noviembre 5, 2020
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, durante su intervención en el Desayuno Informativo de Europa Press de este jueves en Madrid.
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, durante su intervención en el Desayuno Informativo de Europa Press de este jueves en Madrid.Marta Fernández Jara / Europa Press

Las declaraciones que realizó este miércoles en el Congreso el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en las que criticaba las previsiones macroeconómicas sobre las que se amparaba el Gobierno en su diseño del Proyecto de los Presupuestos Generales del Estado y el aumento en el salario de los empleados públicos y de las pensiones, han escocido en el seno del Ejecutivo, que ya ha salido al paso. Han sido tanto el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, como la vicepresidenta tercera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, quienes han replicado a Hernández de Cos este jueves, reprochándole, entre otras cosas, que durante su comparecencia en la Comisión Presupuestaria no hiciera ninguna referencia a la política monetaria y macroprudencial que se espera de un organismo como el que preside.

“Cuando el gobernador del Banco de España va al Parlamento lo que nos interesa saber es qué va a pasar con la política monetaria, la macropudencial, qué va a pasar con los bancos, cuáles son las previsiones de inflación. Me hubiera interesado más oír eso”, ha apuntado Escrivá durante su intervención en los Desayunos Informativos de Europa Press. Hernández de Cos llegó a calificar de “optimistas” las previsiones del Gobierno, asegurando que hay “una amplia batería de indicadores que apuntan a que a lo largo del tercer trimestre y lo que llevamos del cuarto la intensidad de la recuperación habría ido perdiendo impulso”.

“El Gobierno es extremadamente prudente en sus previsiones económicas, nos hemos quedado cortos en el tercer trimestre y las previsiones se superan al alza cuando se produce la realidad”, ha advertido Calviño en una entrevista en Antena 3. «No hay que tener ni optimismo, ni pesimismo, hay que ser realista y basarse en los hechos”, ha recalcado. Del mismo modo, la vicepresidenta tercera se ha mostrado sorprendida de que “alguien pueda cuestionar el alza de las pensiones”, y ha advertido que el colectivo de mayores está “particularmente dañado” a nivel sanitario y por la dureza de la soledad del confinamiento, además de que muchos sostienen las cargas familiares, por lo que ve el alza “absolutamente justificada”.

Escrivá ha defendido el mantenimiento del poder adquisitivo de pensionistas y empleados públicos, asegurando que es una “forma de transmitir certidumbre” a los ciudadanos y una decisión “legítima”; y ha advertido de que esto “no tiene nada que ver ni pone en cuestión la senda de consolidación fiscal a medio plazo”. “El problema del déficit público no está en las pensiones ni en los sueldos públicos”, ha enfatizado.

Recuperación del consumo

En cuanto a la mejora de las condiciones salariales de los empleados públicos ―alrededor de tres millones de personas componen este colectivo en España―, Calviño ha recordado que además de sanitarios ―para este colectivo el Banco de España sí respalda el aumento―, también se encuentran la Policía, el Ejército y los funcionarios que permiten que se paguen las prestaciones. “Un alza del 0,9% es importante para reconocer la importancia del sostenimiento conjunto de las rentas y la recuperación del consumo”, ha apostillado.

Antes de la réplica de Escrivá y Calviño, la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, Maria Jesús Montero, ya contravino este miércoles ese optimismo al que hizo referencia el dirigente del supervisor bancario, para asegurar que la previsión de ingresos que contempla el Ejecutivo es “rigurosa”, aunque “está sometida a la incertidumbre de cómo evolucionará la pandemia”.

El proyecto de Presupuestos recoge la actualización de las pensiones contributivas y sueldos públicos al 0,9% en 2021, por encima incluso en el caso del IPREM (5%), el ingreso mínimo vital o las pensiones no contributivas (1,8%). Este punto también generó reticencias en el gobernador del Banco de España, que indicó que le “chocaba” teniendo en cuenta la deflación actual (-0,9%).