El Banco Santander se anotó unas pérdidas de 9.048 millones de euros durante los nueve primeros meses de este año, frente a un beneficio de 3.732 millones de euros registrado un año antes. La entidad sigue lastrada por el cargo contable realizado en el trimestre pasado por 12.600 millones con el que actualizó el fondo de comercio de sus filiales y los créditos fiscales o activos fiscales diferidos (DTAs). El Santander hizo este cargo ante el deterioro de las perspectivas económicas a raíz de la covid-19. Como se comunicó en el segundo trimestre, “este ajuste no afecta a la posición de liquidez ni de solvencia” del banco.

En este contexto, el banco obtuvo un beneficio ordinario de 3.658 millones de euros en los primeros nueve meses de este año, un 33% menos que en el mismo periodo del año anterior, por las mayores provisiones relacionadas con la pandemia, así como por el deterioro de los tipos de cambio que golpean todos los márgenes de la cuenta de resultados. Tanto el margen de intereses como el margen bruto tuvieron caídas de casi el 10% hasta septiembre, pese a la mejora de los resultados por operaciones financieras, que subieron un 85% en los nueve primeros meses del año.

Aunque la pandemia ha afectado a la actividad, la entidad afirma que ha observado “mejores tendencias” en el tercer trimestre. Así, el beneficio ordinario en el tercer trimestre estanco fue de 1.750 millones de euros, un 18% más con respecto al segundo en euros constantes, por la recuperación de los ingresos (+7%) y a menores dotaciones por insolvencias (-14%). Si se compara el beneficio ordinario de este año con el del tercer trimestre de 2019, la caída es del 4%.

Junta de accionistas para repartir dividendos

Este martes, desde las 9 de la mañana, en paralelo a la presentación de resultados, el Santander está celebrando su junta general de accionistas que deberá dar el visto bueno a cuestiones como la distribución de un dividendo en acciones con cargo a los resultados de este año, complementario a 2019, o el pago de un dividendo en efectivo en 2021. Todo esto debe estar sujeto a la aprobación de las autoridades regulatorias.

Los supervisores han afirmado que es necesario que la desaparezcan las incertidumbres económicas para que permitan repartir dividendos. En su discurso, Botín admitió que “todavía el escenario es muy incierto”. La cita ha tenido lugar en la Ciudad Financiera Santander, en Boadilla del Monte (Madrid) y no en Santander con el fin de evitar los desplazamientos y por las restricciones derivadas de la pandemia del coronavirus.

En la junta, Ana Botín, presidenta del Banco Santander, dijo: “La actividad se está recuperando con fuerza, por eso el tercer trimestre fue mucho mejor que el segundo. Los ingresos crecieron un 18% en euros constantes”, sin tener en cuenta el tipo de cambio, “a medida que la actividad volvió casi a niveles pre-pandemia, las provisiones cayeron un 14% y seguimos reduciendo costes por encima de lo esperado”.

La presidenta también afirma que ha mejorado la solvencia de los clientes y que espera un beneficio ordinario de unos 5.000 millones de euros para el conjunto del año con una mejora del ratio de capital CET 1 fully loaded, el de más calidad, que ahora está en el 11,98%. Por este motivo, ha añadido: “Estoy convencida de que volveremos a dar dividendos en efectivo, cuando las recomendaciones regulatorias lo permitan, gracias a los resultados del grupo, la fortaleza de balance, nuestra posición de liquidez y nuestra diversificación de negocio. Por eso, hoy proponemos a los accionistas la aprobación de un dividendo en efectivo de 0,10 euros por acción en 2021, sujeto a la aprobación regulatoria y otras condiciones”.

Según Botín, las perspectivas para 2021 “dependerán de la evolución de la pandemia, pero nuestra estrategia y nuestro modelo de negocio nos proporciona de manera favorable para seguir apoyando a los clientes y obtener resultados para los accionistas”.