante este mensaje?

R. Como conozco exactamente cómo se han diseñado las cuentas públicas, no tengo ningún inconveniente en que Podemos piense que el proyecto de Presupuestos es bueno, que ellos se hayan sentido representados. Creo que este es un Gobierno muy sólido que tiene todavía cuatro años por delante. ¿Qué alguna cuestión en concreto, si hubiéramos estado individualmente cada formación política lo hubiera hecho distinto? Sin duda, pero yo me siento absolutamente reconfortada con este proyecto de Presupuestos.

P. Llama la atención que no hay ninguna partida consignada para los ERTE, como si no se fueran a renovar el próximo año.

R. En este momento, lo que marca la normativa es que los ERTE van a estar hasta el 31 de enero. En cualquier caso, si la situación continúa complicada habrá que replantear en el diálogo social cuáles son las medidas siguientes a adoptar. Pero hay que tener en cuenta que el SEPE, que es el organismo encargado de pagar este tipo de prestaciones y también las por desempleo, se ha dotado con 4.000 millones de euros adicionales a pesar de que las perspectivas de desempleo desde nuestro punto de vista van a ir disminuyendo el año que viene.

P. Se ha establecido un alza en patrimonio, pero es un impuesto cedido a las comunidades.

R. El impuesto de patrimonio sufre dos modificaciones. Una es el incremento de un punto en los patrimonios por encima de 10 millones, y la otra que se mantiene indefinido, ya no es necesario que cada año haya que prorrogar su vigencia. Pero hay que recordar que comunidades mejor financiadas pueden tener más capacidad de bajar impuestos que otras peor financiadas. Es una cuestión que hay que corregir. Yo siempre he sido de la opinión que los impuestos los pagan los ciudadanos, no los territorios, y una fiscalidad justa es una fiscalidad que hace que los ciudadanos que más capacidad tienen más aporten. Pero la arquitectura territorial produce situaciones asimétricas que incluso a veces conducen al dumping fiscal. De manera que la comunidad que puede ejercer presión fiscal a la baja arrastra al resto para que no se produzcan deslocalizaciones, fugas de patrimonios…

P. Se refiere a Madrid. ¿Es justo llamarlo dumping fiscal cuando la ley permite bajar los impuestos?

R. Probablemente el término técnicamente no sea del todo correcto. Es bueno, y además va innato que las autonomías puedan desarrollar su sistema fiscal, pero sin que se produzcan injusticias, que en vez de converger los territorios se produzcan mayores divergencias. Toda esta situación se puede corregir estableciendo una armonización fiscal, de manera que seamos capaces de hacer lo que estamos pidiendo en Europa. Es que esto no es distinto: yo pido en Europa que no puede ser que haya determinados territorios que sean paraísos fiscales, porque eso hace que haya deslocalizaciones de la industria y altera el mercado interior.

P. ¿Le preocupa la situación de las cuentas públicas con un déficit desorbitado?

R. Por supuesto estamos preocupados, pero siendo muy conscientes de que es una situación compartida en el panorama internacional y de que creemos que estamos haciendo una política económica que está intentando amortiguar el golpe tan fuerte que ha sufrido la economía durante este año. Sobre todo en un país que ha tenido de los mayores impactos de la pandemia. Creemos que los datos finales de este año serán próximos a los planteamientos que había hecho el Gobierno, alejado de aquellos agoreros que planteaban el fin de los siglos.

P. ¿Qué piensa cuándo lee que la deuda va a subir en 250.000 millones en dos años? ¿No le inquieta?

R. Pienso tres cosas. Primero, que si el destino de esa deuda es el estímulo económico para políticas anticíclicas espero recibir una recompensa que permita compensar este esfuerzo que se está haciendo ahora. Creo que para que la economía no se resienta más necesitamos hacer una inyección. Necesitamos una inversión importante para amortiguar la caída del paro, la situación de las empresas y que el sector público debe ser un sector de arrastre. En segundo lugar, también creo que el proyecto de Presupuestos es muy cuidadoso con toda la política para las futuras generaciones. El problema de la deuda no es ser capaces de pagarla en este momento o el tipo de interés. Lo será, me imagino, en cuanto la situación sanitaria esté más controlada. En este momento lo que puede preocupar es lo que las generaciones futuras pueden tener en relación con las finanzas públicas. Por eso se contempla que acompañemos a los jóvenes para que puedan desarrollar un proyecto vital que ahora tienen bastante truncado. Pero soy optimista. Creo que en estos tres años que tenemos por delante, hasta seis de ejecución de los fondos europeos, vamos a salir fortalecidos en términos de finanzas públicas, vamos a poder impulsar como un reactor estos proyectos que estábamos intentando poner en marcha poquito a poco con el Presupuesto ordinario. Es un chute que nos va a dar la posibilidad de estar en mejor situación y hacer la consolidación fiscal de manera más rápida, que es la tercera parte.

P. En cuanto a la tasa Google, ¿ha recibido presiones de EE UU para que no la aprueben?

R. Previamente a la aprobación, sin duda.

P. ¿Y después?

R. Creo que la Administración Trump está trabajando ahora en las elecciones. Sin duda recibiremos presiones, lo tengo contemplado. Pero también creo que hay que reivindicar en Europa el derecho de que podamos definir una fiscalidad que se adecue a nuestras necesidades.

P. ¿Pase lo que pase en las elecciones de EE UU se recaudará de la tasa Google en 2021?

R. Claro. Lo único que estaba condicionado a la puesta en marcha del impuesto es que hubiera un consenso internacional, y por como van los trabajos creo que no lo va a haber.

P. ¿Por qué finalmente no se rebajó el IVA de los productos de higiene femenina y el IVA veterinario como contemplaba el acuerdo de coalición?

R. En este momento, en donde estamos haciendo un acuerdo con el conjunto de las autoridades europeas, y que tenemos una caída de la recaudación, parece que no es conveniente. Tenemos una permanente amonestación de Europa respecto a cómo se comporta el IVA. No es el momento adecuado ni para subir determinadas figuras fiscales ni para bajar determinados impuestos.

“El Gobierno tiene 155 diputados y tiene que negociar”

P. ¿Qué va a pasar con el impuesto al diésel? PNV y Cs aseguran que negocian para eliminar la subida.

R. Es importante tener en cuenta que somos el cuarto país de la Unión Europea que menos recauda por impuestos medioambientales. España es un país que tiene una clara vocación ecológica. Es obvio que España sabe y cree que la transición verde es una de las grandes oportunidades de transformación de nuestro modelo productivo para ser más competitivos y menos dependientes de energías tradicionales, que además son más costosas. Creo que es fundamental que los ciudadanos entendamos que el futuro consiste en tener una movilidad sostenible. Lo que hacemos es reducir una bonificación, no una subida del combustible. A mí me gustaría seguir caminando en materia de fiscalidad verde.

P. Pero necesita los apoyos de PNV y Cs.

R. Uno tiene un proyecto de Presupuestos que le parece que es el más completo en términos integrales, pero sabe perfectamente, y tiene que tener la cautela, de que el propio proyecto contempla la posibilidad de que en algunas cuestiones se produzcan cambios. Estamos en un escenario en el que el Gobierno tiene 155 diputados y por tanto tiene que dialogar, tiene que negociar. Y eso está contemplado en el proyecto de Presupuestos, para que en el caso de que tengamos que hacer alguna actuación que previamente no estuviera incorporada se pueda hacer si tuviera algún tipo de problema.

P. Si finalmente se elimina esta subida, ¿cómo se cubren 450 millones que es lo que se esperaba recaudar?

R. En el Presupuesto tengo margen en partidas pensadas justamente por si en un momento determinado hablamos de disminuir ingresos o hablamos de un nuevo proyecto de gasto. Con esa cautela se ha hecho el Presupuesto. A mí lo que me gustaría es que el Presupuesto contemplara la totalidad de ingresos previstos. Dicho esto, el Parlamento manda.