Aviones de British Airways en tierra en el aeropuerto de Gatwick, en Londres, en mayo.
Aviones de British Airways en tierra en el aeropuerto de Gatwick, en Londres, en mayo.BEN STANSALL / AFP

El grupo IAG, que engloba Iberia, British Airways (BA), Vueling y Aer Lingus, registró unas pérdidas de 5.567 millones de euros durante los nueve primeros meses de este año, frente a los 1.814 millones de beneficio de un año antes, debido a las restricciones de viajes derivadas por la crisis sanitaria de la pandemia de covid-19, según ha informado la compañía a la CNMV. Pese a que la empresa aumentó sus operaciones en el verano respecto al trimestre anterior, la capacidad operada se redujo en los nueve primeros meses un 64,3% (78,6% en el trimestre), por lo que los ingresos cayeron un 66%, hasta 6.565 millones de euros.

La empresa señala en su nota que el resultado de las operaciones, antes de partidas excepcionales, ya era negativo, con pérdidas de 3.200 millones, a las que se añade un coste excepcional de 2.755 millones por la baja contable de coberturas de combustible (contratos de suministro por adelantado), el deterioro de la flota y a los gastos de reestructuración, con lo que las pérdidas antes de impuestos se elevan a 5.955 millones, hasta llegar a un resultado neto negativo de 5.567 millones.

Las medidas de reducción de costes puestas en marcha, como el ERTE en España y medidas similares en Irlanda y el Reino Unido o la rebaja de los gastos asociados a proveedores, consiguieron rebajar la factura de gastos del tercer trimestre un 54%, hasta 205 millones de euros semanales, pero se registraron gastos excepcionales de 275 millones por la reducción de plantilla de 10.000 empleados en British Airways y Aer Lingus.

Quejas de las restricciones

El grupo afirma que los resultados del periodo se han visto afectados por la pandemia de covid-19, que ha dejado en tierra la mayoría de los aviones de todas las compañías del mundo, pero además se queja de que las “restricciones volátiles” que toman los gobiernos para capear la crisis sanitaria tampoco ayudan. “Estos resultados muestran el persistente impacto negativo de la covid-19 en nuestro negocio, pero los constantes cambios en las restricciones impuestas por los gobiernos no han hecho sino agravarlos. Esto crea incertidumbre en nuestros clientes y dificulta la planificación eficaz de nuestro negocio”, señala el consejero delegado de IAG, Luis Gallego, en la nota que informa de los resultados. Además, añade el grupo que hoy por hoy no ve “signos inmediatos de recuperación”.

Para hacer frente a la segunda ola, Gallego insta a los Gobiernos a que adopten procedimientos para realizar test de la enfermedad antes de las salidas de los vuelos con métodos fiables y asequibles y que también contemplen la opción de realizar pruebas posteriores a los vuelos para eximir a los pasajeros de las cuarentenas cuando procedan de países con elevadas tasas de contagio. “Esto permitiría abrir rutas, estimular la economía y conseguir que las personas viajen con confianza. Cuando abrimos rutas, observamos que existe una demanda de viajes contenida». No obstante, el grupo no prevé que se recuperen los niveles de demanda “al menos hasta 2023”.

En todo caso, de cara al último trimestre del año, el grupo no se muestra optimista y señala que prevé operar a menos del 30% de su capacidad, en comparación con 2019. Así, prevé que el efectivo que obtenga no sea suficiente para cubrir los costes de las operaciones.

No obstante, la empresa subraya su posición de liquidez, que asciende a 9.300 millones de euros. De ellos, 5.011 millones son en efectivo, una partida que se reduce en 1.672 millones respecto al efectivo disponible a 31 de diciembre de 2019. A ello se añaden 1.600 millones en líneas de financiación generales y de aeronaves comprometidas y no utilizadas y los 2.700 millones de euros brutos procedentes de la ampliación de capital.