noviembre 4, 2020

El proyecto de Presupuestos presentado por el Gobierno ha continuado este miércoles su tramitación parlamentaria con las comparecencias de autoridades en el Congreso de los Diputados. El primero ha sido Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, que considera optimistas las previsiones económicas de las cuentas, especialmente por el impacto de la segunda ola de contagios de coronavirus que amenaza con dejar en papel mojado las estimaciones del Ejecutivo antes de que echen a andar los Presupuestos. “Los riesgos del escenario macroeconómico son claramente a la baja”, ha asegurado Hernández de Cos.

El gobernador ha valorado en primer lugar que, “en líneas generales, las previsiones [del Gobierno] son coherentes con las publicadas” por el supervisor: una caída del PIB del 11,2% en 2020 y un déficit del 11,3%, con un rebote de la economía del 9,8% el año que viene y un déficit del 7,7%. El consenso de analistas, ha recordado, apunta a una caída mayor, por encima del 12% del PIB este año.

Pese a estar en línea estas primeras estimaciones, Hernández de Cos ha considerado “optimistas” los cálculos del Ejecutivo en cuanto a la evolución de la economía, en los ingresos y en los gastos. Además, ha subrayado, se ha sobreestimado el impacto positivo de las ayudas europeas. Es decir, el factor multiplicador de los fondos de la UE (1,2 en el primer año, según el Gobierno) es superior al que refleja la evidencia de ayudas comunitarias previas.

“El cuadro macroeconómico en el que se enmarcan los Presupuestos está sujeto a riesgos a la baja, derivados tanto de una posible evolución de la pandemia que genere efectos más negativos sobre la actividad económica de los proyectados como, de hecho, estamos experimentando en las últimas semanas en todo el mundo, como de la dificultad de ejecutar a tiempo y en proyectos de calidad los fondos asumidos derivados del programa Next Generation EU”, ha aseverado.

Sobre la segunda ola de contagios de coronavirus, Hernández de Cos ha asegurado que la recuperación ya “habría perdido impulso, por el rápido incremento en el número de contagios”. Por tanto, mientras que la recuperación del tercer trimestre se corresponde al escenario más benigno contemplado por el Banco de España, la evolución del otoño se parece más al escenario más pesimista dibujado por el supervisor. Así, el gobernador ha advertido de un riesgo que gana posibilidades de una nueva ralentización económica, lo que supondría un golpe aún mayor: “Dobles desaceleraciones pueden generar dobles efectos negativos colaterales”, ha alertado.

En cuanto a las subidas de salarios y pensiones, Hernández de Cos ha incidido en que el IPC está sorprendiendo al ir a la baja, con caídas del 0,9% hasta ahora. Esto, ha dicho, contrasta con la actualización de las pensiones contributivas y sueldos públicos al 0,9% en 2021, y por encima incluso en el caso del IPREM (5%), el ingreso mínimo vital o las pensiones no contributivas (1,8%, en ambos casos).

“Esto podría redundar en un aumento de las compensaciones reales de estos colectivos, en una coyuntura en la que, al mismo tiempo, se materializa una importante destrucción de empleo en el conjunto de la economía y un deterioro muy acusado, sin precedentes históricos recientes, en las cuentas públicas”, ha avisado. En su opinión, sería mejor opción aprobar incrementos más especializados y concretos, por ejemplo en el caso del personal sanitario, y no subidas generales. “Los incrementos generales pueden afectar negativamente al déficit estructural del país”, ha zanjado.

Más presión fiscal

Por la parte de los ingresos, Hernández de Cos ha sido crítico al abordar las subidas de buena parte de las figuras tributarias que incluyen las cuentas públicas. “La recuperación económica en curso aún presenta evidentes síntomas de fragilidad y se encuentra sometida a considerables riesgos a la baja que no aconsejan un aumento generalizado de la presión fiscal en estos momentos”, ha dicho. “Por eso, posiblemente hubiera sido preferible retrasar la introducción de alguno de ellos hasta que nuestra recuperación económica fuera más robusta”, ha sostenido.

Además, el gobernador ha puesto en duda la estimación de ingresos de las diferentes figuras impositivas contenidas en los Presupuestos. Unas dudas que nacen de la incertidumbre general derivada de la crisis sanitaria, que amenaza con truncar el primer rebote económico experimentado en el tercer trimestre. El gobernador, además, ve los mismos nubarrones sobre los gastos contemplados en los Presupuestos. Por ello, “cabe concluir que existe riesgo de que el nivel de déficit acabe 2021 por encima del 7,7%” previsto por el Gobierno, ha añadido.

Ajuste pendiente

Ante todas las desviaciones posibles y los fuertes repuntes de la deuda pública como del déficit que resultarán de la crisis, Hernández de Cos ha reclamado la necesidad de diseñar un plan de reequilibrio fiscal a medio plazo. Eso sí, ha dicho que mientras se mantenga la emergencia sanitaria, será preciso mantener las políticas expansivas. Es decir, el problema se tendrá que abordar el día después de superar el shock de la pandemia. Ha avisado asimismo que recuperar el equilibrio de las cuentas y cerrar el déficit estructural costará aproximadamente una década.

Para llevar a cabo el ajuste, cuando se salga de la crisis, Hernández de Cos ha instado a repasar las partidas de gasto e ingresos, con especial atención en las recomendaciones de la Autoridad de Responsabilidad Fiscal (Airef), que ha identificado posibles mejoras de eficiencia en gasto sanitario, beneficios fiscales o en la dotación para infraestructuras.

Otro de los desequilibrios, según el Gobernador, está en las cuentas de la Seguridad Social, que soporta gastos impropios, el creciente envejecimiento de la población y el sobrecoste de medidas como la revalorización de las pensiones con el IPC. Para resolver este asunto, ha aseverado Hernández de Cos, habría que “aumentar recursos del sistema, admitir reducciones de tasa de beneficio, o incrementar adicionalmente la edad de jubilación”.