noviembre 13, 2020

El FMI enunció este viernes uno de los problemas del mercado laboral español. “La gran brecha en los costes de despido entre los trabajos fijos y temporales es el principal factor que contribuye a la dualidad laboral”, diagnosticó. También sus soluciones: recomienda implantar la mochila austriaca para incentivar la movilidad de los trabajadores, y un sistema de contrato único para reducir al mínimo la temporalidad. El Fondo admite que la reforma laboral en vigor apoyó el crecimiento económico, pero la culpa de precarizar el empleo.

El análisis del Fondo, el llamado capítulo IV, ofrece esas dos recetas para combatir la dualidad entre trabajadores fijos y eventuales. “La conclusión clave de la simulación es que un modelo mixto de contrato único y fondo austriaco tiene el potencial de reducir significativamente la segmentación del mercado laboral en España sin aumentar el costo del despido para las empresas ni reducir la protección del empleo para los trabajadores”, afirma.

La mochila austriaca es una cuenta del trabajador donde el empresario va pagando mensualmente el coste del despido y que el empleado puede llevarse si cambia de empresa o si se jubila. La medida figuraba en la agenda del cambio presentada por el Gobierno el año pasado. También la reducción de los tipos de contratos a solo tres: indefinido, temporal estructural y formativo. Pero ambas cuestiones han quedado en el alero.

Entre las ventajas de la mochila austriaca, el FMI destaca que mejora la movilidad laboral, evita que las empresas despidan antes al empleado que lleva menos tiempo para ahorrar costes dado que la indemnización se ha ido abonando durante la relación laboral, y supone un alivio para las pymes al eximirles de efectuar grandes desembolsos en momentos de recesión económica, cuando es más probable que ocurra el despido.

El FMI los ve como un remedio a los males que aquejan al mercado laboral español, el talón de aquiles de la economía. Recuerda que la proporción promedio de contratos temporales con una duración de menos de una semana alcanzó alrededor del 30% en 2019 y los de un mes rondó el 43%. Y que la probabilidad de pasar de un contrato temporal a uno indefinido es de las más bajas de la UE. “La tendencia creciente en el uso de contratos de muy corta duración, especialmente entre los jóvenes y los trabajadores poco cualificados, justifica un análisis exhaustivo y medidas contra el abuso”, pide. Para el caso concreto del desempleo juvenil, donde las tasas españolas son las peores del continente, urge a “una mejor coordinación entre las empresas y las universidades y una mayor participación de las empresas en el desarrollo de planes de estudio”.

En cuanto a la subida del salario mínimo, ve luces y sombras. “Las consecuencias no deseadas de un aumento del salario mínimo en el empleo podrían contrarrestar parcialmente los efectos positivos sobre los ingresos de los asalariados bajos”. Y sugiere un impacto negativo en los jóvenes peor pagados asentados en las regiones más desfavorecidas.

Cal y arena para la reforma laboral de Rajoy

También mete el dedo en una de las llagas abiertas hoy en el Ejecutivo de coalición, la reforma laboral. En su balance de la norma aprobada en 2012 bajo el mandato de Mariano Rajoy, que ahora Unidas Podemos pide derogar en su totalidad, el organismo dirigido por Kristalina Georgieva da una de cal y otra de arena. Por un lado, reconoce que “aceleró y fortaleció la recuperación” gracias a que la mayor flexibilidad redujo el desempleo en 13 puntos desde su pico posterior a la crisis. Y por otro, la culpa de haber aumentado la precariedad al reducir el promedio de horas trabajadas al haber aumentado el atractivo del empleo a tiempo parcial, lo que se ha traducido en menores ingresos y mayor pobreza para los ocupados. “Estos factores deben revisarse con cuidado”, advierte. Además, considera que “el cambio estructural de la economía hacia el sector servicios” puede haber acentuado esa tendencia, al nutrirse de más empleos a tiempo parcial.

Al abordar la brecha de género, el Fondo reconoce los avances sustanciales de España en los últimos años. Entre ellos en el ámbito de la representación pública, al haberse convertido en el país con más ministras y el segundo con más diputadas tras Suecia. Pero no ve el mismo ímpetu en el sector privado. “La representación de las mujeres en los puestos directivos del sector privado no ha avanzado”, reprocha. Y advierte de dos riesgos vinculados al virus: la mayor exposición de las mujeres a profesiones golpeadas por la pandemia, como la industria de servicios, la hostelería, el turismo y el comercio minorista. Y las crecientes responsabilidades que asume en el cuidado familiar debido al cierre de escuelas, la mayor atención a los ancianos y las tareas del hogar. “En general, la pandemia parece haber aumentado la desigualdad de género en el mercado laboral, así como en el reparto de responsabilidades de ciertas tareas domésticas no remuneradas”, concluye.