Bancada del partido Ley y Justicia, con Jaroslaw Kaczynski en el centro de la primera fila, el 17 de septiembre en la cámara baja de Polonia.
Bancada del partido Ley y Justicia, con Jaroslaw Kaczynski en el centro de la primera fila, el 17 de septiembre en la cámara baja de Polonia.AGENCJA GAZETA / Reuters

En Polonia es de sobra conocido que Jaroslaw Kaczynski ama a los animales. Sobre todo a los gatos. A primeros de septiembre, el líder en la sombra del partido del Gobierno Ley y Justicia (PiS), apareció por sorpresa en la red social TikTok para concienciar a los jóvenes de la importancia del proyecto de ley que iba a presentar el PiS para la mejora del bienestar animal. Un hecho inusual teniendo en cuenta que el político ultraconservador no se prodiga mucho en público. “Es un verdadero friki de los animales», cuenta por teléfono el analista político Lukasz Warzecha. Por eso no le sentó nada bien que los dos socios de coalición del PiS e incluso miembros de su formación votaran el jueves pasado en contra de esta ley que prohíbe la cría de animales para obtener pieles, el uso de animales en los circos, limitar los sacrificios rituales y mejorar las condiciones de vida de las mascotas. El proyecto legislativo salió adelante con la mayoría de votos del PiS y de la oposición, pero desde entonces, el futuro de la coalición de Derecha Unida, que mantiene a Ley y Justicia en el poder desde 2015, pende de un hilo. “Todas las opciones están sobre la mesa. Gobernar en minoría o convocar elecciones anticipadas”, señaló el viernes Piotr Muller, portavoz del PIS, a los medios locales.

Ni Solidarna Polska (una formación de ultraderecha) ni los centristas del partido Porozumienie, que son los dos socios de Gobierno, han estado de acuerdo con el proyecto que tanto ha enarbolado Kaczynski. Una ley que ha levantado ampollas en el sector ganadero de un país que es el tercer productor mundial de pieles de animal (principalmente de visón y de zorros) y el segundo de la UE, después de Dinamarca. Según el diario Gazeta Wyborcza, su implantación tendría un impacto económico negativo de aproximadamente 1.600 millones de euros.

Jan Krzysztof Ardanowski, ministro de Agricultura del quinto país con más habitantes de la UE (desde la salida del Reino Unido), siempre ha defendido los intereses de los ganaderos y fue uno de los 15 diputados del PiS que votó en contra, desobedeciendo las órdenes del partido. “Si decidimos que los animales son más importantes que las personas, será el fin de la civilización”, declaró Ardanowski días antes de la votación en una emisora de radio polaca. Pero más allá de los derechos de los animales, esta crisis de Gobierno muestra las guerras internas entre el PiS y sus socios. Este lunes, los principales líderes del PiS se han reunido de urgencia en su oficina de Varsovia para resolver la situación con sus socios. La tensión es tal que los expertos no descartan el adelanto electoral. Tras acabar el encuentro, el eurodiputado del PIS Karol Karski, dijo a los periodistas que “la situación es compleja pero no irresoluble”, según ha contado la cadena de televisión polaca Tvn24.

Zbigniew Ziobro, el hombre que desafía a Kaczynski

En esta batalla dialéctica, la cara más visible que se ha atrevido a desafiar la doctrina oficial del PiS ha sido Zbigniew Ziobro, fundador de Solidarna Polska y ministro de Justicia polaco. Los 19 diputados de esta formación de derechas votaron en contra del proyecto animalista. “En el fondo, aquí hay una estrategia política de Solidarna Polska, que busca ganarse a la opinión pública y hacerse más fuertes en el Gobierno”, explica por teléfono el eurodiputado del PiS Ryszard Czarnecki.

Ziobro ha ganado popularidad en el último año con su línea dura hacia los homosexuales, distanciándose de la UE. “Quiere ganarse al electorado del PiS”, sostiene por teléfono el analista polaco Lukasz Warzecha. “Por otro lado, también hay una pugna entre los líderes de la derecha por ver quién sustituirá —tarde o temprano— a Kaczynski, que ya tiene 71 años. Ziobro compite con el hasta ahora mano derecha del viejo líder, de tono más moderado, Mateusz Morawiecki, cuya reputación se ha visto salpicada por un escándalo de corrupción financiera”, añade. Ziobro formó parte de Ley y Justicia hasta 2011, pero ya entonces desafió a Kaczynski y fue expulsado del partido. Ahora no se sabe cómo va a salir de esta crisis, si reforzado dentro del ala más radical de la derecha polaca, o excluido de nuevo.

Esta mañana, el líder ultraconservador ha mostrado un tono más conciliador ante la crisis que vive de nuevo con su anterior formación: «Creo que la coalición Derecha Unida es buena… Estoy convencido de que este proyecto tiene un gran futuro por delante y puede hacer mucho bien para Polonia”, ha declarado en una rueda de prensa.

Hasta ahora, la coalición Derecha Unida (que integra al PiS y a sus dos socios) cuenta con 235 de los 460 escaños en la Cámara baja (Sejm), lo que le ha permitido gobernar con mayoría a los ultraconservadores polacos. Aparte de sus desavenencias con los derechos de los animales, hay otra propuesta del PiS que no han apoyado sus socios: se trata de la polémica ley que garantizaría la inmunidad a los representantes políticos y a los funcionarios que hayan podido violar —o que violen— la ley en su lucha para prevenir y combatir la pandemia. Ziobro se ha opuesto frontalmente a esta medida porque le impediría investigar lo sucedido durante la gestión de pandemia. Finalmente el proyecto de ley fue retirado de la agenda del jueves en el Sejm por falta de apoyos y se ha aparcado. Por ahora.