Varias sucursales bancarias en una calle de Madrid
Varias sucursales bancarias en una calle de Madridjaime villanueva

El sector financiero español parece no tener fin en su capacidad de jibarizarse. Tras su época de expansión sin control, a partir de la crisis de 2008 ha comenzado una contracción en la que todavía está inmensa, tras reducir 100.000 empleos y cerrar 22.060 sucursales. El motor para realizar este movimiento han sido las fusiones, lo que ha conllevado un incremento de cuota de mercado de los cinco grandes bancos como no ha sucedido en toda Europa.

Según los datos de un informe de CC OO, que toma como fuente el BCE y Eurostat, los cinco grandes bancos han elevado en 25 puntos porcentuales su cuota de mercado, al pasar de aglutinar el 42,4% del mercado en 2008 al 67,4% el año pasado. Esto supone un incremento del 59%. Ningún otro país se ha concentrado tanto en tan poco tiempo y son cifras superiores a la evolución en el conjunto de la Eurozona y en países como Francia, Italia o Alemania. En Italia la concentración de los grandes se ha elevado en 19 puntos (del 31,2% al 47,9%), un 53,5%. En Grecia la subida en puntos ha sido de 27,9, pero con un porcentaje del 40%, menor al español. Grecia es donde más concentrada está la banca de toda Europa: los grandes tienen el 94,7% del mercado, prácticamente todo.

“Cierto riesgo de oligopolio”

En un nivel similar está Estonia, Lituania y Letonia. En el nivel del 80% de concentración está Holanda (84,7% entre los cinco grandes), Finlandia, Chipre y Malta. En la zona euro la cuota media de los grandes es del 53,3% en 2019, y concentración ha subido nueve puntos entre 2008 y 2019.

José María Martínez, secretario general de CC OO Servicios, advierte a este periódico que “existe cierto riesgo de oligopolio porque estas cifras de España son anteriores a las fusiones en marcha y las que llegarán, así que en 2020 y 2021 la estadística será más severa y la concentración subirá considerablemente”.

En su opinión, una de las peores consecuencias de este movimiento es que la banca reduce la capacidad de otorgar créditos a familias y empresas, ya que al haber menos bancos, las opciones son menores. “Toda fusión obliga a las empresas a buscar más entidades porque las que se juntan no pueden asumir el doble de riesgo de una empresa…y si cada vez hay menos donde elegir, es más difícil”.

Martínez alerta de que España es un país poco poblado, fuera del área de Madrid y Levante, por lo que el cierre de oficinas dejará territorios semivacíos en los que los bancos perderán contacto con el tejido de pymes, comercios y autónomos. En su opinión, los logaritmos y los sistemas de riesgo no sustituyen al contacto humano y el conocimiento histórico del cliente. “El Santander cerrará el 34% de sus sucursales, pero en Teruel serán el 57%, lo que dejará la provincia con pocas oficinas. Los grandes bancos deben buscar cómo reducir gastos pero mantener personas, a tiempo parcial, u otros sistemas”.

CC OO recuerda que cuando lleguen las ayudas europeas, los bancos precisarán de una red capilar para llegar a las pymes, “algo que no se puede hacer desde los servicios centrales, hay que estar sobre el terreno”, indica Martínez.