diciembre 1, 2020

Los teléfonos móviles nunca se han llevado bien con el agua. Desde los tiempos de los primeros Erikson y Nokia hasta los iPhone, Galaxy S y demás, una caída al agua puede traducirse en el fin de su vida útil. Y es comprensible, puesto que la electrónica en la que se basan no interacciona demasiado bien con el líquido elemento. Así, hasta hace unos años, si el teléfono «naufragaba», lo apagas a la carrera, lo metías en un vaso con arroz durante algunos días y cruzabas los dedos.

De un tiempo a esta parte, sin embargo, los fabricantes han empezado a trabajar en soluciones para hacer sus dispositivos más resistentes al agua. No hablo, claro, de que sean dispositivos sumergibles, que puedan operar con total normalidad bajo el agua, pero sí que son (o al menos eso se supone) resistentes a los clásicos accidentes en los que el teléfono acaba en el agua. Concretamente, según Apple, el iPhone 8 tenía una clasificación IP67 de resistencia a agua y polvo, y esto significa que el teléfono debería aguantar hasta 30 minutos sumergido a hasta un metro de profundidad.

El problema es Apple quizá ha sido demasiado «generosa» a la hora de calificar la resistencia al agua del iPhone. Y es que según el comunicado de un regulador italiano, la Autorita Garante della Concorrenza e del Mercato (AGCM), y que señala a los modelos iPhone 8, 8 Plus, iPhone XR,  XS, XS Max, iPhone 11, 11 Pro y 11 Pro Max (con calificaciones IP67 e IP68, dicha resistencia solo se logra en unas condiciones muy particulares que se dan en laboratorio, no en el mundo real.

En concreto, según denuncia el regulador, la resistencia de 30 minutos bajo el agua solo se logra con el teléfono sumergido en agua pura, es decir, sin otros elementos, y que no esté en movimiento, unas condiciones que raramente se dan en los accidentes en los que el teléfono se cae al agua. Sí que es cierto que si llenamos un vaso con agua mineral y sumergimos suavemente el teléfono en el mismo, sí que es posible alcanzar esos 30 minutos. El problema es que normalmente la gente no mete su iPhone en un vaso de agua mineral.

Italia sanciona a Apple por la supuesta resistencia al agua del iPhone

Así, ante la diferencia entre la resistencia anunciada por Apple y la real, que en condiciones normales es mucho menor, la AGCM ha decidido sancionar a Apple con una multa de 10 millones de euros, una cantidad que puede parecer insignificante para las cuentas de la compañía, pero que pone un tanto en entredicho el marketing alrededor del iPhone y, además, abre la puerta para que otros reguladores, tanto europeos como de otros países, adopten medidas similares.

En mi opinión, el problema no es tanto que el iPhone no sea demasiado resistente al agua, pues al fin y al cabo es algo comprensible, como que Apple afirme que sí que lo es, y al mismo tiempo recomiende a sus usuarios no sumergirlo, excluyendo además los daños que este tipo de acciones pueden ocasionar de los cubiertos por la garantía.