El rey Felipe V, durante el desfile por el centenario de la Legión, en Almería, el pasado mes de septiembre.
El rey Felipe V, durante el desfile por el centenario de la Legión, en Almería, el pasado mes de septiembre.JOSE JIMENEZ / GTRES

Quienes pronosticaban que la pandemia y la presencia de Podemos en el Gobierno provocaría un nuevo recorte de gasto en defensa se han equivocado. En el marco de un presupuesto expansivo, con una fuerte inyección de fondos europeos, el gasto militar experimentará un moderado aumento del 4,6% el año próximo, hasta situarse en 9.409 millones de euros, 417 millones más que en este ejercicio. Su porcentaje respecto al PIB será similar al actual, por debajo del 1%, si se cumplen las optimistas previsiones económicas del Gobierno, pero podría avanzar más, contando con el coste de las operaciones en el exterior y las pensiones militares, si la recuperación no es tan rápida.

En todo caso, el gasto militar español seguirá lejos del 2% del PIB que la OTAN fijó como objetivo para 2024 e incluso del más modesto 1,53% al que se comprometió el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Defensa completará los fondos que le aporta el Estado con una partida de 25 millones procedentes del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia que financia la Unión Europea y destinará a un plan de información y comunicaciones.

La ministra Margarita Robles ha querido dar un cariz social a su presupuesto con políticas destinadas a la conciliación de la vida familiar o la igualdad de género en el Ejército. El proyecto de ley entregado este miércoles en el Congreso prevé la adaptación del complemento de empleo que recibe la tropa y marinería para homologarlo al nivel 14 de la Administración (331,04 euros) y la reserva del 50% de las plazas de funcionarios y personal laboral de Defensa para soldados y marineros veteranos. Son medidas dirigidas a dignificar las paupérrimas retribuciones de los escalones más bajos de las Fuerzas Armadas y a paliar la situación de los soldados y marineros despedidos al cumplir 45 años, pero que las asociaciones profesionales de militares consideran insuficientes.

300 millones para el CNI

La cifra de efectivos de tropa se mantiene en 79.000, invariable desde 2014. El capítulo de inversiones reales suma 3.090 millones, de los que más del 75% se destina al pago de los grandes programas de armamento, y la partida para misiones en el exterior asciende a 314,3 millones, aunque no cubre ni la mitad del gasto previsto. Además, el presupuesto de Industria incluye una partida de 676 millones en créditos para la fabricación del submarino S80, el helicóptero NH-90 o los vehículos 8×8.

El presupuesto del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), adscrito a Defensa, aumenta un 0,9%, pasando de 297 a 300 millones. Sin embargo, sus gastos reservados se mantiene congelados en 19,8 millones, igual que los que reciben el Ministerio de Defensa (500.000 euros), Interior (7,3 millones) y Exteriores (186.310 euros). En conjunto, estos fondos opacos, que escapan a la fiscalización ordinaria y deben ser controlados por la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso, suman 27,8 millones.

El presupuesto del programa de Cooperación al Desarrollo crece un 20%, 112 millones más, aunque también quedará lejos del 0,7% del PIB fijado como objetivo por Naciones Unidas. El Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación recibirá 134 millones de los fondos de la UE, que destinará la digitalización de su red consular, entre otros proyectos. Su presupuesto total ascenderá a 1.882 millones, con un aumento del 17,4%.