El Rey Felipe VI y la vicepresidenta tercera y ministra de Economía, Nadia Calviño, han coincidido este miércoles en apelar a la unidad con los empresarios para afrontar los retos con los que se enfrenta la economía española por la pandemia de coronavirus, como la colaboración público-privada y el cambio del modelo productivo. También han desarrollado, en sus intervenciones en la clausura del del XIX Congreso de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE) que se ha celebrado en Valencia, la necesidad de enfrentarse con solidez al nuevo orden geopolítico mundial y las políticas proteccionistas, de manera que España y la UE lideren los mercados mundiales. En la clausura, Isidro Fainé, presidente de CEDE, había reclamado consenso político para abordar una agenda de reformas estructurales de la economía al que no hicieron mención del jefe del Estado ni la vicepresidenta tercera.

Ante unos 400 directivos (la tercera parte del aforo del auditorio del Palau de les Arts valenciano), el Rey se ha sumado a las peticiones de colaboración público-privada que vienen reclamando las empresas desde hace tiempo y que se ha acrecentado en estos tiempos de pandemia como “fundamental”. “Unos aportan capacidades técnicas y financieras y otros marcos legales estables, así como medios para que las medidas consensuadas se puedan poner en marcha siempre con la vista puesta en un futuro mejor para los ciudadanos”, ha manifestado.

Dicho esto, el monarca invitó a los directivos a continuar en la adaptación para mantener y crear empleo y generar riqueza. En ese sentido, ha destacado la necesidad de contar con líderes empresariales para potenciar y mejorar el tejido productivo y hacer efectivas las transformaciones necesarias en el marco de la UE, como la digital y la ecológica. “Son precisos instrumentos innovadores y sostenibles para recuperar los ritmos de crecimiento de hace tan solo un año y sentar las bases de una economía a la altura de los retos del futuro, que faciliten una modernización para que la cohesión social y las industrias de la vida sean resultado del avance de nuestra sociedad”, ha ampliado.

Felipe VI también se ha referido, como uno de los retos más acuciantes, al nuevo orden geopolítico internacional, en el que la UE y España, a su juicio, “podrían desempeñar de nuevo un papel crucial en los mercados mundiales”. “En tiempos en que emergen de nuevo tendencias proteccionistas, debemos apostar por medidas que permitan a nuestras empresas acceder a terceros mercados en igualdad de condiciones, la política comercial de la UE ha de facilitar el crecimiento de nuestras empresas a través de los mercados exteriores y debe hacerlo al tiempo que fomenta el respeto a los derechos humanos, los derechos laborales y el medio ambiente”, ha completado.

En parecidas coordenadas se pronunció Calviño, quien ha subrayado que “en tiempos de cambio hacen falta liderazgos transformadores desde el Gobierno, los agentes sociales y los directivos empresariales; solo actuando con unidad se pueden sacar adelante un proyecto de país”. Calviño también coincidió con el monarca en destacar el reto que supone el nuevo orden geopolítico, que hace que sea muy complejo plantear previsiones sobre el futuro de la economía y la salida de la crisis. En todo caso, ha añadido que también dependerá de la eficacia del control de los rebrotes que garanticen un entorno de seguridad y confianza (palabra clave para los inversores) y de la evolución de la investigación sobre la vacuna.

En ese sentido, la vicepresidenta ha reseñado el compromiso unánime europeo para responder a los retos (“juntos somos más fuertes”) y, sobre todo, ha incidido en que se intensificará la acción en las medidas a medio y largo plazo para reorientar el modelo productivo, en línea con la reclamación realizada por el jefe del Estado. Calviño ha terminado su intervención refiriéndose a las “muchas incógnitas” que existen y, adoptando el manido símil del túnel, ha subrayado que “no puede ser que la salida de la crisis sea por la misma boca que de entrada”.

Hacer los deberes

Isidro Fainé, presidente de la CEDE, se ha sumado a la petición empresarial de la necesidad de alcanzar “consensos políticos amplios para acordar y comprometer una agenda de reformas estructurales amplias, profundas y estables”. Ante el Rey y la vicepresidenta tercera, ha anticipado que “solo podemos confiar en la racionalidad de nuestros líderes políticos”, a los que ha reclamado que “estén a la altura que exige el momento actual y que antepongan los intereses del conjunto del país a cualquier otra consideración”.

El también presidente de la Fundación La Caixa ha pedido, además, a empresarios y directivos que aprovechen las posibilidades que ofrece el Plan Europeo de Recuperación. “Las empresas españolas han dado una buena respuesta durante estos ocho meses tan duros; pero es necesario hacer más y hacerlo mejor en nuestra adaptación a la nueva normalidad. No parece que tengamos una recuperación rápida, pero también sabemos perfectamente lo que nos toca hacer para ayudar a superar esta situación de crisis compleja desde nuestro rol de empresarios y directivos. Debemos estar mentalizados y preparados”, ha apelado.

Fainé ha hecho referencia también a que la pandemia está actuando como catalizador de diversas fuerzas de cambio que ya estaban en marcha y desencadenando otras nuevas en las que “España tiene bazas a jugar para situarse entre los ganadores”. En ese sentido, ha destacado que antes de la crisis no se habían hecho los deberes para construir una economía sólida, flexible y resiliente, como las de algunos países del Norte de Europa, pese a que “las políticas públicas y las actuaciones de las empresas y de los trabajadores han intentado proporcionar las mejores respuestas posibles”. Sin embargo, los resultados han sido dispares y, en algunos casos, no han alcanzado los niveles deseados. “Aún estamos a tiempo de mejorar”, ha señalado. En ese sentido, ha invitado a creer en las posibilidades: “Podemos y debemos situarnos en el grupo de los países delanteros en Europa y de ese modo, encarar con las mejores garantías el mundo que vendrá después de la covid-19”.

El ejecutivo de Manresa ha reseñado el auge de la responsabilidad social corporativa como un movimiento que sede recibirse con agrado en un contexto de precariedad social. “Estamos en un excelente momento para que las empresas redoblen los esfuerzos y hagan más visible su trayectoria de compromiso con la sociedad; su presente, de lucha contra los más afectados por la pandemia y su interés por el bienestar de las generaciones futuras y de la sostenibilidad del planeta”. “Hemos entrado en una década que estará marcada por la transformación digital; que los ciudadanos del mundo teñirán de verde en el marco de la lucha contra el cambio climático; que será testigo de transformaciones profundas en los hábitos y formas de consumo de los clientes; y que requerirá el compromiso de todos para conseguir un modelo más justo socialmente. La sociedad española necesita aprovechar al máximo todos sus recursos para hacer frente a la crisis y a los retos de futuro. Necesitamos exprimir la creatividad; mejorar la productividad; y reforzar la vocación de servicio”, ha insistido.