Un jubilado camina ante la concentración del movimiento de pensionistas de Bizkaia.
Un jubilado camina ante la concentración del movimiento de pensionistas de Bizkaia. EFE

El gasto en pensiones crece inexorablemente. El año que viene superará los 160.000 millones de euros por primera vez. Concretamente la factura total será de 163.293 millones, un 3,2% más que este año. En esta cantidad se incluyen las prestaciones de la Seguridad Social (143.061 millones), las de los funcionarios jubilados (16.978 millones) y las pensiones no contributivas (2.574 millones), según el proyecto de Presupuestos de 2021 aprobado este martes por el Consejo de Ministros.

Un motivo del aumento del gasto hay que buscarlo en la revalorización de las pensiones, que aumentarán un 0,9% en su inmensa mayoría. Todavía más crecerán las más bajas de todas, las pensiones no contributivas, que duplicarán ese porcentaje. Subirán un 1,8%. Las otras causas están en el aumento del volumen de beneficiarios y en que los nuevos pensionistas suelen tener prestaciones más altas que los que fallecen.

Las pensiones son la parte más voluminosa del gasto de la Seguridad Social, aunque hay otras partidas importantes que también consumen miles de millones. Una de ellas es el ingreso mínimo que supondrá un gasto en 2021 cercano a los 3.000 millones de euros. En el libro resumen de los presupuestos, el Gobierno anuncia que las cuantías de quienes perciben esta ayuda recién creada contra la pobreza crecerán también un 1,8% ya que la referencia que toma para fijarlas son las pensiones no contributivas.

Otro punto muy destacable en las cuentas del Ministerio que dirige José Luis Escrivá en 2021 es el gran aumento de las transferencias de dinero procedentes del Estado. Pasa de algo más de 17.000 millones este año a 31.163 millones, un salto del 83%. Con este movimiento, el Ejecutivo empieza a cumplir con la de las recomendaciones del Pacto de Toledo, que se aprobó este martes, que apuesta por profundizar en la separación de fuentes de financiación y pagar con impuestos “gastos indebidos” que hasta ahora salían del dinero de las cotizaciones sociales. Según lo anunciado por el propio ministro, este proceso se completará en 2023.

También el lado de los ingresos, los presupuestos de 2021 se muestran optimistas y prevén recuperar y superar el nivel de ingresos por cotizaciones sociales de 2019. El pronóstico es que el año que viene recaudarán 125.144 millones. “Este crecimiento viene influido por la recuperación del PIB esperada para el año 2021, en contraste con la disminución experimentada en 2020 como consecuencia de la crisis sanitaria”, justifica el Ejecutivo en su resumen.

En este mismo lado del balance también aparecen los préstamos a la Seguridad Social. A pesar del aumento presupuestado en la recaudación por cotizaciones y en las transferencias, el déficit del sistema de pensiones no se cierra el año que viene. Este alcanzará un cantidad equivalente al 1,4% del PIB. Para tapar ese agujero, las cuentas de 2021 contemplan que el Estado haga un nuevo préstamo a la Seguridad Social de 13.830 millones. La cantidad de ese crédito es la misma que este año.