noviembre 9, 2020

España ha caído un puesto en la clasificación mundial de sostenibilidad energética, según el Índice Trilemma, que mide los progresos realizados por cada país en tres aspectos: seguridad, equidad y sostenibilidad. España se queda este año en el puesto número 17, mientras que en la edición anterior de esta clasificación que elabora el Consejo Mundial de la Energía en colaboración con la consultora Oliver Wyman ocupó el 16. No obstante, su puntuación es la decimoquinta, ya que existen dos empates por delante. El ranking, que analiza 130 países, corresponde a datos de 2019, por lo que no le afecta la crisis sanitaria.

Los 10 primeros puestos siguen dominados por países de la OCDE. Y ocho consiguen un balance de grado triple A (es decir, máxima puntuación en las tres variables analizadas), dos menos que el año anterior. Entre los que se han bajado del nivel AAA figura España, que ha perdido la máxima categoría en seguridad (pasa a AAB) por la insuficiente capacidad de almacenamiento. La vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, confía en recuperar esta máxima puntuación el próximo año por los avances que están previstos.

Tras reconocer esa “limitada” capacidad de almacenamiento y la necesidad de mejorar la sostenibilidad en el transporte como las variables que justifican la pérdida de la triple A, Ribera destaca que la evaluación recibida es “enormemente positiva». “Podemos sentirnos satisfechos. [Los autores del informe] son conscientes de que estamos mejorando mucho en eficiencia energética y que tenemos una diversidad de fuentes de energía muy interesante”, apunta Ribera. «El informe hace un diagnóstico que es muy compatible con el que hacemos nosotros y tenemos programado en el Pniec [Plan Nacional Integral de Energía y Clima], que no solamente lo pone bien, sino que lo considera creíble”, añade.

Asimismo, la vicepresidenta advierte de que el informe se elabora con datos de 2019 y, por tanto, no recoge los últimos pasos dados, tanto en esas variables como en hidrogeno verde o en electrificación. A su juicio, España ha ido mejorando tanto en seguridad energética como en los otros dos parámetros. «Esto hace que seamos optimistas para recuperar el año que viene la triple A. Aunque reseña que va retrasado en algunos aspectos, también dice que se está haciendo y que no nos hemos despistado, por lo que nos viene muy bien el mensaje”, completa.

En efecto, el informe valora los avances del Pniec (que denomina marco estratégico) enviado por España a la UE para alcanzar la neutralidad climática en 2050. También destaca que tras la crisis de la covid-19 dicho compromiso se haya mantenido, así como el que la aceleración de la transición energética se haya convertido en una oportunidad para la recuperación económica.

La evaluación sobre España se refleja en que ha recibido la máxima puntuación en las otras dos categorías del trilema (equidad energética y sostenibilidad ambiental), lo que ha llevado su puntuación total a 77,9 sobre 100. Esta calificación permite adelantar a Israel, pero se ve superada por Italia, República Checa y Hungría. De esta forma, España queda por debajo de 13 países europeos (11 de ellos de la UE), además de Canadá, Nueva Zelanda y Estados Unidos en una clasificación en la que Suiza, Suecia y Dinamarca se mantienen en el pódium, aunque en distinto orden que el año anterior. Finlandia y Austria empatan en cuarto lugar, mientras que el Reino Unido y Francia lo hacen inmediatamente después.

“El índice muestra que las naciones que han mejorado significativamente están experimentando una rápida transición energética. Si bien es probable que el impacto de la pandemia no sea visible hasta el próximo año, una cosa es segura: las naciones con mejor desempeño logran sus objetivos energéticos al equilibrar la política, la acción privada/corporativa, el uso de recursos nacionales y los cambios en el comportamiento individual con las preocupaciones ambientales”, asegura Alejandro Gaffner, socio de Energía y Transportes de Oliver Wyman.

En ese sentido, tal como recuerda Ribera, el informe es muy tenido en cuenta por los inversores, por lo que da confianza para atraer inversiones a España. “Hemos detectado que hay interés muy grande por invertir en España, hay una percepción de que se dan las condiciones físicas y de política regulatoria y visión estratégica”, destaca la ministra. De la misma forma que valoran positivamente el cierre del carbón, la transición justa y la accesibilidad en el precio de la energía, reseña la creciente penetración de energía renovable.

De los tres factores analizados, la seguridad refleja la capacidad de una nación para satisfacer la demanda de energía actual y futura. España ocupa el puesto 25, solo uno por detrás de Suiza, líder del índice. Los 10 primeros lugares lo integran países con importantes reservas de hidrocarburos, junto a otros centrados en la diversificación y descarbonización, principalmente mediante inversiones en energía solar y eólica.

El factor equidad, que se refiere a la capacidad de garantizar el acceso a una energía asequible y segura, es el que ha experimentado mayores mejoras respecto al año 2000. Los diez primeros puestos, encabezados por Luxemburgo, Qatar y Kuwait, se caracterizan por ser naciones pequeñas con un elevado PIB, excelentes interconexiones con las redes energéticas de los países vecinos y bajos precios de la energía gracias a las subvenciones y/o el acceso a importantes recursos energéticos fácilmente extraíbles. España ha mejorado, consiguiendo una de las máximas puntuaciones, 92,4 (puesto 33), muy cerca de países con máximas puntuaciones en el índice como Suecia o Finlandia y por delante de Portugal, gracias a la plena garantía de acceso a la energía.

La sostenibilidad ambiental, por último, representa la transición hacia un sistema energético descarbonizado. Los países con mayor rendimiento en esta materia han sido Suiza, Suecia y Noruega, y se caracterizan por disponer de un sistema energético diversificado, apoyado por decisiones políticas encaminadas a la reducción de emisiones, junto a la implementación de medidas de eficiencia energética. A nivel global, los sistemas energéticos se están volviendo más sostenibles a medida que la transición energética se acelera, lo que estimula el incremento de la participación de fuentes de energía bajas en carbono en la generación eléctrica y una mayor productividad energética.

El Consejo Mundial de la Energía es la principal red imparcial de líderes y profesionales de la energía que promueven un sistema energético asequible, estable y sensible al medio ambiente. Creado en 1923, el Consejo es el organismo mundial de energía acreditado por la ONU, que representa todo el espectro energético, con más de 3.000 organizaciones miembros en más de 90 países, provenientes de Gobiernos, corporaciones estatales y privadas, instituciones académicas, ONG y agentes del sector energético.