noviembre 1, 2020

Si bien la tecnología tiene gran potencial para transformar la educación y para reducir la desigualdad, es importante dar un paso atrás y preguntarnos qué herramientas tecnológicas pueden realmente mejorar el aprendizaje de los estudiantes”. Es la opinión de Anna Schrimpf, directora ejecutiva para Europa del Laboratorio de Acción contra la Pobreza Abdul Latif Jameel (J-PAL), cuyos cofundadores Abhijit Banerjee y Esther Duflo fueron galardonados el año pasado con el Premio Nobel de Economía.

El laboratorio, formado por economistas del MIT, promueve el uso de métodos científicos para evaluar proyectos en áreas como la educación, la salud y los mercados. Varios experimentos sobre el terreno, en países en desarrollo y también en Europa y Estados Unidos, ofrecen recetas para reducir las desigualdades en el ámbito de la educación. Y no necesariamente implican grandes desembolsos de dinero. Es más bien cuestión de análisis. “Hemos aprendido a partir de las evidencias de más de 120 estudios, que el software educativo diseñado para ayudar a los estudiantes a desarrollar sus habilidades particulares desde su propio nivel educativo, mejora el rendimiento académico, particularmente en matemáticas”, explica Schrimpf.

Las investigaciones de J-PAL muestran que el mero hecho de proveer ordenadores y acceso a internet a las familias no mejora por sí solo el aprendizaje de todos alumnos. Es importante primero comprender qué necesidades particulares tiene cada estudiante y diferenciar los programas educativos que ayudan y cuáles pueden tener un efecto contrario.

Software adaptado

“Una evaluación desarrollada en India demostró que un programa de aprendizaje adaptado denominado Mindspark mejoró el rendimiento de los estudiantes de secundaria en matemáticas e hindi, reduciendo la brecha de aprendizaje para los alumnos que se habían quedado atrás”, señala la responsable de J-PAL en Europa. Mindspark, ideada como herramienta de autoaprendizaje, permitió a todos los alumnos que lo usaron 90 días elevar sus notas, con mejoras relativas mucho mayores para los estudiantes con peor trayectoria académica.

En el contexto más reciente de la pandemia, las investigaciones también han demostrado el potencial de tecnologías simples, como las aplicaciones de videoconferencias, cuando es necesario dar instrucciones o ayuda personalizada a los alumnos. Los primeros resultados de una evaluación realizada por Eliana La Ferrara y Michela Carlana en Italia, afiliadas a J-PAL, mostraron que un programa de tres horas semanales de tutorías para estudiantes de secundaria en entornos desfavorecidos mejoró el rendimiento, las aspiraciones educativas, el bienestar y las habilidades psicosociales de los alumnos.

Para llevar a cabo la investigación, las profesoras italianas reclutaron a estudiantes universitarios como tutores que fueron entrenados (en matemáticas, italiano e inglés) y se ofrecieron a las escuelas secundarias a quienes se les pidió que identificaran a los estudiantes más necesitados por factores familiares, barreras del idioma o trastornos del aprendizaje. “El experimento funcionó”, concluye La Ferrara. “Hemos demostrado que solo se necesitan una cantidad limitada de recursos para reducir la brecha educativa. Nuestra experiencia podría resultar muy útil en caso de nuevos confinamientos”.

“La pandemia enfatiza las desigualdades educativas en todo el mundo”, dice La Ferrara, “pero la brecha educativa basada en los antecedentes familiares es constante en los sistemas escolares”. El objetivo debe ser, durante y después del Covid, que nadie quede atrás en la educación digital.

No solo ordenadores y tabletas

Enfoque. Evaluaciones de J-PAL llevadas a cabo en Estados Unidos, Países Bajos y Rumanía, antes de la irrupción del Covid, mostraron que la distribución de computadoras gratuitas a los estudiantes de primaria y secundaria no mejoró, y a veces perjudicó, las notas de los alumnos. Sin embargo, un proyecto desarrollado en China que combinó la entrega de ordenadores con software educativo adaptado al ritmo del alumno, impulsó los resultados de las pruebas, lo que sugiere que distribuir hardware mientras se comparten herramientas de aprendizaje específicas puede ser una estrategia adecuada.

Realidad virtual. Muchas herramientas novedosas en la educación, como el uso de pizarras interactivas o la realidad virtual, atraen un gran interés por parte de los responsables de las políticas escolares, pero aún no se ha evaluado rigurosamente su eficacia. Se necesita más investigación para ayudar a identificar qué productos impulsan el aprendizaje de los estudiantes y reducen, en lugar de ampliar, las desigualdades existentes en la educación.

Online o presencial. Las evaluaciones de J-PAL apuntan a que la combinación de la educación en línea y presencial puede ofrecer resultados tan positivos como las clases tradicionales únicamente presenciales, lo que sugiere que la enseñanza dual puede ser un enfoque adecuado para los alumnos. Los estudios muestran sin embargo que los estudiantes de cursos exclusivamente on line suelen tener peor rendimiento que los estudiantes de cursos solo presenciales.