septiembre 16, 2020

En Gresik, Indonesia, frente a los altas cifras de contagio y poca colaboración por parte de la población, autoridades de una región de Indonesia condenaron a ocho personas a cavar tumbas para los muertos por COVID-19 como castigo por negarse a usar mascarillas en público.

El jefe del distrito quién ha sido el impulsor de la medida, dijo que castigó a los residentes haciéndoles cavar tumbas en un cementerio público, con la intención de generar consciencia y lograr incrementar el uso de mascarillas.

Un funcionario de Gresik, declaró: “Solo hay tres enterradores disponibles en este momento, así que pensé que podría poner a estas personas a trabajar con ellos”, como una medida para ayudar a los sepultureros, asignó dos personas a cada tumba.

Uno tiene la tarea de cavar la tumba, mientras que el otro debe colocar los ataúdes dentro del pozo: “Con suerte, esto puede crear un efecto disuasorio”, dijo el funcionario.

El número de infectados no ha dejado de crecer en la región, lo que ha llevado a los encargados a tomar determinaciones más estrictas para intentar frenar el alza de contagios.

La curva de contagios se mantiene con una tendencia en alza en toda Indonesia.

La reimposición de las medidas, entre las que se incluyen cuarentenas y la limitación de la actividad económica no esencial, tiene efecto hasta el 28 de este mes.

No obstante, las autoridades anticiparon que estas podrían ampliarse. Las medidas no afectan a las provincias y ciudades que colindan con la urbe principal.

La capital acumula más de 54.000 casos desde el inicio de la pandemia, casi un cuarto del total nacional de infectados confirmados a nivel nacional, y supera los 1.390 fallecidos, siendo la población con el mayor número de fallecidos.

Indonesia, con 267 millones de habitantes, es el cuarto país más poblado del mundo, registrando más de 218.000 casos confirmados convirtiéndose en el segundo país del Sudeste Asiático más afectado por la pandemia.