Un operador de la Bolsa de Fráncfort, a finales de octubre.
Un operador de la Bolsa de Fráncfort, a finales de octubre.DPA vía Europa Press / Europa Press

Una jornada de atonía generalizada y números rojos de algo más de un punto porcentual en el Ibex no es el mejor broche posible, pero la sesión de este lunes ha puesto punto final al mejor mes de la historia de las principales Bolsas europeas. El selectivo español, uno de los más castigados desde el inicio de la pandemia, echó el telón a noviembre con una subida ligeramente superior al 25%, la más alta de entre las mayores índices del Viejo Continente. Con todo, el parqué madrileño sigue claramente en números rojos en lo que va de año: se deja más de un 15% y recuperar en diciembre todo el terreno perdido desde el 1 de enero se antoja harto complicado. A renglón seguido, el FTSE MIB de Milán —otro de los más golpeados desde el inicio de la sacudida sanitaria— se anota casi un 24%, el CAC parisino un 21% y el DAX de Fráncfort, que logra ya la machada de dejar atrás los números rojos provocados por la covid-19, casi un 16%.

En España, los más beneficiados por este noviembre récord han sido, también, los valores que más habían sufrido desde el inicio de la pandemia: la hotelera Meliá se dispara, atención, más de un 70% en noviembre, y el grupo de aerolíneas IAG (al que pertenecen British Airways, Iberia y Vueling, entre otras), más de un 60%. El motivo: la expectativa de una pronta aplicación de la vacuna es importante para toda la economía, pero lo es aún más para sectores como el de transporte y turismo, en el que la normalidad no llegará hasta que no se haya levantado la última restricción a la movilidad. A pesar de ello, ambos valores siguen claramente en negativo en lo que va de 2020: la primera pierde casi la tercera parte de su valor desde enero y las acciones de la segunda se dejan casi las dos terceras de lo que valían a principios de año.

Los otros dos grandes nombres de la Bolsa española en el último mes son los dos mayores bancos del selectivo, el Santander y el BBVA, que se anotan un 50% y un 60% respectivamente al calor del baile de fusiones en un sector, el financiero, también muy cíclico y, por tanto, uno de los que más tajada sacaría de una pronta finalización de la pandemia. Entre medias de ambos, Repsol completa el quinteto de empresas alcistas en noviembre con una subida del 55%, en buena medida gracias al buen comportamiento del crudo desde que el pasado día 18 Pfizer anunciase una efectividad de su vacuna que no entraba ni siquiera en las quinielas de los más optimistas.

EE UU, a golpe de récord histórico

La euforia inversora en noviembre va mucho más allá de España y de Europa. Al otro lado del Atlántico, de hecho, su intensidad es incluso mayor: en Estados Unidos, las Bolsas no solo han vivido un mes para enmarcar —especialmente el tecnológico Nasdaq, que se anota nada menos que un 26%—, sino que siguen revalidando máximos ajenos a las cifras de contagios. Apenas han transcurrido ocho meses después del zarpazo de la pandemia y las cuentas de resultados de las cotizadas siguen sufriendo los estragos de una pandemia que ha golpeado con fuerza al consumo, pero los múltiplos a los que cotizan son los mismos o mejores que antes del virus: como si nada hubiese pasado. Allí, a las buenas nuevas sobre la vacuna se ha sumado la victoria del demócrata Joe Biden, que permite a los inversores vislumbrar un futuro con menos sobresaltos —sobre todo en lo comercial— que en la era Trump. Y, ya se sabe, si algo quieren los parqués es certidumbre.

“Ha sido un mes fuerte, muy fuerte para los mercados financieros, especialmente para la renta variable, pero también para la renta fija”, apunta Elwin de Groot, analista de Rabobank. Con tanta liquidez y nuevas medidas de los bancos centrales a la vuelta de la esquina —el BCE ya ha avisado de que se prepara para mover ficha este mismo mes—, “la visión de los mercados es, ¿qué podría ir mal?”, agrega. Las Bolsas mundiales han vivido en noviembre, según los datos del Bank of America, un mes récord de entrada de fondos desde enero de 2018.

“Han cambiado totalmente las expectativas de los inversores que, pese a las altas valoraciones de algunos activos, han vuelto a acudir a la renta variable de forma abrupta”, apunta Javier Molina de la plataforma de inversión eToro. Aunque pocos dudan de que esta mayor inclinación por el riesgo está lejos de terminar a corto plazo —el cóctel de tipos de interés por los suelos, mínima rentabilidad y, sobre todo, liquidez a espuertas no parece augurar un giro radical en la senda de las últimas semanas—, algunas valoraciones empiezan a ser demasiado exigentes, especialmente en EE UU.

“El ascenso parabólico del S&P 500 [el principal selectivo de la Bolsa de Nueva York] y del Nasdaq experimentado desde marzo, en un entorno donde los beneficios empresariales no han seguido la misma evolución, es un factor de riesgo a considerar. La Bolsa está descontando, no ya los resultados del próximo trimestre, sino también los de 2021 y 2022”, cierra Molina. Con la recuperación aún no encarrilada —tras un tercer trimestre mucho mejor de lo esperado el regreso de las restricciones para frenar la expansión del virus ha vuelto a poner a la actividad económica contra las cuerdas—, aún pasará tiempo para que los balances y las cuentas de resultados del común de las cotizadas regrese al punto de partida. Si el remedio a la covid tardase más en llegar, ahí sí, los recientes buenos números en Bolsa podrían ser flor de un día: la Bolsa se mueve a golpe de expectativas, y ni el optimismo ni el pesimismo desaforados suelen ser buenos compañeros de viaje.