noviembre 2, 2020
Francisco Toledo, presidente de Puertos del Estado, el 24 de septiembre en Madrid.
Francisco Toledo, presidente de Puertos del Estado, el 24 de septiembre en Madrid.Víctor Sainz

La pandemia ha supuesto un reto enorme para Puertos del Estado, tanto en el tráfico de mercancías como en el de pasajeros. En este segundo segmento destaca por la parte negativa el turismo de cruceros: “Han sufrido una paralización total y la recuperación no se logrará hasta que desaparezca la alarma sanitaria”, asegura Francisco Toledo (Castellón, 48 años), presidente de Puertos del Estado, en una entrevista con EL PAÍS. Aunque confía en encontrar la salida a esta situación pronto: “El sistema portuario tendrá en Canarias esta temporada de invierno un ensayo general para reactivar el turismo de cruceros”. Algo que se quiere exportar, si la situación sanitaria lo permite, a otros puertos españoles en el Mediterráneo.

Esta iniciativa servirá para probar los protocolos de seguridad implementados por la industria, como ya se hace por ejemplo en Italia. “Hay dos compañías que volverán este año a los puertos españoles, aunque sea con pocos cruceros”, adelanta Toledo. TUI Cruises y Hapag Lloyd Cruises ya tienen la autorización para operar en Canarias. Además, el grupo Costa Cruceros y MSC trabajan para realizar algunos viajes por territorio español, explican fuentes de estas empresas, aunque todavía siguen sin estar cerrada fecha y destinos.

“Hay compañías planteando hacer itinerarios que conecten puertos españoles con otros países que tengan controlada la emergencia sanitaria. Sería algo experimental, no para poner toda su flota”, incide el presidente de Puertos del Estado, que añade: “Se haría con Baleares, Canarias, Valencia, Barcelona, tal vez algún puerto de Portugal, Italia, Francia o de otros lugares sin restricciones”. Esto quedaría para el año que viene, si se mantiene a raya la emergencia sanitaria. Mientras, será el momento de experimentar en Canarias, ya que es donde las condiciones meteorológicas lo permiten y, además, la pandemia parece haber dado una tregua.

El shock del coronavirus ha puesto asimismo en jaque el paso de mercancías. Por la red portuaria española pasan el 80% de las importaciones y el 60% de las exportaciones del país, de ahí que la sostenibilidad del sistema sea crucial. “La previsión era acabar el año con un descenso de entre el 10% y el 16% del tráfico de mercancías y se está cumpliendo”, sostiene Toledo. Entre enero y septiembre, la caída acumulada es del 10,7%. Y la recuperación será paulatina: “Si todo va bien, se alcanzarán los tráficos previos a la pandemia en el primer trimestre de 2022”. Hasta entonces tocará sufrir.

Parte de la red portuaria, en pérdidas

Así, el golpe del descenso de pasajeros y de mercancías hace que buena parte de las 28 Autoridades Portuarias que hay en España se resientan, hasta el punto de que muchas quedarán en números rojos. “Entrará en pérdidas más de la mitad del sistema portuario”, confirma Toledo, aunque no pone nombres. Por el lado de la reducción del tráfico de pasajeros es evidente que el impacto ha sido mayor en Málaga, Algeciras, Baleares, Las Palmas, Tenerife y Barcelona. Y entre estos, que son de los más importantes de la red, algunos no escaparán de las pérdidas según aclara el presidente de Puertos del Estado.

El turismo de cruceros es uno de los motivos de este deterioro de las cuentas. Aunque también ha supuesto una entrada extra de dinero en el sistema por el desembolso de las compañías para tener atracados sus buques. “Pagan una tasa de larga estancia, aunque es menor de lo que supone cuando circulan con normalidad. A ningún puerto le compensa tener buques atracados”, argumenta Francisco Toledo, que no cuantifica lo recaudado por estos pagos. Un mal menor que ha servido, en parte, para compensar la súbita desaparición de estos viajes, algo parecido a lo ocurrido con algunos aeropuertos que han hecho negocio al convertirse en grandes parking para aviones.

Los más beneficiados de esta vía de negocio casi desconocida hasta ahora en España han sido los puertos de Las Palmas y de Santa Cruz de Tenerife. A lo largo del estado de alarma también recibieron un número importante de naves Barcelona, Cádiz y Málaga. “Los buques están hechos para navegar, no para estar atracados. Y los puertos para la carga y descarga de mercancía y personas, no para convertirse en inmensos parkings de buques”, insiste Toledo, que no quiere hacer sangre con los males de un segmento muy mermado.

Esta crisis, además, ha llegado en un momento crucial para la red de puertos españoles. Y amenaza con poner en riesgo parte de las inversiones fundamentales que se deben acometer en los próximos años. Por ejemplo, el corredor Mediterráneo. “El plan de reconstrucción europeo será decisivo para acabar el corredor, una infraestructura necesaria para la movilidad de las personas y las mercancías, y para conectar los puertos porque son los principales nodos generadores de carga ferroviaria”, sostiene el presidente de Puertos del Estado.

También existen otras inversiones importantes para los próximos ejercicios que modernizarán los puertos y mejorarán su sostenibilidad, como con la electrificación. “Hay que aprovechar estos años para invertir y, de paso, empujar la economía y el empleo. Una de las líneas principales es impulsar la transición energética y desarrollar puntos de suministro de gas y de electricidad a los buques. Todos los puertos deberán tener planes de electrificación de los muelles que se irán implementando a medida que sea conveniente”, zanja Toledo.

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